martes, 6 de junio de 2017

LOS HIJOS NO DEBERÍAN SER LOS MÁS IMPORTANTES DE LA FAMILIA

(John Rosemond, Naples Daily News, 1 enero 2017) Recientemente le pregunté a una pareja casada que tiene tres hijos pequeños, ninguno de ellos ha llegado a la adolescencia, "¿Quiénes son las personas más importantes en su familia?" Como todas las buenas mamás y papás de este valiente nuevo milenio, respondieron: "¡Nuestros niños!" -¿Por qué? -pregunté. "¿Qué es lo que les da ese status a tus hijos?" Y como todas las buenas mamás y papás de este valiente milenio, no pudieron responder a la pregunta sin apelar a las emociones. Así que respondí la pregunta por ellos: "No hay nada razonable que dé a vuestros hijos ese estatus". Seguí señalando que muchos, si no la mayoría de los problemas que los matrimonios están teniendo con sus hijos en la actualidad son el resultado de tratar a sus hijos como si ellos, su matrimonio y su familia debieran su existencia a los niños. De hecho, lo que ocurre es justo lo contrario. Sus hijos existen debido a los padres, a su matrimonio, a la prosperidad que sigue al crear una familia estable. Sin los padres, los hijos no comerían bien, no tendrían la bonita ropa que llevan, no vivirían en esa hermosa casa en la que viven, no disfrutarían de las vacaciones, etc. En lugar de vidas que son relativamente despreocupadas (a pesar del drama contrario al que ocasionalmente fabrican), tendrían una vidas llenas de preocupaciones y anhelos. Este tema es realmente el meollo de la cuestión. La gente de mi generación sabe que ésta es la clave porque cuando éramos niños, teníamos claro que nuestros padres eran las personas más importantes de nuestras familias. Y precisamente por eso eso, respetamos a nuestros padres y a los adultos en general. Sí, en Virginia, y en los Estados Unidos de América, los niños eran ciudadanos de segunda clase, y eso era para ellos una ventaja. También estaba claro para nosotros - hablo, por supuesto, en términos generales, pero exactos - que los matrimonios de nuestros padres eran más importantes para ellos que sus relaciones con nosotros. Por lo tanto, ni dormíamos en sus camas ni interrumpíamos sus conversaciones. La comida familiar, en casa, se consideraba más importante que las actividades después de la escuela. Mamá y papá hablaban más - mucho más - entre ellos que con nosotros. Al no tener tantas facilidades, nos emancipamos antes y con mucho más éxito que ahora. La persona más importante en un ejército es el general. La persona más importante en una corporación es el CEO. La persona más importante en un aula es el maestro. Y la persona más importante en una familia son los padres. Lo más importante con los niños es la necesidad de prepararlos adecuadamente para ser ciudadanos responsables. El objetivo prioritario en la educación no debe ser conseguir un estudiante número uno que sobresale en tres deportes, gana un lugar en el equipo de natación olímpico, va a una de las mejores universidades y se convierte en un cirujano cerebral prominente. El objetivo prioritario es criar a un niño capaz de aportar y fortalecer a la comunidad y a la cultura "Nuestro niño es la persona más importante en nuestra familia" es el primer paso para malcriar a tus hijos. Eso no es lo que tú quieres. Aunque tu hijo no lo sepa, tampoco es lo que él necesita.


jueves, 18 de mayo de 2017

EL TESTIMONIO DE UN PRESTIGIOSO DIRECTOR DE CINE ANTE UN GRUPO DE CIENTÍFICOS

Frank Capra, en su autobiografía “El nombre delante del título” explica cómo intentaba eludir una propuesta profesional que le hicieron un grupo de científicos de hacer documentales divulgativos sobre temas de Ciencia. Como no lo conseguía les dejó claros sus criterios cristianos con la esperanza de que algún científico más radical propusiera no encargárselo. No lo consiguió, dejó un testimonio de su fe y acabaría realizando un gran trabajo.

Necesitaba una excusa menos evidente para librarme de aquello. A finales del almuerzo creí haber encontrado una: -
“Caballeros, no soy su hombre -dije al comité de científicos en la intimidad de una sala del consejo-. Ustedes, caballeros, son científicos. Un hecho físico es su verdad, su Biblia, su disciplina. Bien, para mí un hecho físico es algo aburrido, a menos que... esté iluminado por un toque de lo Eterno. Así que entiendan, si yo hago un filme científico tendré que decir que la investigación científica es sólo otra expresión del Espíritu Santo que funciona en todos los hombres. Además, diré que la ciencia, esencialmente, no es más que otra faceta de la búsqueda de Dios por parte del hombre”.

 Hubo una larga pausa. Finalmente Dean Harrison, el físico del MIT, dijo:
- “Frank Capra, los científicos tienen la sensación de que hay un abismo, un abismo que se hace cada vez más grande, entre la ciencia por un lado y el Sr. Ciudadano Medio en el otro. Nos hemos hecho miembros de este Comité Consultor con la esperanza de que podamos ayudar a construir un puente sobre este abismo. Un puente artístico, un puente espiritual si quiere, que abrirá un tráfico de comprensión, de doble sentido, entre los científicos y los demás seres humanos. Usted construirá ese puente, Frank Capra, y conseguirá mucho para sí mismo y la Compañía Telefónica, pero mucho más para la nación y quizá para el mundo”.

 Como un salmón agotado, hice un último movimiento jadeante para librarme del anzuelo.
 - “Maldita sea, caballeros, supongo que no he acabado de llegar hasta ustedes. ¡No sólo soy religioso, soy católico!” -aguardé la reacción. No hubo ninguna. - “¿Y?” -dijo el Dr. Kluckhohn. - “Y no sólo un buen católico -continué-, no uno que modela sus acciones según los verbotens de papas, obispos y sacerdotes. Soy peor. Soy un católico en espíritu; uno que cree firmemente que los antimorales, los fanáticos intelectuales y la Mafias del mal pueden destruir religiones, pero nunca conquistarán la cruz. ¿No comprenden?”
- “¿Y?” -era el Dr. John Bowers, de Wisconsin.
- “¿Y? También soy un católico excéntrico. ¿Sabe usted lo que pasó hace poco? Mi esposa, una reciente conversa sin yo saberlo, me dijo que volviéramos a casarnos ante un sacerdote. La más estúpida ceremonia que nunca se haya visto en la Misión Pala. Con el hermano y la cuñada de ella, y nuestros tres hijos ya crecidos arrodillados detrás de nosotros, el padre Mondini dice: «Y yo os declaro marido y mujer.» Yo me reí entre dientes, mi esposa se rió entre dientes, mis hijos se rieron entre dientes, e incluso los impasibles indios pala se rieron entre dientes” -hice una pausa para ver el efecto de mis palabras . De nuevo el Dr John Bowers inquirió un llano:
- ”¿Y?”

sábado, 29 de abril de 2017

UNA DOCTRINA INSOSTENIBLE PUEDE ACABAR SIENDO AMPLIAMENTE COMPARTIDA

Cuenta un biógrafo* de Edit Stein: El objetivo supremo del Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores alemanes, integrado por unos pocos cientos de miembros, era el renacimiento de Alemania, envilecida y vilipendiada por la paz de Versalles y por la República de Weimar. El objetivo estaba indisolublemente vinculado a la reconquista de la gloria militar del país, estimulando el alma de la «raza aria», de la que –se decía– derivaba el carácter físico y moral del pueblo y la gente que lo forman. Por tanto, había que liberar a «la raza aria» de todos los elementos ajenos que la contaminaban: de los judíos, árbitros en gran escala de la economía alemana y de la cultura, y, en el plano social y político, del amenazador bolchevismo. La doctrina de la raza como fundamento de carácter físico y espiritual de un pueblo, por muy insostenible que pareciera al sentido común, iba expandiéndose y arraigando con el paso de los meses. Y lo que al principio se estimó absurdo acabó convirtiéndose en doctrina consistente y ampliamente compartida. (*) Francesco Salvarani. Edith Stein, Hija de Israel, hija de la Iglesia.

LA APASIONANTE PROPUESTA DE CAMBIAR EL MUNDO

Sculley, directivo de Pepsi al que Steve Jobs quería contratar para Apple, puso muchas pegas a la oferta que le hacía. Y cuenta* con qué argumento le convenció: «Steve agachó la cabeza y se miró los pies. Tras una pausa pesada e incómoda, planteó una pregunta que me atormentó durante días: “¿Quieres pasarte el resto de tu vida vendiendo agua azucarada o quieres una oportunidad para cambiar el mundo?”». (*) Isaacson, Walter. “Steve Jobs” Estamos hechos para ideales grandes, que llenen nuestro espíritu. Y desde luego es más apasionante abrir camino que seguir por los ya abiertos. Pero lo material es insuficiente; también se podría decir a Jobs: “¿Quieres pasarte el resto de tu vida innovando en tecnología o quieres una oportunidad para cambiar el mundo?”. En el entorno juvenil europeo hay jóvenes y gente madura que cae en el falso idealismo del marxismo leninismo de los nuevos populismos. En el ambiente musulmán hay jóvenes que caen en el idealismo falso del Estado Islámico. Vale la pena cambiar el mundo sin quedarse en lo pasajero sino para buscar la felicidad en esta vida y en la que viene. Sólo la esperanza cristiana lleva a aspirar a la vida eterna con Dios, no ignorando los problemas sino precisamente mejorando este mundo.

DEFECTOS QUE SON VENTAJAS. MADRE ANGÉLICA: 'TONTOS' Y 'MIEDOSOS' PARA HACER UN MILAGRO

Dice la Madre Angélica*: Estoy convencida de que Dios busca siempre tontos. Y, desde luego, ha encontrado uno: ¡yo! Hay por ahí un montón de gente muy lista que sabe que, si algo no se puede hacer, no lo hace. Sin embargo, un tonto no sabe qué es lo que se puede hacer o no. Por eso usa tontos: personas que se prestan a hacer el ridículo para que Él pueda hacer el milagro. (...) Si quieres hacer algo por el Señor... hazlo. En cuanto veas que es necesario actuar, aunque te tiemblen las rodillas, aunque estés muerto de miedo, da el primer paso. Junto con este primer paso llega la gracia y, a cada paso, más gracia. Tener miedo no es un problema: lo que nos tiene que asustar es no hacer nada (*) recogido en “Madre Angélica”, de Raymond Arroyo.

ENTERRADORES ENTERRADOS

La Iglesia está viva en 2016 y los que pretendieron enterrarla desde el siglo de las Luces, son los que descansan bajo tierra, como cuenta Georges Chevrot en su libro “Simón Pedro”: “De aquí a veinte años –decía Voltaire– ya habrá fenecido la Iglesia Católica...”. Y veinte años después moría Voltaire y la Iglesia Católica seguía viviendo. “La Iglesia –escribía Julio Janin– estaba muy enferma antes del año 1830, pero la Revolución de Julio la diezmó completamente”. Renan creyó que la sepultaba entre flores. Así, desde Celso hasta el siglo XIX, no hubo una generación en que los enterradores no se hayan aprestado a sepultar a la Iglesia, y la Iglesia vive siempre. Montalembert lo afirmaba magníficamente en el Parlamento de París, en 1845: “La Iglesia Católica tiene la victoria y la venganza aseguradas desde hace dieciocho siglos contra todos aquellos que la calumnian, la encadenan o la traicionan: su venganza es pedir por ellos y su victoria es sobrevivirles”. Jesús no nos engañó: las puertas del infierno no prevalecerán contra su Iglesia. Perpetuamente atacada, contrariada, perjudicada, prosigue, sin embargo, serena y confiada la misión que le asignó su divino Fundador. Su existencia consiste, según la feliz expresión del Padre Faber, “en una victoriosa derrota”. Si nuestra Iglesia es humana, tan débil y siempre en espera de algún fracaso o saliendo de él, ¿no es acaso divina esta Iglesia que sale regularmente victoriosa de todas sus derrotas? “Es un placer –observaba Pascal– estar en un buque azotado por la tempestad cuando estamos seguros de que no naufragará. Las persecuciones que perturban a la Iglesia son de esta índole”.

UN EMPEÑO BASADO EN LA FE

En 1937, mientras estaba refugiado -por la persecución religiosa en el Madrid republicano- en el consulado de Honduras, San Josemaría vió la posibilidad de reclamar una indemnización por el allanamiento que sufrió la Academa Residencia DYA, la primera residencia del Opus Dei, por la CNT al comienzo de la guerra. Tuvo en cuenta antecedentes de indemnización a entidades en la que particiaban extranjeros y como habían frecuentado o colaborado con DYA personas de diversas nacionalidades, por una inspiración de Dios, ve que es una oportunidad para formar a los primeros de la Obra. Asumió el caso con ahínco como de su resolución dependiera el futuro de todos ellos, cuando todavía estaba por ver si saldrían sanos y salvos de la guerra... Pero él tenía una fe sobrenatural y le importaba más por la formación, en fortaleza y tenacidad para trabajar, de las personas de la Obra que tenían libertad de movimiento para hacer las gestiones. Recojo las palabras* de las cartas San Josemaría animando a resolver el asunto -"¡Hay que darse prisa! quizá del retraso de uno o dos días dependa el buen éxito del asunto. No me dejes nada en el aire. Que vayan los papeles cuanto antes"... -"Se logre algo o no se logre nada, ¡qué tranquilidad para todos haber hecho todo lo posible por defender el patrimonio ¿no?!"... -"Adelante con el asunto de la casa, a pesar de los baches y barrancos del camino. Puede suceder que el coche vuelque. Entonces a ponerlo de nuevo sobre sus ruedas, a arreglar lo descompuesto y a seguir andando como si tal cosa. Siempre contentos: con alegría y con paz, que nunca, por nada, me debéis perder"... -"¡Mañana, mañana! Y os repito: ¡¡¡Hoy, ahora!!! Mañana y después son palabras definitivamente abolidas, en nuestro léxico. -"Sin impaciencia pero con perseverancia: un gotear constante sobre la roca de los obstáculos. ¿Me reciben bien? Bueno. ¿Me reciben mal? Mejor. Seguiré -la gota de agua- visitando con santa desvergüenza, a prueba de sofocones y de humillaciones y de sofiones y de ordinarieces (¡cuánta riqueza!), muy contento y con paz, hasta que se aburran -yo no me he de aburrir, debe ser vuestro propósito- y acaben por recibirme con agasajo: como a un amigo o como a una calamidad inevitable… -"Hijos, ¿os habéis hecho la ilusión de que es posible andar sin vencer resistencia? Pues claro que siempre y en todo hemos de encontrar grandes dificultades unas veces, y otras, pequeñas dificultades. Por cierto que las primeras, de ordinario, se notan menos, porque enardecen: es en las segundas que producen escozor a nuestra soberbia, y nada más, donde Él nos espera. Sí: en esas antesalas; en esas incorrecciones; en aquel oir: 'ese individuo'... ; en la amabilidad de ayer que hoy se vuelve descortesía" ... -"es naturalísimo que cada uno vaya a su particular conveniencia. Así aprenderéis a vivir... y a ser tozudos. No tengamos la valentía del caracol que cuando tropiezan sus cuernos con un obstáculo, los esconde y se oculta enteramente en la cáscara de su egoísmo. Mejor el empuje, la acometividad y la perseverancia del toro bravo: que hace cisco con los medios de que cuenta, las vallas que se oponen a su alcance. Y, a nosotros, es verdad que no nos faltan -ni nos faltarán- obstáculos y vallas, pero también es verdad que nos sobran medios... si queremos emplearlos. ¿No? Pues a ponerlos. (...) ¡Ah! Y siempre muy contentos." (*) en "El Fundador del Opus Dei" tomo II, pág. 87-95, de Andrés Vázquez de Prada)

EL ALIENTO Y LA CRÍTICA QUE ESPERAMOS DEL AMIGO

Tras la muerte de un amigo, se siente un gran vacío. No se trata solamente del vacío de una ausencia, ahora irremediable. Es más bien la impresión de que una parte de nosotros mismos queda en adelante sin aprobación, sin reflejo, sin eco, e incluso sin crítica.* (*) Jean Guitton en su libro Pablo VI secreto

TRATA A TODOS COMO A PRÍNCIPES Y ASÍ DARÁN LO MEJOR DE SÍ MISMOS

Ernst Jünger* en su obra «Sobre los acantilados de mármol» (Barcelona, 2008) presenta a un personaje cuya norma de vida nos resulta inspiradora. Otón trataba a todos los seres humanos que se le acercasen «como hallazgos raros descubiertos en una caminata. Le gustaba calificar a los humanos de “optimates”, palabra con la cual quería indicar que a todos es preciso contarlos entre la nobleza genuina de este mundo y que cada uno de ellos puede obsequiarnos con las dádivas más excelsas. Tomaba a los seres humanos como si fueran vasijas de lo maravilloso y a todos les reconocía derechos de príncipes, como a imágenes excelsas. Y realmente yo veía cómo todas las personas que se acercaban a él se abrían cual plantas que despertasen de un sueño invernal; y no es que se hicieran mejores, sino que se hacían más ellas mismas” (*) Jünger en sus 103 años de vida, vivió dos guerras mundiales, se opuso activamente al nazismo, recibió el premio Goethe como mejor escritor de la lengua alemana. Entregó su vida, pocos meses después de su conversión a la fe católica, el 17 de febrero de 1988.

EL MARTIRIO DE IR CONTRA CORRIENTE: NOVIOS, CASADOS, SACERDOTES, ETC.

San Juan Pablo II recordaba que seguir a Cristo puede suponer el martirio de ir contra corriente: “Quizás a vosotros no se os pedirá la sangre, pero sí ciertamente la fidelidad a Cristo, en las situaciones de cada día. Estoy pensando en - los novios y su dificultad de vivir, en el mundo de hoy, la pureza antes del matrimonio. - los matrimonios jóvenes y en las pruebas a las que se expone su compromiso de mutua fidelidad. - el que ha empezado un camino de especial consagración y en las dificultades que a veces tiene que afrontar para perseverar en su entrega a Dios y a los hermanos. ¿Es difícil creer en un mundo así? Sí, no hay que ocultarlo. Es difícil, pero con la ayuda de la gracia es posible, como Jesús dijo a Pedro: “No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mt 16,17). Para estos nobles objetivos no estáis solos. Tenéis a vuestras familias, a vuestras comunidades, a vuestros sacerdotes y educadores y a tantos de vosotros que, en lo oculto, no se cansan de amar a Cristo y de creer en Él: ¡muchos como vosotros luchan y con la gracia del Señor vencen! (*) JMJ Roma, 19 agosto 2000, nn. 4-6

SI VES TODO NEGRO, CAMBIA DE GAFAS

Una persona comentó a San Josemaría que con tanto daño como se hace en el mundo no es tan sencillo estar alegre. Ésta fue la respuesta del santo*: “Siempre ha habido que luchar, siempre. No pensemos que ha habido una época en que no había enemigos de la Iglesia. ¡Cámbiate de gafas! No seas derrotista; cómprate unas gafas nuevas y entonces verás que la Redención ha estado haciéndose siempre, que hay que luchar, que hay que ser fieles, que hemos de comernos el mundo. ¡Cómprate unas gafas nuevas! *tertulia diciembre 1974

NINGÚN TIEMPO PASADO FUE MEJOR

Dice San Agustín*: ¿Por qué, pues, has de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor que los actuales? Desde el primer Adán hasta el Adán de hoy, ésta es la perspectiva humana: trabajo y sudor, espinas y cardos. ¿Se ha desencadenado sobre nosotros algún diluvio? ¿Hemos tenido aquellos difíciles tiempos de hambre y de guerras? Precisamente nos los refiere la historia para que nos abstengamos de protestar contra Dios en los tiempos actuales. ¡Qué tiempos tan terribles fueron aquéllos! ¿No nos hace temblar el solo hecho de escucharlos o leerlos? Así es que tenemos más motivos para alegrarnos de vivir en este tiempo que para quejarnos de él (*) San Agustín,Sermón Caillau-Saint Yves 2, 92

PARA EL RELATIVISMO LOS CRÍMENES NAZIS NO DEBIERON CONDENARSE

Jean-Paul Sartre, el célebre ateo y relativista moral, fue coherente cuando protestó contra los juicios de Núremberg hacia los criminales de guerra nazis que les acusaban de «crímenes contra la humanidad», porque no fueron juzgados por la ley alemana o francesa, sino por la ley natural, la ley universal. El juicio presumía que tal ley moral universal existía realmente. Sartre había enseñado siempre lo contrario. Fue coherente. Las democracias no tenían derecho a juzgar a los nazis si todos los valores eran relativos a las diferentes culturas o a los diferentes individuos. Este fue el testimonio de una bancarrota moral intolerable, inadmisible y difícil de soportar. Gracias a Dios existen relativistas morales como Sartre, que nos muestran a dónde nos lleva realmente el relativismo. (Peter Kreeft en su libro "Cómo tomar decisiones")

¡EMPIEZA!

¡EMPIEZA! Dimidium facti qui cepit habet El que empieza tiene la mitad hecho (Horacio, Epístola II del Epistularum liber primus, n. 40)

ALEGRES Y ESPERANZADOS AUNQUE EL MUNDO SE HUNDA

San Agustín escribió "La ciudad de Dios" para demostrar que incluso aunque el mundo entero se hunda, aun cuando Roma cayera en ruinas y la civilización derivase hacia tiempos oscuros, debemos trabajar con esperanza y estar alegres porque somos ciudadanos no de un mundo que se muere, sino de la ciudad viviente de Dios, “esta ciudad tiene unos fundamentos cuyo arquitecto y constructor es Dios”, es la ciudad a la que Dios hecho carne ha prometido que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Peter Kreeft, "Como tomar decisiones")

AL FINAL SÓLO QUEDAN LAS PERSONAS

Tenemos que llevar un fruto que permanezca. Pero, ¿qué queda? El dinero no se queda. Los edificios tampoco se quedan, ni los libros. Después de un cierto tiempo, más o menos largo, todo esto desaparece. Lo único que permanece eternamente es el alma humana, el hombre creado por Dios para la eternidad. El fruto que queda, por tanto, es el que hemos sembrado en las almas humanas, el amor, el conocimiento; el gesto capaz de tocar el corazón; la palabra que abre el alma a la alegría del Señor. (Joseph Ratzinger, 2 abril 2005)

BUSCAR LA FELICIDAD EN EL LUGAR CORRECTO

La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en los lugares equivocados. La verdadera felicidad se encuentra en Dios. Necesitamos tener el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito mundano o en nuestras relaciones personales, sino en Dios. Sólo él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón. Cuando comenzáis a ser amigos de Dios, todo en la vida empieza a cambiar. A medida que lo vais conociendo mejor, percibís el deseo de reflejar algo de su infinita bondad en vuestra propia vida. Cuando todo esto comience a sucederos, estáis en camino hacia la santidad. (Benedicto XVI en Reino Unido, septiembre 2010)

CONOCERSE: EN FAMILIA SOMOS MÁS AUTÉNTICOS

Un consejo que escuché en la Universidad es que si alguien quería saber cómo era realmente un amigo o una amiga, tenía que averiguar, discretamente, a través de sus hermanos, que viven con él a diario, para saber cómo se desenvuelve en casa. Es lógico, con los que convivimos es más fácil ser uno mismo, y puede ser más heroico vivir la caridad habitualmente. He recordado esto al releer este fragmento de Los hermanos Karamazov de Fedor Dostoievski: “Amo a la Humanidad; pero, para gran sorpresa mía, cuanto más amo a la Humanidad en general, menos amo a la gente en particular, como individuos. Más de una vez he soñado con pasión servir a la humanidad y quizás hubiera subido al calvario verdaderamente por mis semejantes, si hubiera hecho falta; pero no puedo vivir con una persona dos días seguidos en la misma habitación, lo sé por experiencia. En cuanto siento a alguien cerca de mí, su personalidad oprime mi amor propio y estorba mi libertad. En veinticuatro horas puedo cogerle manía a la mejor persona: al uno porque se queda demasiado tiempo a la mesa, al otro porque está resfriado y no hace más que estornudar”

LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD… CRISTIANAS

La Revolución francesa no estableció la libertad, la igualdad y la fraternidad. En realidad, estos valores o bienes son esencialmente cristianos: basta leer el Nuevo Testamento. - «La verdad os hará libres» (Jn 8, 32), dice Jesús. - San Pablo recuerda: «fuisteis llamados a la libertad» (Gal 5, 13). - El mismo apóstol proclama la igualdad: «Ya no hay diferencia entre judío y griego, ni entre esclavo y libre, ni entre varón y mujer, ya que todos vosotros sois uno solo en Cristo Jesús» (Gal 3, 28). - Y Jesucristo establece la fraternidad universal: «Todos vosotros sois hermanos» (Mt 23, 8), con la caridad mutua como consecuencia: «Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros». (Jn 13, 34). (Fernando Ocariz “Sobre Dios, la Iglesia y el mundo”)

LA FUERZA TRANSFORMADORA DE MANIFESTAR LO QUE CREEMOS

Alexander Solzhenitsyn, escritor y disidente ruso, premio Nobel de literatura, en verano de 1945, poco después de haber sido encarcelado por criticar a Stalin en una carta privada, seguía siendo un marxista y ateo convencido. En ese momento, en prisión conoció Boris Gammerov, cuatro años menor que él. Cuenta Joseph Pearce en la biografía “Solzhenitsyn, un alma en el exilio”: “Apenas acababan de conocerse mantuvieron una larga conversación, principalmente sobre política. Solzhenitsyn recordó a lo largo del diálogo una de las oraciones favoritas del presidente Roosevelt de la última época, que había sido publicada unos meses antes por un periódico soviético tras su muerte. Tras citar la oración, Solzhenitsyn manifestó una opinión que consideraba evidente: «Es pura hipocresía, por supuesto». Pero Gammerov lo sorprendió frunciendo el ceño y manifestando su disconformidad. «¿Por qué?», preguntó el joven. «¿Por qué no puedes admitir la posibilidad de que un líder político crea sinceramente en Dios?». Solzhenitsyn se quedó totalmente desconcertado por la respuesta de Gammerov. Si aquellas palabras hubieran sido pronunciadas por alguien perteneciente a la generación de sus padres las habría deses­timado como meras tonterías supersticiosas. A fin de cuentas, estaban en 1945 y la sociedad soviética había progresado más allá de la creencia irracional en un Dios, fuera el que fuese. Pero no había sido un viejo ruso atado a las tradiciones de los creyentes quien había dado la réplica a su convencido ateísmo, sino un nuevo creyente que ni siquiera había nacido cuando la revolución acabó con la reli­gión para siempre, al menos supuestamente. Obligado a reflexionar sobre su afirmación, Solzhenitsyn comprendió de pronto que su condena de la oración de Roosevelt no había surgido de sus convicciones, sino como una respuesta pavloviana inculcada en él por la educación soviética. Por una vez se quedó sin palabras y no supo cómo responder a la pregunta de Gammerov. En lugar de ello, le preguntó mansamente si creía en Dios. «Por supuesto», fue la sencilla respuesta. Solzhenitsyn volvió a quedarse sin habla

LA DULZURA DEL AMOR, A PESAR DEL SUFRIMIENTO

El escritor Dietrich Von Hildebrand, opositor declarado al régimen de Hitler en la Alemania de los años 30 y después en Austria, sufrió mucho por su postura. Su esposa después de la guerra, al ver la mansión familiar de los Hildebrand en Munich, le preguntó: "Después de pasar muchos años de tu vida en casas tan bonitas y elegantes como estas, ¿no te resultó muy difícil vivir tanto tiempo en pisos miserables y dependiendo exclusivamente de la ayuda de los demás?". Él se le quedó mirando con sincero asombro. "¿Cómo puedes preguntarme eso? -exclamó- ¡No cambiaría por nada del mundo la dicha de saborear la dulzura de la caridad cristiana!”* (*) DIETRICH VON HILDEBRAND, Mi lucha contra Hitler

LA MADRE TERESA DE CALCUTA Y ADOLF HITLER

En el Simposio San Josemaría en Jaén Carlos Andreu Pintado al explicar el test DISC, una herramienta de estudio de la personalidad que él explica y aplica de un modo tan divertido ha dicho que Hitler y la Madre Teresa de Calcuta si lo hicieran saldrían en la misma casilla, y sin embargo uno dejó un rastro de sangre y odio y la otra una espiral de misericordia y amor. Es un ejemplo de cómo lo importante no son los talentos concretos, más o menos, sino el buen uso que hagas de ellos.

LA LIBERTAD, PRINCIPAL DIFERENCIA ENTRE COMUNISMO Y CRISTIANISMO

"A lo largo de los años he tenido que demostrar en diversos lugares que el socialismo, que tantos pensadores del mundo occidental veían como el reino de la justicia, estaba en realidad plagado de coacción, de codicia burocrática, de corrupción y avaricia, y que no podía ser puesto en práctica sin ayuda de la coacción. La propaganda comunista contenía a veces afirmaciones como «incluimos todos los mandamientos del evangelio en nuestra ideología». La diferencia estriba en que el evangelio pide que se alcancen las cosas a través del amor, de la autolimitación, pero el socialismo sólo utiliza la coacción"* (*) Alexander Solzhenitsyn, en el libro “Solzhenitsyn, un alma en el exilio” de Joseph Pearce. Ed. Ciudadela

EL SUFRIMIENTO ESTÁ PARA CONSTRUIR LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR

Una matrimonio con hijos adoptó a un niño con síndrome de Down y al poco tuvo el padre de familia tuvo cáncer. Ya era una familia numerosa con las alegrías que supone ser muchos hermanos, pero este hijo adoptado, con Síndrome de Down, al que llamaron José, fue una inyección de alegría para todos. Una persona conocida de la familia, en un momento delicado de la enfermedad le decía a su mujer: si Dios es bueno, ¿como ha permitido que tu marido enferme, después de que hayáis tenido ese acto de generosidad de una adopción difícil? Y en esos días, una de las hijas decía a su madre: Mamá, fíjate lo que estamos pasando este año con la enfermedad de papá, ¿te imaginas qué hubiera pasado si encima no tuviéramos a José? Le consideraban un ángel que Dios les había enviado entre otras cosas para sobrellevar la enfermedad de su padre. Decía* San Juan Pablo II: El sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda la civilización humana en la “civilización del amor”. (*) Salvifici doloris n. 30

LA DISIDENCIA INTERIOR DERRIBA LAS TIRANÍAS

Para cese una dictadura es necesaria la disidencia interior. En el libro “Solzhenistyn, un alma en el exilio” de Joseph Pearce se cuenta el día en que el premio Nobel ruso decidió vencer el miedo para criticar en público, en una lectura de su obra "El primer círculo” ante 500 personas, en plena dictadura soviética. Cuando acabó su discurso con un ataque al KGB, esta fue la reacción del público: “Al principio la audiencia se quedó anonadada ante el valor aparentemente suicida del orador que tenían ante sí. No se sabía de nadie en la Unión Soviética que hubiera atacado de aquella forma al KGB desde una plataforma pública. Simplemente era algo que no se hacía. Aquello demostraba un coraje que iba más allá del sentido del deber y de los límites de lo seguro, un coraje que los pusilánimes habrían calificado de insensato. Sin embargo, Solzhenitsyn acababa de pronunciar aquellas palabras ante sus incrédulos oídos. Con un creciente sentimiento de euforia, la audiencia escuchó atentamente mientras él empezaba a leer un fragmento de El primer círculo, la novela prohibida que había confiscado el KGB. En aquella ocasión, y a diferencia de las lecturas de la novela que había ofrecido en el instituto Kurchakov, que fueron mucho más acomodaticias en com­paración, Solzhenitsyn leyó a propósito los capítulos más provocadores, los más políticos. Se sentía intoxicado por la libertad de expresión y siempre recordaría con placer «aquella hora de libertad para hablar desde un estrado ante una audiencia de quinientas personas también intoxicadas de libertad» En pocos días, aquellas quinientas personas desataron una reacción en cadena de chismorreo por todo Moscú que hizo que toda la ciudad resonara con las noticias del atrevido desafío de Solzhenitsyn al KGB. Acababa de nacer la leyenda de Solzhenitsyn”.

COMUNISMO, ESA FRATERNIDAD E IGUALDAD SIN LIBERTAD

“Mi padre decía que un comunista era uno que te exigía que fueras su hermano o que, si no, te abría el cráneo”* (*) Joseph Pearce, Mi carrera con el diablo, Editorial Palabra

CUANDO EL BIENESTAR ASFIXIA

Sin un esfuerzo positivo por tener un estilo de vida sobrio es casi inevitable acabar atados a los bienes materiales e incapaces de abrir nuestro espíritu a Dios y a los demás. El Beato Álvaro del Portillo solía decir que las sociedades ricas sufrían una “asfixia de bienestar”. Si estamos demasiado pendientes de las cosas materiales no queda hueco ni para Dios ni para los otros. Y no tenemos oídos para Dios porque es a los pobres a los que se les anuncia el Evangelio (cfr. San Lucas 7, 19-23) Este olvido de Dios en momentos de éxito y gran desarrollo no es una novedad, en el Deuteronomio 8, 7-18, cuando el pueblo elegido se prepara para entrar en la tierra prometida oye esta precaución de Dios: “Guárdate de olvidar a Yahveh tu Dios descuidando los mandamientos, normas y preceptos que yo te prescribo hoy; no sea que cuando comas y quedes harto, cuando construyas hermosas casas y vivas en ellas, cuando se multipliquen tus vacadas y tus ovejas, cuando tengas plata y oro en abundancia y se acrecienten todos tus bienes, tu corazón se engría y olvides a Yahveh tu Dios que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre; (...) acuérdate de Yahveh tu Dios, que es el que te da la fuerza para crear la prosperidad, cumpliendo así la alianza que bajo juramento prometió a tus padres, como lo hace hoy”

CONTENTA CON SU GRAN NARIZ

Dios hace milagros cada día. Hay milagros que no llaman la atención. Se da un cambio en el interior de las personas, un cambio de actitud que lleva a aceptar y a amar lo que hay, como algo que es bueno porque es voluntad de Dios. Hace ya unos cuantos años me contó un sacerdote que una chica había enviado una carta contando un milagro obtenido por intercesión de San Josemaría. Era una adolescente que estaba pasándolo mal porque le parecía que tenía una nariz demasiado grande. Y pedía con fe a Dios que le arreglara la nariz. Hasta que día ocurrió el milagro. ¿Se le había acortado la nariz? ¡No! ¡Se le habían quitado los complejos! Ese era el milagro del que quería dejar constancia. Empezó a aceptar y a amar la voluntad de Dios sobre el tamaño de su nariz. Benedicto XVI lo explica muy bien en la encíclica Deus Caritas est n. 37: “El cristiano que reza no pretende cambiar los planes de Dios o corregir lo que Dios ha previsto. Busca más bien el encuentro con el Padre de Jesucristo, pidiendo que esté presente, con el consuelo de su Espíritu, en él y en su trabajo”

LA FE DE LOS NIÑOS TRANSFORMA EL CORAZÓN

(Un “Cuento” de Navidad que ocurrió realmente) Un matrimonio que procuraba formar a sus hijos en el cristianismo se fue una noche al cine y dijo a la hija mayor que cuidara de los dos pequeños, pero la chica, se metió en su cuarto con música y no estuvo muy pendiente. Llamó por teléfono un amigo del padre, que se llamaba Jesús y lo descolgó uno de los pequeños: - ¿Hola está tu papá? - No, está en el cine. - Y tú quién eres? - Soy Luisito. ¿y tú? - Yo soy Jesús. - ¡Jesús! Quería decirte muchas cosas... (Y se puso directamente a contarle, dirigiéndose a él como si fuera a Jesucristo; el amigo de su padre, emocionado, se calló y le escuchó) y después el niño le dijo; - Mi hermanito Pepe también tiene que contarte cosas; Se puso Pepe y ocurrió lo mismo. Al final cuelgan. Al día siguiente, Jesús llamó a su amigo, le contó lo que pasó esa noche y que le conmovió tanto que decidió volvió a ir a Misa después de mucho tiempo en el que su amigo le había animado sin éxito.

IZPISÚA: “NO HAY UNA ETERNA JUVENTUD. VAMOS A MORIR. LA EXISTENCIA DE DIOS, TOTALMENTE COMPATIBLE CON LA CIENCIA. NO A LA DESTRUCCIÓN DE EMBRIONES”.

La portada del XLSemanal, del 8 de enero 2017 es algo engañosa. Pensaba que el prestigioso científico español Juan Carlos Izpisúa, se sumaba a la moda de los materialistas que prometen la inmortalidad corporal en esta vida. Las respuestas de la entrevista lo desmienten. Selecciono algunas: XL.¿Y lograr la eterna juventud? J.C.I. Debemos pensar en términos de salud, no de inmortalidad. En la última etapa de nuestra vida, nuestro cuerpo decae y no podemos evitarlo. El objetivo es que esos últimos años sean de mejor calidad, que la enfermedad tarde en aparecer o no aparezca. (...) XL. ¿Es usted religioso? J.C.I. No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión. A Dios se le puede encontrar en la catedral o en el laboratorio. Yo trato de entender racionalmente la naturaleza, pero a la vez sé que Dios existe. ¿Podría alguien explicar si no, de una manera racional y científica, por ejemplo, la sensación que experimentamos cuando nuestros hijos nos dicen: «papá », «mamá», «te quiero»? ¿O cuando desinteresadamente ayudamos a nuestros semejantes? (...) XL. Es decir, se haría crecer un órgano humano en el Interior de un cerdo. J.C.I. Es una línea de investigación muy interesante, aunque falta mucho tiempo para que dé sus frutos. Estoy convencido de que lo conseguiremos. XL. Generará polémica. J.C.I. Es importante que se entienda que partimos de una célula humana adulta, no empleamos células de un embrión humano. Soy consciente de que algunas de las investigaciones en las que los científicos estamos envueltos pueden generar inquietudes morales y éticas. Es normal. El desconocimiento siempre nos preocupa. Cuando conocemos las cosas, vemos que no son tan malas. XL. ¿Por ejemplo? J.C.I. El trasplante de órganos hace 400 o soo años era visto como un problema ético que no debíamos ni siquiera abordar. Ahora bien, estoy convencido de que no todo lo que los científicos podemos hacer lo debamos hacer. El diálogo con la sociedad es fundamental

LAS HUMILLACIONES SON NECESARIAS, NOS PONEN EN NUESTRO SITIO (Benedicto XVI)

Lo explica en el último libro entrevista* habla de su carrera profesional como teólogo, que estuvo a punto de irse a pique. PREGUNTA: Sobre la profunda experiencia que significó para Ud. el trauma de la habilitación escribió, sin embargo, que esta prueba “fue humanamente saludable para mí y obedeció, por así decir, a una lógica superior” . ¿A qué se refería con la expresión «lógica superior»? RESPUESTA: Bueno, había hecho el doctorado con mucha rapidez. Si también me hubiera habilitado enseguida y sin problemas, la conciencia de mi capacidad habría sido demasiado fuerte y la confianza en mí mismo excesiva. Y así, por una vez me tuve que tragar por entero mi orgullo. Eso le hace bien a uno: tener que reconocer de cuando en cuando su insignificancia, tener que verse no como un gran héroe, sino como un humilde habilitando, que se encuentra al borde del abismo y debe familiarizarse con lo que luego hace. En este sentido, la lógica era que yo necesitaba justamente una humillación y que de algún modo con razón -con razón en este sentido- la sufrí. (...) Se me tenía por un discípulo prometedor. (Se ríe). (...) Todo esto iba muy rápido y sin trabas, de modo que yo me contaba entre las personas de las que se esperaba que llegarían a algo. (...) Uno necesita también humillaciones. Pienso que conseguir meta tras meta con tanta facilidad y además con alabanzas es peligroso para un joven. Entonces es bueno que se vea confrontado con sus límites. Que sea tratado críticamente. Que tenga que pasar por una fase negativa. Que se reconozca a sí mismo en sus propios límites. Que conozca que en la vida no se va sin más de triunfo en triunfo, sino que también hay derrotas. Eso lo necesita toda persona, para aprender a valorarse debidamente a sí mismo, a soportar los reveses, también -y no en último término- a pensar con otros. Justo para no juzgar entonces con premura y desde arriba, sino aceptar positivamente a los otros en sus fatigas y debilidades. (*) Últimas conversaciones. Libro de entrevista a Benedicto XVI de Peter Seewald

CABALLEROSIDAD DE UN CRISTIANO

“Por voluntad de Dios, estoy de nuevo entre mujeres. Me acordaré siempre: cada vez que una mujer entre en la habitación, aunque estés sumergido en tu trabajo… ponte de pie. Nada importa que sea la madre superiora o la hermana Kleofasa, encargada de encender el fuego; ponte de pie. No lo olvides: la mujer ha de recordarte a la Esclava de Dios, a cuyo nombre la Iglesia se pone de pie. No lo olvides: debes pagar tu deuda respecto de tu propia madre, que te dio su cuerpo y su sangre… Ponte de pie sin vacilar, domina tu orgullo de varón, tu ansia de dominar… Ponte de pie incluso ante la más mísera de las Magdalenas… Sólo así imitarás a tu maestro, que se levantó del trono, a la diestra del Padre, para acoger a la Esclava de Dios. Solo así imitarás al Creador, que envió a María en auxilio de Eva. Ponte de pie inmediatamente por tu bien” Cardenal Stefan Wyszynski, Diario de la cárcel, diciembre 1955

¿SIN TIEMPO PARA DESCANSAR UN POCO NI PARA LA FAMILIA? NO SEAS IDIOTA

“No puedo menos que asombrarme ante el gran número de personas que, al parecer, no son dueños de su agenda. A lo largo de estos años se me han acercado muchas veces altos ejecutivos de la empresa para confesarme con un mal disimulado orgullo: ’Fíjese, el año pasado tuve tal acumulación de trabajo que no pude ni tomarme unas vacaciones’ Al escucharles, siempre pienso lo mismo. No me parece que eso deba ser en absoluto motivo de presunción. Tengo que contenerme para no contestarles: ‘¿Serás idiota? Pretendes hacerme creer que puedes asumir la responsabilidad de un proyecto de ochenta millones de dólares si eres incapaz de encontrar dos semanas al año para pasarlas con tu familia y descansar un poco?’” (Lee Iacocca, primer ejecutivo de la Ford y que posteriormente reflotó la Chrysler)

SI QUIERES MOTIVAR A TUS COMPAÑEROS DE TRABAJO, CONOCELES Y QUIÉRELES (Madre Teresa de Calcuta)

En un congreso internacional de managements sobre la arquitectura del cambio en San Francisco aprovecharon que estaba en esa ciudad la Madre Teresa de Calcuta para pedirle que dijera unas palabras aunque fueran muy breves. Ella se dirigió así a ese grupo de directivos: “¿Queréis que haya cambio? ¿Queréis que vuestra gente cambie? ¿Les conocéis? ¿Les amáis? Si no conocéis profundamente a vuestra gente no habrá entendimiento entre vosotros, y sin entendimiento no habrá confianza. ¿Amáis a vuestra gente? ¿Hay amor en lo que hacéis? Si no hay amor en vosotros no habrá poder ni fortaleza en vuestra gente. Si no hay fortaleza no hay pasión. Sin fortaleza ni pasión nadie se arriesgará. Y sin asumir riesgos nada cambiará". A pesar de que su brevísimo y atípico discurso, al pasar una encuesta de valoración de los ponentes ella fue la mejor valorada del congreso. Ver el artículo “Líderes inspiradores y creativos”, de Miriam Subirana, en la edición impresa de El País, Domingo, 4 de diciembre de 2011: http://elpais.com/diario/2011/12/04/eps/1322983613_850215.html

CREER Y REZAR SIN GANAS: LA FE NO ES UN SENTIMIENTO

Hilaire Belloc aseguró al poeta Wilfrid Scawen Blunt que él también se acercaba muchas veces a los sacramentos sin sentir nada; para Blunt aquello actuó como una revelación (...) Dice Arnold Lunn, otro escritor converso: “si hubiera continuado confiando solo en mis sentimientos y emociones quizá ahora no creería en la inmortalidad; pero puedo decir con Belloc `en cuanto a las dudas de mi alma, he descubierto que son falsas: un estado de ánimo, no una conclusión. Mi conclusión -y la de todos los hombres que la han visto alguna vez- es la Fe: colectiva, organizada, un ente, una enseñanza. Una cosa, no una teoría´" Joseph Pearce, “Escritores Conversos” p.152 y 237

ANTE EL DOLOR, ORACIÓN, NO MONÓLOGO INTERIOR

(Carta del Beato Hermann Lange, sacerdote católico, escrita a sus hermanos horas noviembre de 1943 antes de morir martirizado por el nazismo) Querida Ángela, querida María, querido Hans: Soy el primero de nosotros cinco hermanos, en devolver mi vida a las manos de Dios. Yo sé que también a vosotros os golpeará esta prueba. No depende de mí cambiar algo en esta situación. Sólo puedo pediros una cosa: Sed fuertes y buscad vuestra fuerza en Aquél que hasta en el extremo dolor nos da las últimas fuerzas. Sería equivocado “petrificarse” en el dolor. “En todas las pruebas difíciles es Dios quien nos visita para llevarnos consigo, Él, que es principio y fin de todo. Por eso, en la desgracia debemos cesar de hablar con nosotros mismos, porque eso sólo causa obsesiones (…), más bien hablemos con Dios, porque Él es siempre más grande que nuestro corazón y lo conoce todo.” Quiero amarraros al alma estas palabras, tomadas de un hermoso folleto que leí hace poco. Pueden ayudaros mucho. Os doy las gracias por todo el amor que me regalasteis y os pido que todo este amor lo pongáis ahora en papá y mamá. Esta es la tarea que os dejo, preocuparos de que estén contentos. No sufráis por mí, porque me voy a la tierra donde no hay lágrimas! Y os pido también que llevéis una intensa vida interior, fuerte en la fe, la esperanza y la caridad, de manera que un día, cuando llegue la hora, nos encontremos unidos en lo alto! [...] Acabo de comerme la última manzana y la herida de mi pierna está casi sana gracias a la pomada. Bien, ¡recibid mi último saludo! Todo lo que poseo de capacidad de amar lo pongo en este saludo. No estéis tristes de que yo ya no vuelva a estar con vosotros, desde lo alto estaré siempre junto a vosotros. ¡Hans, dale también a Päule mis cariñosos saludos! Con profundo amor fraterno os abrazo a todos. Vuestro Hermann (Los nazis no entregaron esta carta a sus destinatarios; quedaron en los archivos de la Alemania nazi y después de la Alemania comunista. En 2004, 60 años después, un investigador las descubrió en los archivos estatales de la Alemania ya unificada y las dio a conocer)

AUTOENGAÑO

En un corazón podrido por las pasiones hay siempre razones ocultas para encontrar falso lo verdadero; del fondo de la naturaleza desviada se elevan brumas que oscurecen la inteligencia. Nos convencemos fácilmente de lo que queremos y cuando el corazón se entrega a la seducción del placer, la razón se abandona en brazos de la falsedad que justifica. Cicerón, De natura deorum, I, 54

TOLERANCIA, RESPETO Y AMOR DE UN SANTO A UN TAXISTA ANTICLERICAL

Recordaba el Fundador de la Obra un suceso, que muestra su actitud sacerdotal abierta y su respeto incondicionado de la libertad de los demás. Hacia el año 1941, acudía al Seminario de Madrid, para confesarse con don José María García Lahiguera. Para no perder tiempo, a veces hacía el trayecto en taxi, pues quedaba lejos y no estaba bien comunicado por transportes públicos. Ese día, hablando con el taxista, le dijo que lamentaba mucho la guerra que había padecido España, porque se podía vivir como hermanos y respetarse, aunque se defendiesen opiniones distintas. Le explicaba que era innecesario recurrir a esos procedimientos tan atroces, que reflejan un odio satánico entre hermanos. Además, continuaba, lo razonable es dar cada uno su parecer: – “Por ejemplo, si usted en una materia concreta piensa distinto de lo que yo considero que es la verdad, hablamos; y, si usted me convence, yo me paso a su opinión; si yo le convenzo, usted se pasa a mi opinión. Si no nos convencemos, seguimos pensando cada uno lo que queremos, pero vivimos en santa paz, respetándonos como hermanos y queriéndonos”. El taxista escuchó en silencio y, al llegar al destino, le preguntó: - “Padre, ¿usted se encontraba en Madrid durante la guerra, cuando estaba ocupado por las fuerzas republicanas?”. Sorprendido, contestó: – “Sí”. Y aquel hombre repuso: – “¡Lástima que no le hayan matado!” El Fundador del Opus Dei le perdonó y, para que viese que no le guardaba ningún rencor, sacó el dinero que llevaba en el bolsillo, se lo entregó, y le dijo: – ¿Tiene usted hijos? Ante la contestación afirmativa del taxista, añadió: – Quédese con el resto, para comprarles unos dulces. (Tomado del libro “Memoria de San Josemaría Escrivá” de Javier Echevarría)

NECESITAMOS CREER EN DIOS

“Hace unos años, recuerdo que estaba hablando con un hombre joven todavía que se diría que tenía poca formación: ideas muy elementales. A mi impresionan siempre las personas de ideas elementales, porque saben decir sin complicaciones grandes verdades. Íbamos a comenzar un curso de retiro y su profesión era torero: “Nosotros necesitamos –no sé ahora con que lo relacionaba- nosotros necesitamos creer en Dios” Es posible que no sea una anécdota de gran importancia. Y hasta pienso que incluso puede no entenderse bien. La verdad es que, quizá por el tono en que fue dicha, me impresionó vivamente y he considerado muchas veces, ante situaciones muy diversas, aquel “nosotros necesitamos creer en Dios” (Benito Badrinas en la Introducción al libro Evangelio San Mateo de Francisco Fernández Carvajal) …. Añado: todos los que tienen alguna responsabilidad, empezando por los padres de familia, necesitan creer en Dios. Y también lo necesita una persona sin cargas, con muchas virtudes humanas, con dinero, con la vida resuelta, solo que esas circunstancias quizá no le permiten ver la necesidad de creer.

HUMILDAD DEL PAPA: “HABLAR MAL DEL OTRO ES MUY COMÚN, TAMBIÉN YO HE CAÍDO ¡Y ME AVERGÜENZO!”

“Las murmuraciones. ¡Es terrible! Se pelan unos a otros… Esto en el mundo clerical, religioso… Disculpadme pero es común: celos, envidias, hablar mal del otro. (...) esto es común, muy común. También yo he caído en esto, muchas veces, ¡muchas veces! ¡Y me avergüenzo! ¡Me avergüenzo de esto! No está bien hacerlo: murmurar contra los demás. ’Has escuchado esto… has escuchado esto…’ ¡es un infierno esa comunidad! Esto no hace bien” (*) Palabras del Papa Francisco, nada recientes pero poco conocidas, en una reunión con jóvenes que estaban pensando ser sacerdotes y religiosos en 6 de julio del 2013

LA FELICIDAD FÁCIL ES UN SUFRIMIENTO. ES DESCONOCER POR QUÉ TE ESFUERZAS

La felicidad que producen las victorias fáciles, la satisfacción plena de un deseo, el éxito, el sentirse plenamente atiborrado… ¡eso es sufrir! Ésa es la muerte espiritual, una especie de interminable indigestión moral [...] La gente no sabe por qué se esfuerza. Se agotan en la absurda persecución de bienes materiales y mueren sin darse cuenta de su riqueza espiritual (Solzhenitsyn, El primer círculo)

SANTOS CON ANTECEDENTES PENALES

“NINGÚN PECADO ES DEMASIADO GRANDE: una miseria finita, por muy enorme que sea, podrá siempre ser cubierta por una misericordia infinita. NI TAMPOCO NUNCA ES DEMASIADO TARDE: Dios no sólo se llama Padre, sino Padre del hijo pródigo, que nos divisa cuando aún estamos lejos, que se enternece y, corriendo, viene a arrojarse a nuestro cuello y a besarnos tiernamente. Y NO DEBE HACERNOS TEMER UN PASADO QUIZÁ BORRASCOSO. Las borrascas que fueron males en el pasado se convierten en bienes en el presente si nos impulsan a poner remedio, a cambiar; se convierten en una joya si se ofrecen a Dios para procurarle el consuelo de perdonarlas El Evangelio recuerda entre los antepasados de Jesús a cuatro mujeres, de las cuales tres no fueron muy recomendables: Rahab había sido una mujer pública; Thamar había tenido a su hijo Phares de su suegro Judas, y Betsabé había cometido adulterio con David. ¡Misterio de humildad que estas parientes hayan sido aceptadas por Cristo, que hayan sido incluidas en su genealogía, pero también —opino— un medio, en manos de Dios, para infundimos confianza: podéis llegar a ser santos, sea cual sea la historia de vuestra familia, el temperamento y la sangre heredada, vuestra situación pasada!” Del libro “Ilustrísimos señores” del Cardenal Luciani que luego, sería el Papa Juan Pablo I (1978)

LA CASI INEVITABLE TENDENCIA A SEGUIR A LA MASA

“Se impuso «el sol que más calienta» del oportunis­mo humano. Las personas que valían empezaban a volver sus rostros hacia el nuevo sol, a pesar de que todavía brillaba con luz muy débil en el horizonte. La mayoría ni siquiera sospechaban que estaban cometiendo una trai­ción, pues esta vuelta del rostro al sol que más calienta es un proceso perfectamente natural, sin que implique ningún proceso de idealismo espiritual. El hombre ha na­cido tan débil, que está dispuesto a aceptar con creduli­dad cualquier ideología, siempre que ésta llegue al poder y no le rebaje su ración de forraje.” (“El cielo a buen precio” de Franz Werfel, novela escrita y ambientada en Austria, meses antes de la Anexión de ese país por Alemania)

ABDERRAMÁN III, UNA VIDA DE PLACERES QUE SE QUEDA EN... 14 DÍAS DE FELICIDAD

He reinado más de 50 años, en victoria o paz. Amado por mis súbditos, temido por mis enemigos y respetado por mis aliados. Riquezas y honores, poder y placeres, aguardaron mi llamada para acudir de inmediato. No existe terrena bendición que me haya sido esquiva. En esta situación he anotado diligentemente los días de pura y auténtica felicidad que he disfrutado: suman catorce. Hombre: no cifres tus anhelos en el mundo» (Testamento de Abderramán lII)

TIENE QUE EXISTIR UNA GRANDEZA QUE CORRIJA LA TRIVIALIDAD DE ESTA VIDA

A Gerard Manley Hopkins (poeta inglés converso al catolicismo) lo que le mueve a la conversión es el argumento teológico de la trivialidad: la trascendencia se confirma por el mismo carácter baladí de las cosas humanas, «porque es increíble e intolerable que no exista algo que sea lo opuesto de lo trivial, y que corrija la trivialidad de esta vida y nos desquite de ella». (Carlos Pujol, “Siete escritores conversos”, pág. 47)

GAUDÍ: TRABAJAR CON AMOR DA FUERZAS

“Aquel trabajo al tiempo que me apasionaba, me dejaba exhausto. Eso significaba que había algo que no hacía bien porque, como decía mi maestro Ueda, si trabajas con amor e ilusión, cuanto más trabajes, más energías tendrás, porque el amor genera una energía interior que permite trabajar sin cansarse, algo parecido al enamorado que emprende un largo viaje para ver a la mujer amada: la intensidad de su amor le hace superar el cansancio, los obstáculos y los sufrimientos. Porque en el acto creador siempre habrá sufrimiento. Ya decía Miguel Ángel que no se podía hacer verdadero arte sin sufrir.” … Testimonio de Etsuro Sotoo, escultor en la Sagrada Familia de Gaudí. Recogido en el libro “Los cerezos en flor – Relatos de la expansión del Opus Dei en Japón”, de José Miguel Cejas

LA BELLEZA DESPIERTA DE SU TIBIEZA A LOS ADORMECIDOS

En el acta fundacional de la Sagrada Familia de Barcelona el 19 de marzo de 1882 se decía entre otras cosas: "Se coloca la primera piedra de esta iglesia expiatoria. Sea esta obra para mayor honra y gloria de la Sagrada Familia. Despierte de su tibieza los corazones adormecidos...."

CONTRIBUIR A LA FORJA DE LAS PERSONALIDADES JÓVENES

"Desde hace años, me encuentro con alumnos y alumnas de filosofía que descubren tardíamente la importancia del maestro. No del maestro en sentido enfático, sino del puro y simple profesor que explica cuidadosamente su materia, de un modo muy parecido a como lo hacía el viejo maestro de escuela. Eso es -si se me permite confesarlo- lo que yo quisiera ser: un maestro de escuela, que enseña los rudimentos del saber y procura contribuir a la forja de las personalidades jóvenes. Cuando se intenta y en. alguna medida se consigue, los estudiantes reconocen que han tenido una nueva experiencia. Alguien se ha preocupado por ellos como personas que pueden llegar a saber más, que son capaces de ampliar su visión del mundo, que están en condiciones de establecer una relación de limpia amistad con otra persona mayor que ellos, la cual les aprecia y quiere ayudarles. Nadie olvida a un maestro. Recuerdo a un clásico contemporáneo que sintetizaba así lo que consideraba una vida plena: es una idea tenida en la juventud y realizada en la edad madura. Y mi experiencia es que las chicas y los chicos de ahora también están buscando un ideal por el que merezca la pena vivir" Alejandro Llano, Segunda Navegación - Memorias 2, Ediciones Encuentro 2010, Capítulo La funesta manía de educar, pp. 320-321

"NADIE ES INÚTIL". EL ARTE DE PONER A CADA UNO EN SU SITIO

Gaudí decía: 'No hay nadie inútil, todos sirven (aunque no todos con la misma capacidad); la cuestión es encontrar para que sirve cada uno' Para Gaudí el trabajo era fruto de la colaboración y esta podía basarse sólo en el amor Del libro “De la piedra al Maestro” (Etsuro Sotoo y José Manuel Almuzara)