Los ataques de que fueron objeto los peregrinos que deambulaban esos días por Madrid desconcertaron a la mayor parte de los participantes de la JMJ que no sabían a qué venían los gritos, insultos y desalojo de una plaza emblemática de la capital de España en la que hasta entonces habían disfrutado de la habitual hospitalidad.
No se puede decir que haya sido un conflicto muy grave. Pero creo que es muy elocuente y sirve para aprender, entre otras la diferencia entre laicidad positiva y laicismo excluyente. Los manifestantes de Sol decidieron que la plaza era suya y que había que excluir de allí a los católicos. Las formas de llevar a cabo esa exclusión fueron la falta de respeto, el insulto y la amenaza. La reacción de los peregrinos fue en general pacífica, de resistencia pasiva y nada insultante. Y las fotos dejan para el recuerdo lo que pasó.
En este país nuestro en la que se dice que el español va siempre detrás de un cura, o con un palo o con un cirio, hay que elegir entre laicidad positiva o laicismo excluyente. Por las fotos, prefiero la primera opción.





















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