
Hay que reconocer que una mujer joven, en avanzado estado de gestación como Ministra de Defensa es un buen golpe de efecto mediático: es la primera vez que una mujer entra en ese ministerio y me parece muy bien. Nunca antes habíamos tenido una ministra embarazada y me parece un ejemplo fantástico para todos los españoles y españoles, tan poco amigos de tener hijos.
Lo mismo puede decirse del nuevo Ministerio de la Igualdad: se ha comentado menos pero es otra innovación, mayor que la anterior. Creatividad no falta en esas medidas. Y sinceramente les deseo lo mejor. Lo que no tengo tan claro es si son las opciones más correctas. Me encantaría rectificar en un futuro si veo que me he equivocado.
Para ser ministra de una cartera determinada se supone que debe tener cierta preparación técnica en esas cuestiones; el ministro no es sólo un gestor. Me pareció un error garrafal del PP elegir a Celia Villalobos como ministra de sanidad. Así le fue. Ignoro los conocimientos en temas militares de Carme Chacón pero desde luego no aparecen entre sus méritos en los datos dados por el gobierno a los medios; y si ni siquiera los interesados son capaces de decir nada, es que son irrelevantes. A ver si se rodea de buenos asesores, pero no va a ser una tarea fácil. Creo que le ha caído un papelón.
Lo del Ministerio de Igualdad me parece aún más incierto. ¿Hacía falta? ¿No hubiera sido suficiente con incluir este tema en asuntos sociales? ¿Estamos para más gastos burocráticos? Me parece que se ha buscado más el efecto en los medios y presumir en la siguiente campaña de ser el presidente más feminista de la historia. Tiene todo el derecho del mundo a hacerlo, pero creo que hay que calcular los costes. Un ministerio nuevo no vale unos eurillos.