
En Suiza se acaba de aprobar por referéndum que las mezquitas no podrán tener minaretes. Piensan que así evitarán la islamización del país. Lo que no saben es que así no les será tan evidente esa islamización. Y el susto, si las cosas no cambian, será mayor.
Creo que Europa está perdiendo su identidad. No me alegra ver que proliferan mezquitas en países que hasta hace poco eran mayoritariamente cristianos, pero están en su derecho. Igual que la religión no puede ser nunca motivo para restringir la inmigración. Eso sí, los países que acogen tienen derecho a exigir al inmigrante el respeto al sistema legal y a la cultura.
Por otra parte no es justo que en muchos países de mayoría musulmana se prohíban o dificulten la práctica de la fe cristiana. Algo más serio que prohibir torres o sonido de campanas. Pero eso no justificaría que nos igualaramos cometiendo nosotros las mismas injusticias.
Impedir manifestaciones de la libertad religiosa no es una solución, es crear un nuevo problema. Ahora ha ganado la propuesta de la derecha nacionalista. En unos años se revocará esta propuesta con un nuevo referéndum, porque el problema está en que la decadente y descreída Europa no crece demográficamente porque no tiene hijos y los musulmanes, con una visión trascendente de la vida, sí.
El problema no está en lo minaretes, sino en que los europeos no tienen hijos. Y se asustan ante el dato ineludible del vuelco demográfico. Ahí está la solución, no en echar la culpa a los otros.