sábado, 28 de julio de 2012

El amor es activo


(Continuación del post Así queremos que nos cuiden, así debemos cuidar

¿Por qué ante la fealdad del dolor, la enfermedad y la miseria un personaje queda paralizado y otro entra en una actividad que lleva a hacer amable el entorno del enfermo para él y para la gente que le rodea? ¿Por qué el dolor, la enfermedad y la miseria hunden a algunos en la desesperación que les lleva al descuido del aspecto personal y de su entorno, a pesar de que todos anhelamos la belleza?

En la sociedad occidental la belleza, en relación al aspecto físico tiene una gran importancia –a veces excesiva- y en la que la ciencia ha logrado que la vida se prolongue más, a pesar de la inevitable huella que el tiempo y la enfermedad dejan en el cuerpo humano, en la que morir en familia rodeado del cariño de los tuyos es cada vez menos habitual.

La clave que humaniza y hace descubrir la importancia de la belleza incluso en unas circunstancias es reconocer la dignidad de todo ser humano que implica amarle por sí mismo. El enfermo reconoce su dignidad al saberse querido y se provoca en él, el deseo de mostrarse amable.
Al que ha perdido la esperanza en la curación y no tiene un motivo por qué cuidarse, por el que mostrarse amable, hay que hacérselo descubrir con nuestra actitud.

Josef Pieper, en su libro sobre el amor, ha mostrado que el hombre puede aceptarse a sí mismo sólo si es aceptado por algún otro. Tiene necesidad de que haya otro que le diga, y no sólo de palabra: «Es bueno que tú existas». Sólo a partir de un «tú», el «yo» puede encontrarse a sí mismo. Sólo si es aceptado, el «yo» puede aceptarse a sí mismo. Quien no es amado ni siquiera puede amarse a sí mismo. Este ser acogido proviene sobre todo de otra persona.

Amar implica no evitar el contacto con el dolor y con la muerte, como querría hacer Levin, el protagonista de Anna Karenina y como buscaba evitar a su esposa. Pero si no fuera por la fuerza del amor de ella, la muerte de su cuñado hubiera sido verdaderamente inhumana.

El pasado 22 de febrero, el periódico The Guardian, frecuentemente crítico con la visión cristiana de la vida, decía en un editorial titulado Miércoles de Ceniza: el desaparecido arte de morir: “la Iglesia Católica es uno de los pocos sitios donde la muerte sigue siendo parte de las conversaciones públicas. En otros lugares, la muerte se disfraza de suaves eufemismos suaves como “irse” o “quedarse dormido", o bien se enfoca desapasionadamente a través del discurso científico de la medicina. (…)
Actualmente, si se nos pregunta cómo queremos morir, generalmente decimos que queremos que suceda rápidamente, sin dolor y, preferentemente, mientras dormimos. En otras palabras, no queremos que la muerte se convierta en algo que experimentamos como parte de la vida. Esto no habría tenido sentido para las generaciones pasadas. Durante siglos, lo que más se temía era “morir sin estar preparado". La muerte era una oportunidad para poner las cosas en su sitio. Para decir las cosas que habían quedado sin decir: “Lo siento", “me equivoqué", “siempre te he querido". Solíamos morir rodeados de la familia en sentido amplio. Ahora, morimos rodeados de tecnología, y la creencia en la ciencia médica a menudo reemplaza el enigma tradicional de la existencia humana.
(…)
Una cultura que mantiene la muerte fuera de su vista y de sus pensamientos es una cultura que cada vez es menos capaz de confortar a otros en su dolor. En lugar de tener esa conversación importante en el supermercado con la vecina que ha perdido a su marido, nos cambiamos de pasillo y lo justificamos por un supuesto deseo de no molestarla. Permitimos que nuestras residencias de ancianos se conviertan en lugares de abandono, porque no queremos mirarlos muy de cerca. Cuando la muerte se convierte en un asunto privado, es mucho más difícil acercarse a los demás, precisamente cuando más lo necesitan.

Para lograr la humanización en la enfermedad, a la vez que obtener un resultado terapéutico optimo, esta el cuidado de los detalles humanos en el proceso de muerte, que parte de aceptar la verdad de las cosas, empezando por algunas tan esenciales como el dolor o la muerte.

Es inevitable que lo que de por sí resulta repugnante nos retraiga. Pero el ser humano debe ser capaz de ver más allá de la primera impresión: un enfermo o un moribundo tiene siempre una historia personal y un futuro trascendente, mucho más valioso que las pequeñas miserias que nos repelen. Hay que fomentar en la educación, en la práctica social, este contacto con la realidad. Hay que aprender a desenvolverse con naturalidad, con una sonrisa y manifestando amor con hechos ante personas moribundas o enfermas porque son parte de nuestra vida y porque es un tema que nos afecta por ser humanos. El editorial de The Guardian que he comentado antes recoge una cita de una reciente película israelí -Dr. Pomerantz- en la que un psiquiatra especialista en suicidios afirma: “La vida es una enfermedad con una mortalidad del 100%". Es una forma pragmática e intelectual de enfrentarse con la muerte y con el dolor que deja sin embargo preguntas sin respuesta.

En la novela Anna Karenina, Levin es un agnóstico en busca de Dios, enamorado de Kitty, su mujer, cristiana ferviente. El cristianismo aporta a la sociedad luz para descubrir la belleza incluso en los lugares y momentos de la vida donde otros solo ven miseria y fealdad, y a difundirla a su alrededor. La actitud de Kitty es la respuesta a las preguntas que se hace su marido.

Termino con algo que cuenta un voluntario que estuvo ayudando en una de las casas de la orden de la Beata Teresa de Calcuta. Le dieron un niño moribundo por el que no podía hacerse nada, para que lo sostuviera; este voluntario se asustó porque era consciente de la situación, y nervioso, preguntó a una de las religiosas que tenía que hacer y le dijo: Quiérelo. Pocos minutos después, el niño moría en brazos de ese voluntario. Y esa persona joven había aprendido a rodear de cariño al que sufre y va a morir. No podía darle nada más -y nada menos- que amor.

domingo, 22 de julio de 2012

Así queremos que nos cuiden, así debemos cuidar


(Pido disculpas a los pocos seguidores que queden por los meses sin publicar)

Uno de los pasajes que más me impresionó de Ana Karenina de Lev Tolstoi es el episodio que se narra en la Quinta parte de esta obra en el que uno de los protagonistas principales de la novela, Konstantin Levin va con Kitty, su esposa, a atender al hermanstro de Levin, Nicolás, que está próximo a la muerte

Konstantin Levin quiere evitar a su joven esposa el mal trago de ver a su hermano enfermo de tuberculosis, que espera la muerte en una posada junto a una prostituta con la que ha convivido. Sin embargo Kitty se empeña en acompañar a su marido. Llegan al hotel y Kevin ve la patética situación en que está su hermano e intenta evitar que Kitty, su esposa, vaya a la habitación donde está el enfermo. Sin embargo Kitty se empeña en ir con él y su actitud al saludar al enfermo es un preludio de un cambio esencial que se dará en los últimos días del moribundo:

“Andando con paso ligero, sin cesar de mirar a su marido y mostrándole su rostro animoso y lleno de piedad, Kitty entró en la alcoba del enfermo y, volviéndose suavemente, cerró la puerta sin ruido. Siempre silenciosa, se aproximó al lecho donde aquél yacía y se puso de modo que él no necesitase volverse para verla. Tomó con su mano joven y fresca la enorme manaza de él, se la apretó con aquel calor con que saben hacerlo las mujeres, calor que expresa compasión sin ofender, y empezó a hablar al doliente.”


En un ambiente sórdido, le trata con humanidad y con el respeto con que de habla con una persona de la nobleza, sin desanimarse por la falta de respuesta inicial de Nicolás. Levin reflexiona sobre su reacción y la de su esposa:

“Levin no podía mirar con calma a su hermano ni permanecer tranquilo en su presencia. Al entrar en la alcoba del paciente, sus ojos y su atención se nublaban y no lograba ver ni comprender los detalles del estado de Nicolás. Notaba el terrible olor, veía la suciedad y el desorden, su actitud, sus gemidos, pero tenía la sensación de que no podía hacer nada.
No se le ocurría, para ayudarle, la idea de estudiar cuidadosamente el estado de su hermano, de observar cómo se hallaba bajo la manta el cuerpo del enfermo, cómo tenía dobladas sus enflaquecidas piernas y espaldas, a fin de hacerle adoptar una posición que le aliviara en algo los sufrimientos.
Cuando pensaba en estos detalles, un escalofrío le recorría hasta la medula. Estaba persuadido de que era imposible hacer nada, ni para prolongar la vida de Nicolás, ni para atenuar sus sufrimientos.
El enfermo adivinaba el sentimiento de su hermano, su conciencia respecto a la inutilidad de toda ayuda, y se irritaba, cosa que apenaba doblemente a Levin. Estar en el cuarto del enfermo le atormentaba, y no estar en él le parecía peor aún. No hacía, pues, más que entrar y salir bajo diferentes pretextos, sintiéndose incapaz de quedarse solo.”


Y Tolstoi describe de un modo magistral los cambios que introduce Kitty en el entorno del enfermo

“Kitty sentía, pensaba y obraba muy diversamente. El enfermo había despertado en ella compasión, y la compasión produjo en su alma de mujer un sentimiento que nada tenía que ver con el de repugnancia y horror que había despertado en su marido, y que se expresaba en la necesidad de obrar, enterarse con todo detalle del estado del paciente y hacer lo posible para ayudarle.
No dudando de que debía hacerlo, no dudaba tampoco de la posibilidad de realizarlo, y, en seguida, puso manos a la obra.
Los detalles cuyo pensamiento aterraban a su marido, ocuparon desde el primer momento la atención de Kitty. Envió a uno a buscar el médico, envió a otro a la farmacia, mandó a la criada que venía con ella y a María Nicolaevna barrer el suelo, limpiar el polvo y fregar. Por su parte, no se quedaba tampoco atrás: limpiaba un objeto, ponía en orden otro, arreglaba las ropas bajo la manta... Por orden suya se sacaban cosas de la habitación del enfermo y se llevaban otras de más utilidad.
Entraba ella misma en la habitación sin preocuparse de hallar clientes en el pasillo, traía a la alcoba del enfermo sábanas, toallas, almohadas, camisas, y otras veces, ya usadas, las sacaba de ella.
El criado que servía la comida a los ingenieros en la sala común, acudía a veces a la llamada de Kitty con irritado semblante, pero no podía desatender las órdenes que ella le daba, porque lo hacía con tan suave insistencia que no se la podía desobedecer.
Levin no la aprobaba, ni creía que lo que hacía fuera útil para el paciente. Sobre todo, temía que su hermano pudiera enojarse. Pero Nicolás permanecía sosegado, si bien algo confuso, y seguía con interés las idas y venidas de su cuñada.
Al volver de casa del médico, adonde le enviara Kitty, Levin halló que estaban, por orden de la joven, mudando de ropa al enfermo. (…)
Kitty comprendió que Nicolás se avergonzaba de aparecer desnudo en su presencia.
–No le miro, no... –repuso ella arreglándole la manga–. María Nicolaevna: pase allí y póngale ese lado –añadió.
–Ve, por favor, a mi cuarto y, trae un frasco que hay en el saquito, en el bolsillo del lado –dijo a su marido–. Entre tanto, terminarán de limpiar aquí.
Al volver con el frasco, Levin halló al enfermo ya en la cama. Todo a su alrededor tenía otro aspecto. El olor desagradable había sido sustituido por el de una mezcla de perfume y vinagre que Kitty, sacando los labios e hinchando sus encarnadas mejillas, esparcía a través de un tubito por la habitación.
En ningún sitio había ya polvo; al pie del lecho se veía una alfombra. En la mesa estaban ordenados los frascos, la botella y la ropa necesaria, bien plegada, así como la broderie anglaise en que trabajaba Kitty.
En otra mesa había agua, medicamentos y una bujía. Lavado y peinado, entre las sábanas blancas y los almohadones mullidos, vistiendo la camisa limpia con cuello blanco del que salía su garganta delgadísima, el enfermo descansaba mirando a Kitty fijamente, con una expresión llena de renovada esperanza.
(…) –Katia –dijo–, me siento mucho mejor. Con usted me habría curado hace tiempo. Estoy muy bien...
Le tomó la mano y fue a llevarla a sus labios, pero, temiendo que ello la desagradase, desistió de su propósito y soltándole la mano se limitó a acariciarla. Kitty, con ambas manos, estrechó la del enfermo.”


Este ejemplo de la literatura clásica da pie para una reflexión en una futura entrada.

sábado, 11 de febrero de 2012

Los malos tiempos son para las buenas personas


Es frecuente que mucha gente se desanime ante el panorama de un mundo en el que no se puede decir que las cosas vayan de maravilla. Y no me refiero solo a la crisis económica sino a su causa, la aún más grave crisis moral. Recientemente comentaba como el Papa constataba la falta de un espíritu que anime a ser solidario o el olvido de Dios por parte de tanta gente. Y precisamente en esa intervención recordaba una medicina contra el cansancio de la fe.

Como muchas ideas del libro Como tomar decisiones de Peter Kreeft no están en la red y son sencillamente geniales para estos tiempos de crisis, me animo a seguir subiendo algunas ideas que nos recuerdan que necesitamos palpar las dificultades para sacar lo mejor de cada uno.

Las buenas personas, la buena ética y los buenos caracteres morales no son solo para los tiempos buenos, también son típicos de los malos tiempos, los producen los malos tiempos, lo mismo que los diamantes son producidos durante siglos por toneladas de peso y el acero por un calor extraordinario.
Dios, en su sabiduría, permite deliberadamente los malos tiempos, las calamidades, las pruebas y las tentaciones precisamente para probar a nuestros santos sobre el yunque del sufrimiento, en la fragua de la adversidad. El proporciona hom­bres buenos para los tiempos malos y malos tiempos para los hombres buenos.

Si no hubiera una pared contra la que hay que empujar, ¿cómo se podrían desarrollar los músculos? Si no hubiera un boxeador que actuase de sparring, ¿cómo podría entrenarse un campeón? Si no hubiese sufrimiento en el mundo, ¿cómo podría suscitarse la compasión? Si no hubiese dificultades, ¿cómo podría desarrollarse el coraje? Si no hubiese tentaciones (p e, para mentir), ¿cómo podría ser preciosa la virtud (p e, la sinceridad)? Si la santidad no costase, no valdría la pena. Sólo en un mundo malo podemos ser buenos. Los malos tiempos son para las buenas personas.

Pero la otra mitad del proceso es también cierta: las buenas personas son para los malos tiempos. Los buenos amigos buscan el bien del otro antes que su propio bien; ésta es la única forma en que pueden alcanzar su verdadero bien. Los que aman de verdad se olvidan de sí mismos, incluso de su propia satisfacción al amar .y pensar sólo en la persona amada, sólo así pueden disfrutar de una auténtica alegría. Las únicas satisfacciones profundas y duraderas de esta vida (y de la futura) radican siempre en el olvido de sí.

jueves, 2 de febrero de 2012

Todo lo que facilita, debilita


Dice el filósofo Armando Segura que todo lo que facilita, debilita.
Mucha gente me ha comentado su experiencia personal en esta época de crisis en la que, siguiendo los giros castellanos, “a la fuerza ahorcan”, han tenido que “hacer de la necesidad virtud” y han aprendido a trabajar mejor.

Esto es algo que probablemente no hubiera ocurrido en una época de bonanza. La revolución del 68 que no ha hecho un mundo mejor, fue realizada por una juventud aburguesada. El historiador Pablo Pérez López en una conferencia en el Colegio Mayor Albayzín en la Universidad de Granada decía que después de los años 50 y 60 del pasado siglo ocurrió “lo que James Patterson llamó una «revolución de las expectativas», que condujo a la formulación de nuevas reivindicaciones que sobrepasaban la capacidad de las instituciones políticas y económicas para satisfacerlas, lo que generó un descontento primero difuso y luego cada vez más concreto, que dio lugar a una explosión espectacular a finales de los sesenta, concretamente hacia 1967 en los Estados Unidos y en 1968 en Europa. Sobrevino una crisis inesperada y honda que en buena medida todavía pervive, que afectó sobre todo a los sectores más instruidos de las sociedades más ricas. Se trató de una crisis de élites, y de pensamiento podríamos decir. Y un rasgo fundamental de sus contenidos es que se definió más como negación que como afirmación de una propuesta alternativa. Vendría a ser un mentís a las expectativas que podían haber generado los años anteriores de prosperidad, cuyas esperanzas se quebraron de forma amarga. La juventud mejor atendida de los países más ricos y cultos vino a decir que no le gustaba lo que sus mayores parecían estar preparando para su futuro. Comenzando por el modelo de usos sexuales, todo se puso en cuestión: la jerarquía de valores, lo escenificable y lo obsceno, lo digno y lo indigno, lo sano y lo morboso, lo que valía la pena y lo despreciable. Ni les gustaba la familia ni el cómodo hogar que se le prometía, ni la democracia, ni el Estado, ni el ejército, ni la Universidad. Y lo peor es que no decían exactamente que querían en su lugar, con lo cual como primer fruto de la nueva actitud quedó la trasgresión como único elemento distintivo de presunto progreso”

Ahora tenemos más medios técnicos que los jóvenes de antes del 68 y objetivamente todo es más fácil. Pero la situación económica parece estar peor que en esos años o al menos las expectativas que se tenían eran otras y la incertidumbre amenaza.

Pero como veremos más adelante, si eres de los que quieres ser bueno, anímate: los malos tiempos son para las buenas personas. Tenemos una nueva oportunidad de cambiar el mundo.

sábado, 21 de enero de 2012

Optimismo, realismo... y fe



Dice Leopoldo Abadía en su libro "36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien": "Hace muchos años, cuando empezaba el terrorismo en Euskadi, me invitaron a asistir a una conferencia en Bilbao. Cuando llegué, vi que el público estaba compuesto por unos cien empresarios y directivos. Conocía a bastantes. La mayoría llevaban guardaespaldas. Habían recibido cartas amenazadoras y no podían ir tranquilos por la calle. Me extrañó que hubiera tantos en la conferencia. Más me extrañó cuando me enteré del título: «El optimismo». Pensé que el conferenciante no tenía ni idea de en qué país estaba ni de lo. que estaba sucediendo allí. Por el apellido, vi que era vasco, lo que contribuyó a desconcertarme más. Era un hombre de unos cuarenta arios, con un curriculum profesional muy bueno. Empezó a hablar y pisar fuerte desde el principio. Recuerdo perfectamente sus primeras palabras: «El optimismo no quiere decir que aqui no pasa nada». Hizo una pausa y continuo: «Porque aqui pasan muchas cosas». Yo estaba en una de las últimas filas y vi que los asistentes, los cien, movían la cabeza afirmativamente, como diciendo: «i Me lo vas a contar a mí». El conferenciante, entonces, atacó duro: «El optimismo consiste en luchar con uñas y dientes para salir adelante en una situación concreta». Nadie se movió. La conferencia fue desarrollándose, pero yo me entere de muy poco, porque me había quedado enganchado en la definición. Y empecé a sacar conclusiones, de las que vivo cuarenta años mas tarde. 0 sea, que, cuando estoy en paro, tengo que ser optimista. Cuando me van mal las cosas, tengo que ser optimista. Cuando me van bien, tengo que ser optimista. (...) Hay que huir del pesimista como de la peste. Porque el pesimista es un esterilizador de ilusiones. Y, puestos a huir, hay que hacerlo más rápido cuando se te acerca uno y te dice: «Yo no soy pesimista; soy realista». Cuando oigáis eso, ¡escapaos! Ese tío es peligrosísimo."

Me he acordado de esta idea al leer un dato en el libro "Como tomar decisiones" de Peter Kreeft. El autor da el siguiente dato:
Una encuesta dirigida a profesores de alumnos de bachillerato en 1958 les planteaba la siguiente cuestión: ¿Cuáles son los principales problemas de comportamiento entre sus estudiantes? La respuesta fue:
No hacer los deberes escolares.
No respetar la propiedad ajena —p.e., maltratar los libros.
Dejar las luces encendidas y abiertas las puertas y las ventanas.
Arrojarse objetos en las clases.
Correr por los salones.

La misma pregunta fue dirigida solo treinta años después (una generación mas tarde), en 1988. Las respuestas fueron muy diferentes. Los problemas de los actuales alumnos de bachillerato son los siguientes:
Aborto.
SIDA.
Violación.
Drogas.
Miedo a la muerte violenta, asesinato, armas de fuego y navajas en la escuela.


A pesar de todo, el libro de Kreeft es radicalmente optimista. "Los tiempos nunca son tan malos como para impedir que un hombre bueno viva en ellos".

Un dato interesante: Los dos, Leopoldo Abadía y Peter Kreeft, además de ser octogenarios, son católicos practicantes. Y sonríen.

viernes, 8 de abril de 2011

Perdón con (o sin) arrepentimiento



El padre de unos amigos míos fue asesinado por ETA en una ciudad del norte de España. Me contaban que la madre pudo tener en sus brazos el cuerpo moribundo de su marido porque le mataron en el portal de su casa. Y que en ese dramático momento, esa mujer, profundamente cristiana, perdonó a los asesinos. No es que fuera una persona fría: veinticinco años después de aquella muerte seguía evitando pasar por la ciudad donde le mataron porque sólo pasear por sus calles le hacía sufrir. Pero a pesar de todo, perdonó. Quizá los asesinos no estén aún arrepentidos, pero ella siguió perdonándoles siempre, hasta su muerte. Y si alguna vez esos asesinos llegan a saber esto, el ejemplo de esa mujer puede llevarles a pensar y a cambiar. Ella se liberó del odio y del rencor y así dejó una puerta abierta que puede que nadie cruce, o quizá sí.

El director de cine Roland Joffé, en diversas entrevistas que le han hecho por su última película “Encontrarás Dragones”, repite unas anécdotas de perdón que le conmovieron y le llevaron a centrar la película en ese tema. Relata el cineasta: “En las mismas fechas en las que empecé a trabajar en There Be Dragons vi dos entrevistas en la CNN que me llamaron la atención. Una era a una mujer hutu de Ruanda que estaba tomando el té con un hombre al que ella misma presentó como miembro de una tribu tutsi que había asesinado a su familia. El entrevistador, muy sorprendido, le preguntaba: “¿Y por qué toma el té con él?, ¿le ha perdonado?”. “Sí –respondía ella–, le he perdonado”. Y explicaba a continuación que aquel hombre iba todas las semanas a tomar el té con ella. “Lo hace para vivir en mi perdón”, añadía. Y de que ese era el modo que aquel hombre tenía de tratar con su dolor. Del sufrimiento humano de ambos salía algo creativo. (...) El otro ejemplo, también procedente de la CNN, es el de un palestino. Su hija había sido asesinada junto a un muro que fue derribado por un buldózer israelí. Ante ese hecho, su reacción fue la de promover una fundación para mejorar las relaciones entre israelíes y palestinos. Es una actitud de mucha fuerza y de mucha belleza, que se salía de la espiral de venganza tantas veces presente en su propia cultura. El planteamiento de aquel padre era: “Mi hija está muerta. A ella no le “debo” nada. En cambio, “debo” una experiencia a los vivos, para evitar que lo que ha ocurrido se convierta en un patrón repetitivo”. Es una postura sagaz, aguda, intensamente humana. Y mucho más valiente de la que yo hubiese tomado en su lugar” Hasta aquí las palabras de Joffé.

Un cuarto relato sobre el perdón lo leí en la prensa hace cinco años y me impresionó lo suficiente para recordarlo en la vorágine de noticias trágicas que recibimos cada día. Fue la reacción de los ciudadanos de religión amish en Pensilvania, Estados Unidos, cuando un hombre, secuestró a un grupo de niños en una escuela con intención de abusar de ellos; intimidado por la llegada de la policía, hizo fuego contra el grupo, mató a cinco niños, hirió a varios más y se suicidó. ¿Y cuál fue la reacción de la comunidad? Sorprendentemente, perdonar. "No necesitamos pensar en juicios; necesitamos pensar en el perdón y seguir adelante", dijeron. Muchos lugareños le comunicaron su perdón directamente a la esposa e hijos de Roberts. La reacción de la opinión pública, dividida por esa actitud, se reflejó en una película, Amish grace, estrenada en 2010.

Reconozco que cuando he leído estos relatos tan dispares, me he quedado un poco perplejo y he llegado a la conclusión de que perdonar así tiene algo divino, inexplicable y misterioso. Son ejemplos de personas de diferentes creencias que hacen crecer la esperanza. Son situaciones límite que ayudan a desdramatizar las heridas, más bien vulgares, que podamos tener. Perdonar no es negar el mal ni dejar de pedir la actuación contundente de los Tribunales de Justicia. Siempre habrá personas a las que perdonemos que nunca se arrepientan pero con esa actitud abrimos a esas personas la posibilidad de cambiar en un futuro.

sábado, 26 de febrero de 2011

Hacer amable la verdad

















Cuando alguien te manifiesta odio no es fácil contenerse para no responder de un modo combativo. Si piensas que una persona está muy equivocada, no es sencillo pararse a pensar para descubrir si en su razonamiento hay o puede haber algo de verdad o al menos algún deseo de buscar la verdad. Estos retos difíciles son, sin embargo muy eficaces para comunicar. Jack Valero es un español afincado en Londres que ha comenzado con varias personas más Catholic Voices, una audaz iniciativa para transmitir la fe católica en los medios de comunicación con algunas notas claras: ser fieles al magisterio de la Iglesia Católica, no representar a la jerarquía ni a ninguna institución católica concreta y hacerlo en positivo, buscando lo que une. Me parece que esto no es una simple táctica. Es simplemente un modo cristiano de hacer las cosas y por lo que se ha visto, más eficaz que una actitud beligerante.

Recientemente Jack Valero ha estado en España, ha sido entrevistado por La Vanguardia y en Alba. Abajo transcribo esta última entrevista.

===================================================

“El Papa conecta tan bien porque habla en positivo”
ENTREVISTA DE LUIS LOSADA PESCADOR A JACK VALERO, PORTAVOZ DE CATHOLIC VOICE/ SEMANARIO ALBA / DEL 18 AL 24 DE FEBRERO DE 2011

Se llama Jack y es español, aunque lleva desde los 17 años en Gran Bretaña. Ingeniero de formación, es portavoz de una red de comunicadores católicos. ¿Qué hace un tipo como tú en un mundo como este? Él afirma que su vocación es defender la fe católica en los medios. Su iniciativa se llama Catholic Voices. Nació hace dos años como consecuencia de un fracaso. En un debate de televisión sobre la visita del papa a Gran Bretaña invitaron a un obispo africano que sabia poco de la realidad británica y a una diputada conversa que "se comportó como una directora de colegio". Enfrente había un escritor y un actor que "hablaban muy bien, con mucho estilo", Tras esa experiencia, Jack decidió montar una red de comunicadores católicos que lograron dar la vuelta a la visita del papa a Gran Bretaña.

¿Cómo lo lograron? Para mí, la clave fue el gesto de la reina.
La reina fue muy importante, pero no fue lo único.

También el hecho de que el papa pidiera perdón por la pederastia.
Su actitud fue muy importante, el discurso de Westminster, la reunión con las víctimas...

¿Cómo responden sus portavoces al espinoso asunto de la-pederastia? .
Lo primero es cambiar el marco, el reframing tratar de entender la crítica y conectar con la intención positiva.

¿Es que hay una intención positiva en los ataques a la Iglesia por este asunto?
Por supuesto. ¿Cuál es la crítica? ¿Qué haya sacerdotes con mala conducta? No. Se critica que se haya escondido, que para la Iglesia sea más importante su reputación que la seguridad de los niños.

¿Y cómo responden?
Que estamos de acuerdo con eso. La reputación de la Iglesia no está por encima de la seguridad de los niños. A partir de ahí explicamos todo lo que la Iglesia ha hecho para garantizar esa seguridad.

¿A saber?
Repudiar los actos de pederastia, ponerlos a disposición de la justicia y ser transparentes. Esta puede ser una fórmula también para el mundo. De los 29.000 casos de pederastia del año pasado en Gran Bretaña, cuatro corresponden a sacerdotes.

¿Y en cuanto al asunto sobre el preservativo?
¿Cuál es la crítica? Que a la Iglesia le interesan más sus posturas que la vida de las personas. Yo también lo rechazo.

¿Entonces?
Es que para garantizar la vida, los expertos recomiendan retrasar las relaciones sexuales y ser fiel. El condón ha reducido el sida en Amsterdam o en California, lugares con grupos de riesgo homosexuales, pero no en África.

¿Y las palabras del papa acerca del preservativo en su último libro? ¿No suponen una rectificación?
No. Lo que dice el papa es que, para personas con comportamiento inmoral, el condón puede ser un primer paso de moralización y de respeto al otro.

Vayamos al aborto
En Gran Bretaña hay una nueva sensibilidad que ve el aborto como algo negativo. Nadie quiere el aborto en sí, aunque algunos consideran que no debe ser penado.

En resumen, su método trata de buscar el mínimo común denominador
Primero tratamos de entender la crítica, luego de buscar la intención positiva.

A eso se le llama llave de judo retórico.
No lo había pensado... Pero en el fondo nuestras sociedades son cristianas y las críticas se basan en valores positivos que podemos compartir.

¿Y cuáles son sus principios?
El primero, menos calor y más luz. No entrar en el calor del debate, sino rebajar la temperatura y tratar de iluminar.

¿Y eso les gusta a los medios que buscan carnaza, boxeo, show?
Sí, porque es una cosa nueva. Nadie hasta ahora había explicado con pedagogía las cosas de fe.

¿Así se lo han dicho?
Nos buscan porque les damos lo que quieren: alguien preparado que está a la hora y que en tres minutos es capaz de defender lo que cree.

Pero sin bronca.
Sin bronca porque otro de nuestros principios es que es mejor el testimonio que ganar. Si ganas, tienes a toda la audiencia en tu contra. Y queremos ganarnos a la audiencia.

¿Ha sido fácil la preparación?
No. Cuando vas a un debate y lo primero que escuchas es que deberían detener al Papa nada más bajar del avión, te dan ganas de combatir.

¿Cree que es inmoral el combate o sencillamente ineficaz?
No. Inmoral, no. Nos parece más eficaz no luchar sino dialogar, tratar de ganarte al auditorio con tu testimonio personal. Que recuerden más cómo lo has dicho que lo que has dicho.

¿Van a exportar el modelo?
Nos han llamado de muchas partes, de Alemania, Irlanda, España. En Valencia hay un grupo que comienza en marzo. Es un modelo que funciona Durante la visita del Papa nos llamaron para cerca de cien debates y nos siguen llamando.

Y para la Jornada Mundial de la Juventud también es muy importante contar con una estrategia similar.
Para Madrid va a ser una experiencia importantísima, una explosión de la juventud.

¿Por qué el Papa, que aparentemente no es tan buen comunicador, conecta tan bien?
Porque siempre habla en tono positivo. Nos hemos pasado demasiado tiempo con las cosas que la Iglesia rechaza sin hablar de las razones positivas.

Como experto en comunicación, ¿cómo resumiría la fe?
Cristo ha muerto para enseñarnos que nuestra vocación es el amor. Dios nos quiere muy felices en la tierra para vernos muy felices después en el cielo.

martes, 18 de enero de 2011

Esforzarse en el amor

Juno: Esforzarse en el amor from Santiago Chiva on Vimeo.



Con frecuencia se confunde amor con sentimiento y ganas. Y no lo ven muy compatible con el esfuerzo. Por eso, esforzarse en amar suena mal. Una madre o un padre que cuidan a su hijo pequeño a media noche no tienen ganas de atenderle pero sí amor. Y una persona casada podría sentir algo por alguien que no es su marido o mujer y si no se esfuerza en cuidar su matrimonio puede tirarlo por la borda por dejarse llevar por el sentimiento o las ganas.

Cuando ví esta escena de la película Juno me hizo gracia el contraste entre un adulto inmaduro y una adolescente que le pide que recapacite. Bueno, las cosas no son totalmente blancas o negras; el adulto tiene puntos de madurez y la niña se ha quedado embarazada por una actitud inmadura. Pero me llama la atención la reacción espontánea ante un eventual divorcio. Cuanto más jóvenes somos, más nos repugna la actitud calculadora del adulto que decide rehacer su vida, aún a costa de las marcas que deja en otros, en especial en los indefensos niños.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Agnósticos y Católicos: Vamos a tratarnos bien…


Ha pasado un mes desde la visita del Papa a España, donde convivimos ciudadanos católicos que queremos difundir libremente nuestra fe, proponiendo, no imponiendo y laicistas que querrían verla erradicada o al menos arrinconada en la vida privada de cada ciudadano. Este es un dato ante el que no se puede cerrar los ojos.

Benedicto XVI, el Papa de la razón, no tiene miedo a entrar a los temas más controvertidos, y éste no fue una excepción; antes de llegar a nuestro país constató que “este enfrentamiento entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, hoy se realiza nuevamente en España”. Y animó a resolverlo positivamente: “por eso, para el futuro de la fe y del encuentro -¡no el desencuentro!, sino encuentro- entre fe y laicidad tiene un foco central también en la cultura española”.
Sin embargo, el laicismo destacó, del encuentro con los periodistas en el avión la analogía del anticlericalismo actual con el de los años 30, sin hacer caso a la llamada del Papa a entenderse. En los años 30 hubo un anticlericalismo que llegó a extremos criminales y el actual, por fortuna, se queda con frecuencia en insultos en los medios y en el deseo de excluir de la vida pública cualquier manifestación de la religión, eso sí, de un modo más civilizado. Y, como en los años 30, se echa de menos que las personas con autoridad real o moral condenen insultos a católicos que bajo ningún concepto se tolerarían contra otros colectivos. La sociedad ha avanzado en bastantes aspectos de civilización y convivencia; también los partidos de izquierda de aquellos años. Un efecto colateral bueno de la interpretación de las palabras de Benedicto XVI es que se habló de la quema de Iglesias y asesinato de curas, un tema tabú del laicismo que siempre ha querido ocultar como barbarie imposible de contener (aunque nunca castigada) por la legalidad republicana y de la que sería culpable la propia Iglesia por no saber conectar con el pueblo y alinearse con las clases pudientes.

Hay que recordar además que el Papa cuando habla se dirige en especial a los católicos y por tanto, también nos pide ese esfuerzo de encuentro entre fe y laicidad, como ya dijo en su viaje a Chequia, al hablar del diálogo intelectual entre agnósticos y creyentes: “Ambos tienen necesidad del otro: el agnóstico no puede contentarse con no saber si Dios existe o no, debe estar en búsqueda y experimentar la gran herencia de la fe; el católico no puede contentarse con tener fe, debe estar en búsqueda de Dios, es más, en el diálogo con los demás vuelve a descubrir a Dios de manera más profunda”

Dialogar no supone ceder en convicciones para llegar a una solución de compromiso. Es, más bien, mejorar en el modo de tratarnos, vivir “como una sola familia”, como dijo al final de su viaje.
Dos no se pelean si un no quiere. Y me parece que en general los católicos no queremos bronca y frente a cierto laicismo agresivo, defendemos una laicidad serena.

Pongo un par de ejemplos de laicismo en este último mes que no ayudan a la convivencia, al diálogo o a la mutua comprensión.

Un diario nacional titulaba así una noticia de la visita del Papa: Gais y católicos se insultan al paso del papamóvil. Al ver el titular lamenté que algunos católicos hubieran caído en el absurdo de la confrontación. Pero al leer la noticia, como el redactor recogió los gritos literales de unos y otros comprobé que las contestaciones al gesto de los gays no tenía nada de insulto. Los insultos (de verdad) vinieron de algunos gays, pese a que la consigna era solo besarse y evitar los "insultos, pancartas, banderas y cualquier tipo de respuesta a provocaciones o agresiones físicas o verbales", decía la convocatoria gritaron. “La iglesia que ilumina es la que arde" o "Bote, bote, bote, pederasta el que no bote". La respuesta de los imprecados fueron estos “insultos”: "Nosotros os queremos","esta es la juventud del Papa", o incluso cantaron el "Qué viva España", de Manolo Escobar. A nadie le gusta que deseen que arda tu Iglesia o que te llamen pederasta y a pesar de todo, en vez de insultar, dieron una respuesta heroicamente pacífica. No se puede decir que el titular “Gais y católicos se insultan al paso del papamóvil” sea muy honesto.

Otro ejemplo de un diálogo imposible: Un grupo de catedráticos y profesores de la Universidad de Granada organiza un ciclo de conferencias “Temas de actualidad”, y entre los temas habla un obispo sobre “Seguidores de Cristo y constructores de la cultura de la vida”
La cosa ha herido a otro grupo de profesores que se lamenta de que en la Universidad haya contenidos católicos en una actividad universitaria y que se hagan “afirmaciones anticientíficas” contrarias a lo que se está explicando en sus aulas y ponen como ejemplo afirmar la compatibilidad entre evolución y creación, algo que defienden millares de científicos en todo el mundo. Lo curioso es que encabeza este manifiesto laico el mismo profesor que invitó a la misma Universidad a Leo Bassi, para decir ofensas directas a la religión o que se lamentó que se retirara una exposición ofensiva a los sentimientos de los católicos.
Según ellos, en la Universidad y con fondos públicos, con la libertad de cátedra se puede opinar prácticamente de todo (se puede defender el anarquismo, el comunismo estalinista, la Cuba “feliz” de Fidel Castro) con excepción de la religión, salvo que sea para atacarla. Curioso.

Hay más ejemplos en este mes: impedir al Cardenal Rouco hablar en la Universidad Complutense, videos ofensivos a los católicos en La Sexta, etc.

Hay que seguir luchando por el diálogo, a pesar de las pegas que ponen algunos. La posición de la Iglesia acaba siendo necesariamente defensiva porque no casa con el Evangelio la revancha, el ojo por ojo, ni el odio. Benedicto XVI propone la razón frente al prejuicio, una razón iluminada con la fe y acompañada con el corazón. Cuando alguien me dice que Benedicto XVI es muy radical le suelo preguntar qué libros o artículos de Josef Ratzinger ha leído. Suelo hacer esa pregunta retóricamente, porque no se trata de humillar a nadie (casi nadie a leído casi nada), sino de tener elementos de juicio. Y no pretendo que la gente lea profusos tratados de teología. Cualquiera que haya leído los discursos, las encíclicas o las entrevistas que se han publicado en forma de libros, puede constatar que el Papa actual habla con una claridad magistral.

Se echan en falta debates públicos, educados y polémicos como los que había entre Bernard Shaw y Chesterton. Fueron enriquecedores y creativos. Pero creo que hay laicistas a los que no les gustarían porque es hablar de Dios en público y por hay no pasan.

sábado, 16 de octubre de 2010

Optimistas, por favor


A veces ves un cortometraje y sales reconfortado. Es lo que me pasó con Validation y por lo que veo no soy el único. ¿Y qué tienen estos minutos de video que nos reconcilian con la humanidad? Cada cual que lo vea y saque sus conclusiones. Las mías son éstas:
- Los optimistas se fijan en cosas positivas de la realidad. Si eso, bueno y verdadero es sobre nosotros, es verdaderamente consolador. El realista dirá que también hay cosas malas, y tendrá razón. Pero es que tendemos a fijarnos en lo malo y agradecemos que alguien resalte lo bueno.
- Los optimistas no son incombustibles; también se cansan y pueden tener brotes de pesimismo, incluso caer de modo permanente en el pesimismo.
- El optimista tiene gente a su alrededor que espera que no se queme.
- El optimista siembra y sabe que hay frutos que no verá. Pero sabe que el que siembra recoge. Y eso retroalimenta su optimismo.
- Es posible recuperar la alegría

A disfrutarlo.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Amor sin remordimiento


Los videos que aparecen al final de esta entrada recogen una de las conferencias más claras y positivas que he escuchado sobre amor y sexualidad dirigidas a gente joven. Los que hablan son Jason Evert y Crystallina Padilla, unos novios que pocos días después se casaron y explican su visión del amor y la sexualidad con un estilo testimonial, directo, sincero, divertido y convincente. Toca temas fuertes con delicadeza. Les gustará a los jóvenes que sueñan con formar una familia. Es útil para quien se esfuerza por llevar una vida limpia. Pero también a quién ha tenido experiencias sexuales -muchas o pocas- y quiere cambiar de vida. Es posible que a quien sueña con dedicarse a ir cambiando de pareja le suponga un jarro de agua fría y no aguante ver el video completo sin replantearse su forma de vivir.

El 95% de la conferencia da argumentos antropológicos, no religiosos. Pero los últimos minutos permiten entender a un católico una de las claves del éxito. Y al no católico plantearse la grandeza de Dios.

Espero que Jason y Crystallina preparen una versión en español, subtitulada o hecha con un doblaje profesional y que vendan miles de copias, porque hace falta que que la gente oiga esta versión del amor y la sexualidad. Me gustaría que algún profesional de la enseñanza propusiera su proyección en Institutos de enseñanza pública. Y creo que me haría gracia –reír por no llorar- oír la explicación de los motivos que más de un directivo alegaría para denegar la proyección. Que lo disfruten.

lunes, 23 de agosto de 2010

Gracias, familia

Estando unos días en Bilbao he visto una campaña del Ayuntamiento de Leioa-Lejona en las marquesinas de la calle, con cierta repercusión mediática, en la que se dan las gracias a las mujeres que cuidan a sus padres dependientes y se anima a los nietos a colaborar con sus madres en esa labor. Además se ofrece apoyo del Ayuntamiento a esas personas

No es habitual encontrar este tipo de publicidad institucional. De entrada no confío en que solucione muchos problemas. Pero tiene al menos un aspecto muy positivo: la sociedad recibe un mensaje público de apoyo a la familia y plantea una reflexión sobre la necesidad de las familias para sostener la sociedad. En este blog he recogido al menos dos ejemplos similares: Singapur con una campaña de apoyo al matrimonio frente a las frecuentes rupturas o la de Alemania, que defendía un enfoque positivo de la natalidad.

viernes, 13 de agosto de 2010

Marcianos y Venusianas


A finales de mes se casa un amigo mío y le he enviado un libro “Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus” de John Gray, del que había visto algún capítulo suelto y que ahora he leído con detenimiento para no aconsejar de oídas. Aquí tienes un resumen del libro.

Aunque el libro tiene sus límites insiste en una idea esencial para convivir en sociedad (y por tanto en familia): la regla de oro de tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran. Esto requiere algún matiz porque como decía Bernard Shaw: “No hagas a otro lo que quieres que se te haga a ti pues podría ser que tuviera un gusto distinto del tuyo”. Desde luego ésta sería la excusa perfecta del egoísta. Lo que añade Gray es que debemos ponernos en lugar del otro pero según el modo de ser del otro, no según el nuestro. Servir a los demás como les gusta a ellos. Y en el caso del matrimonio, quererse aceptando la forma de ser del sexo masculino o femenino.
Gray trata con respeto lo que machistas o feministas llamarían histeria femenina o rudeza y simplonería masculina. Es además un libro políticamente incorrecto, lo cual le da un innegable atractivo: se atreve a desafiar la ideología de género que rechaza diferencias por naturaleza entre hombre y mujer. Cuando hace unos meses me llegó un correo de la Universidad con una mesa redonda que es una crítica velada al libro, me motivó bastante para leer el libro.

El libro está lleno de modos prácticos de resolver conflictos, de agradar a la otra parte, analizando brevemente casos prácticos. Los frecuentes fracasos matrimoniales en nuestra sociedad hacen valiosa cualquier ayuda y creo que este libro aporta ideas buenas, aunque muchas de las cosas que dice las viven muchas personas de modo espontáneo.

viernes, 6 de agosto de 2010

La auténtica moda fashion


Recojo un artículo de Miguel Ángel Berlanga, Profesor Titular del Departamento de Historia del Arte la Universidad de Granada publicado en el diario Ideal de Granada

Cada cierto tiempo las marquesinas de los autobuses de mi ciudad se llenan de fotografías de chicas semidesnudas para anunciar una desigual marca.

Los desnudos, y más si es el caso de un cuerpo joven y bien proporcionado, son sin duda “altamente sugerentes”. Pero más allá de ser una fórmula eficaz para atraer la atención, hay algo de engañoso en su uso publicitario. La moda fashion unida al uso de casi ninguna ropa se nos presenta con pretensiones de naturalidad, pero tiene algo de artificioso: posar desnudos o semidesnudos no es algo natural, exige hacerse violencia interior, vencer una resistencia. Esa barrera, algunos se esmeran en llamarla prejuicio cultural. Pero otros la vemos como algo muy humano, natural en el ser humano.

El pudor otorga un cierto recato o resistencia a que el propio cuerpo sea mostrado en público como si de un escaparate se tratara. Los animales no tienen intimidad, ni por tanto pudor o sentido de la vergüenza. Una educación sana y abierta a la sociabilidad, a la comunicabilidad, lleva a no sobredimensionarlo, a ser moderadamente abiertos, expansivos. Y una educación puritana, marcadamente tradicionalista, distorsiona y sobredimensiona este sentimiento humano. Con el peligro añadido de conducir a excesos ocultos, a compensaciones frente a esos falsos moralismos.

Pero dejando de lado ese falso pudor, la reserva y salvaguarda de la intimidad es un resorte muy humano que entre otras cosas protege, casi por intuición, de lo que hoy día se nos ha venido encima: el mal gusto, la zafiedad, la chabacanería en los modos de hablar, la promiscuidad en los comportamientos sociales, la trivialización de la sexualidad humana, el juego irresponsable. Lo verdaderamente fashion va ligado a la elegancia, a una cierta moderación, y desde luego a más partes del cuerpo elegantemente adornadas con el vestido.

Al grito de no dejarnos llevar por antiguas imposiciones de no se sabe qué antigua sociedad confesional (o sí se sabe: ¡la de hace 50 años!), algunos proponen modelos de comportamiento más 'libres' que en realidad conducen a nuevas y dramáticas esclavitudes. La pérdida del sentido del pudor no solo abre la puerta hacia el mal gusto, sino también a un cierto desmadre con tristes consecuencias personales y sociales.

Con el permiso de Rousseau y de todos los naturalistas y hedonistas que en el mundo son, los seres humanos tenemos pasiones que hay que aprender a dominar. Y en esto el pudor juega su papel. Dominarlas no significa reprimirlas, sino encauzarlas en razón de otras muchas cosas mejores. Por citar solo una de ellas: un tipo de belleza, que es sobre todo -pero no solo- interior y que algunos entendemos ser más auténtica, y no reñida con el arte.

En nombre de un naturalismo que se llama “progresista”, pero que si se piensa bien es infantil e irresponsable, estamos construyendo una sociedad zafia que estraga la sensibilidad y el buen gusto, y que cada vez valora menos el matiz en la belleza, de la que el hedonismo es un simple sucedáneo.

lunes, 5 de julio de 2010

Ni IVE ni Anticoncepción de emergencia: Aborto


Hoy lunes, día 5, si el Tribunal Constitucional no suspende su vigencia, tal y como han solicitado el PP y el Gobierno Navarro, entrará en vigor la nueva Ley de Salud Sexual e Interrupción Voluntaria del Embarazo. Es una mala noticia. Como resume la viñeta de Elentir, esta ley pone condiciones a la vida: hasta las 14 semanas el ser humano no es nada.

Pero hay un tema en el que el derecho a la vida avanza: el léxico abortista ha fracasado.

Los abortistas a pesar de todo el apoyo del gran parte del poder político y mediático, no logran implantar su léxico de eufemismos y circunloquios. La mayor parte de la gente no dice Interrupción Voluntaria del Embarazo y mucho menos IVE, que suena a nuevo impuesto anti-crisis. El pueblo llano dice aborto.

Igualmente, las pastillas abortivas se acaban reconociendo como tales, a pesar de los esfuerzos de las multinacionales por llamarlos anticonceptivos de emergencia. Porque las mentiras son muy difíciles de explicar. Como la palabra pre-embrión, invento sin base científica para no llamar aborto al aborto químico. Hasta El País y la Generalitat han empezado a hablar de aborto farmacológico.

No es para tirar cohetes. Pero llamar a las cosas por su nombre es el punto de partida para cualquier razonamiento. Es un lunes negro pero como ocurre con el lenguaje, al final el río vuelve a su cauce.

---------
Quiero añadir unas palabras de Carlos Colón de su artículo "Un día triste" que publica hoy:

A partir de hoy todo seguirá igual. Nada se notará en la vida cotidiana. Tampoco nada especial se notaba en las calles de la España de los años 60 y 70; y sin embargo se daba garrote vil o se fusilaba hasta 1975. Y aún no hace falta que se trate de una dictadura. Brillaban las calles de París en esos mismos años -los de Salut les copains y la Nueva Ola- mientras la guillotina seguía cayendo hasta 1977, fecha de la última decapitación. El año en que los Beatles publicaron ¡Qué noche la de aquel día! -1964- se ahorcaban en el mismo Liverpool de The Cavern y en Manchester los dos últimos condenados a muerte ingleses, mientras el brillo del Londres pop deslumbraba al mundo. Y ni siquiera hay que retroceder tanto. Desde que el Supremo ratificó en 1976 la constitucionalidad de la pena de muerte hasta hoy se han efectuado 1.213 ejecuciones en los Estados Unidos de los muñequitos de Pixar o Sexo en Nueva York. Y ninguna sombra sanguinolenta empaña el sol de California.


El artículo completo en el Diario de Sevilla

martes, 22 de junio de 2010

Silencio atronador sobre la natalidad (y su relación con la crisis)


Siguen llegando por muchos años noticias negativas sobre la natalidad. Los nacimientos caen en España un 5%, el primer descenso en 10 años. Ahí están las pirámides de población de 2007, 2008 y la prospectiva hasta 2018; ésta última no tiene en cuenta el dato negativo de 2009 por lo que se debe aplicar un lifting al michelín.

Cuando se plantean estas noticias en los foros, los superficiales hacen fiesta: ¿por qué va a ser malo? ¿no estamos superpoblados? ¿no tenemos ya demasiados parados?

Pero los que saben de economía tienen claro lo que supone esto: seguir hablando de alargar la vida laboral para evitar la quiebra del sistema de pensiones.
Se habla de las consecuencias (menos población activa), soluciones a corto plazo (retrasar la edad de jubilación). Pero no se plantea claramente el problema: el mundo necesita niños. El silencio sobre esto es atronador. Prácticamente ninguna autoridad política en España dice que el rey está desnudo. Si las cosas no cambian, si la natalidad no repunta, tarde o temprano se desmoronará el estado del bienestar.

Incluso en época de crisis, el mundo necesita niños. No se consigue que la gente tenga hijos a golpe de talonario. Eso puede ayudar algo a algunos. Porque tener hijos para la gran mayoría de los padres y madres de familias numerosas, es consecuencia de una visión optimista de la vida, de saber que la vida es un don, de fiarse de que hay Dios que ayudará lo necesario, de la alegría de empezar con cada hijo una historia nueva de libertad en la vida.

Ettore Gotti Tedeschi (datos biográficos, en italiano) es un economista italiano que dice que
“esta crisis tiene su origen en el hecho de que hemos negado la vida, no hemos tenido hijos, o además de no tenerlos, incluso los hemos matado, y por tanto hemos reducido el crecimiento de la población por debajo de los ritmos naturales, penalizando gravemente el crecimiento económico, el desarrollo, el bienestar”
Como es católico, los que tienen prejuicios lo pondrán en entredicho antes de seguir leyendo sus razonamientos. El que se considere de mentalidad abierta o al menos curiosa quizá quiera leer el artículo completo.

En este tema como en el de la energía nuclear, hay mar de fondo y el debate se va posponiendo sine die. ¿Reconocerá algún grupo con peso político este problema? ¿Habrá alguna vez en el parlamento un debate desapasionado sobre cómo mejorar las condiciones para que aumente la natalidad? ¿O seguiremos en nuestro particular Titanic, de fiesta o peleándonos, hasta chocar con el iceberg? Esperemos que haya coraje político por parte de todos para hablar

No es una cuestión religiosa, aunque tega connotaciones. En otros países como Alemania tienen menos complejos para hablar de esto. Y personas tan distintas como Julian Simon, economista judío norteamericano o el cantante agnóstico John Lennon también criticaron el miedo a la superpoblación.

------

Este video de un minuto es un ejemplo (en positivo) de lo que puede significar un silencio atronador. Sir Tomás Moro aparece en esta obra cinematográfica de Fred Zinnermann como un político que quiere ser leal a su país y a Dios. Era tal su prestigio que cuando guardaba silencio, mientras no fue necesario expresar su opinión, todo el mundo, desde el rey hasta el último ciudadano culto de Europa, sabían bien como interpretar su silencio: una recriminación a la conducta de Enrique VIII. Es mártir de la Iglesia Católica y hoy se celebra su fiesta.

domingo, 23 de mayo de 2010

La crisis, una razón más para ayudar a la Iglesia


Hace poco pude asistir a una charla coloquio con la persona que se encarga de los asuntos económicos de una diócesis de España. El invitado explicaba cosas ya sabidas para muchos pero que siguen escandalizando a algunos católicos: ¿por qué no vende el Vaticano y toda la Iglesia todos sus bienes y los da a los pobres? Es una pregunta aparentemente simple y bien intencionada pero no resiste un análisis riguroso. En este enlace se explican bastantes ideas que salieron en el coloquio: si la Iglesia, que realiza una labor social inabarcable, se descapitalizara, desaparecería una máquina de hacer el bien. La Iglesia gasta en su mantenimiento lo necesario, y con que tenga de más, mayor bien puede hacer, espiritual y social. La Iglesia tiene una finalidad sobrenatural. No es una ONG. Pero parte de esa finalidad sobrenatural es la caridad. Cáritas no es sólo una organización caritativa de la Iglesia. Es la Iglesia realizando algo que “pertenece a su naturaleza y es manifestación irrenunciable de su propia esencia” (Benedicto XVI, Deus Caritas Est). Además, recordaba el Ecónomo que la mayor parte de los bienes que ha ido recibiendo la Iglesia son indisponibles porque tienen una finalidad asignada por el donante (culto, uso eclesiástico) que no puede dejar de cumplir, si no quiere que lo reclamen otros beneficiarios del testamento.

Recojo aquí dos artículos recientes sobre este tema. Son especialmente interesantes porque sus autores no son curas ni monjas, sino un columnista de El Mundo y el director de una página financiera

Primero, el artículo “Contra la Iglesia” Salvador Sostres. Dice entre otras cosas:

  • La Iglesia católica es la primera ONG del mundo en general y también de España.
  • Cuando se habla de retirar algún presupuesto a la , estamos hablando de negar servicios sociales a la gente más necesitada, a la gente que no pude ni acceder a los servicios sociales que proporciona el Estado.
  • Con la Iglesia católica, la izquierda tiene el inconfesable problema de la envidia.
  • La Iglesia es imperfecta. Cometió errores en el pasado y los cometerá en el futuro. Pero en ninguna otra mano como la de un cura o una monja tu dinero estará tan a salvo de ninguna corrupción, ni tan cerca de ser la voluntad cumplida de la Tierra, que da sus frutos para todos
En este enlace está el artículo completo

Y luego, el del director de la página financiera Cotizalia -Alberto Artero-, que usa el pseudónimo McCoy, que lo titula de forma provocadora: La mejor X no es la del porno, animando a rellenar la casilla de la Iglesia en la declaración del IRPF.

Dice entre otras cosas:
  • Los conceptos Cáritas y pobres, se trata de sólo un ejemplo, están indisolublemente unidos. La cercanía a la labor diaria de esta institución desmonta mitos dogmáticos; acerca a mucha, demasiada, generosidad ejercida en las catacumbas del silencio y produce la satisfacción de ver que allá donde hay necesidad, está la Iglesia siempre sin mirar el carnet de identidad del necesitado, ni pedir contraprestación.
  • La Iglesia es la institución más progresista que hay en el mundo actual. Servidor asocia progreso a dos conceptos: avance y mejora. Pues bien, en la búsqueda de un uso responsable de la libertad individual y del bien social, la Iglesia está siendo mucho menos conservadora que aquellos que quieren deshumanizar la vida sobre la base de una existencia sin Dios, que, si no existiera, habría que inventarlo. Para muestra un botón: en 1980 había 36 millones más de niños que de jubilados en Europa, ahora el déficit es de 6. Eso sí, se produce un aborto cada 30 segundos. Voz que clama en el desierto. Lo mismo se podría decir en términos de estabilidad familiar, respeto por los mayores, refuerzo de la autoridad de padres y maestros o ausencia de manipulación educativa. Todo es, por supuesto, discutido y discutible pero ojalá no tengamos que decir un día, cuánta razón tenía.
  • Con la Iglesia sé lo que financio y por qué lo financio. No rellenando la casilla a favor de la Iglesia Católica me expongo a la discrecionalidad del Gobierno, de cualquier gobierno, que no hará uso de mi cuota de generosidad teniendo en cuenta mis propios intereses sino mirando por aquellos a quienes conviene subvencionar, bien para que callen o para que griten más fuerte, tanto monta, monta tanto. Y eso, intelectualmente, resulta, en mi opinión, una renuncia absurda y una cesión demasiado generosa respecto a la prácticamente única parcela de decisión que, respecto al destino de nuestros tributos, podemos adoptar.
Vale la pena leer el artículo completo.

sábado, 15 de mayo de 2010

Volver a Hamburgo y pedir perdón a Kale


Un supuesto acto de solidaridad de Manolo Lama, periodista de Cuatro, con un mendigo en Hamburgo, antes del triunfo del Atleta en la UEFA, ha demostrado que este señor no ha tenido mucha experiencia en tratar con gente necesitada. La “solidaridad” ante la cámara de video, con risas y bromas, humilla.
Primero han sido los internautas los que se han rebelado ante esta falta de delicadeza.
Y después, el propio mendigo ha declarado a un periódico alemán lo que cualquiera pensaría al ver el video: 'Me siento herido, estoy realmente molesto'

Pero aún desconcierta más ver la manera de disculparse de la cadena y del periodista: "Lo hice con toda mi buena voluntad", ha declarado, añadiendo: "Yo educo a mis hijos en la solidaridad, pido disculpas a quien se haya sentido mal y les mando un beso".
En los dos casos no reconocen que hayan hecho algo objetivamente malo; piden disculpas “si alguien se ha sentido mal”. Pues sí, se ha sentido mal sobre todo el mendigo. Pero no lo ven. Porque no es lo mismo disculparse ante las reacciones provocadas que arrepentirse de haber humillado a alguien. El País digital hace oídos sordos al tema, como puedes comprobar en su buscador.

Los que atacaban la caridad cristiana como algo oficial, de cara a la galería, reflejada en películas como Plácido, de Luis García Belanga, tienen aquí un nuevo ejemplo visual de caridad de pacotilla. Quizá ahora puede aprender de miles de cristianos como tratan a los sin techo (Como ejemplo, los 4 comedores sociales para personas sin techo de mi ciudad, Granada, son católicos)

Mi consejo a Manolo Lama es que vea el vídeo de nuevo, que se dé cuenta lo desconcertado que está el mendigo, de las frases que, entre bromas, dice él mismo mientras los hinchas hacen su simulada caridad. Y entonces en vez de hacer un nuevo comunicado, se lamentará de verdad de su error. Incluso pensará en otros errores de su forma de actuar. Y a lo mejor se anima a ir a Hamburgo y, sin cámaras, podrá acercarse a ese puente y podrá dar un abrazo a Kale, que así se llama el mendigo ofendido, después de pedirle perdón sinceramente. Sólo lo verán él, Kale y Dios. Pero no hace falta nadie más.

jueves, 29 de abril de 2010

De la abolicion de la esclavitud al fin del aborto legal

De la abolicion de la esclavitud a la del aborto from Santiago Chiva on Vimeo.

De la abolicion de la esclavitud a la del aborto (2 de 2) from Santiago Chiva on Vimeo.



En el Siglo XVIII, la mayoría de la sociedad inglesa no era capaz de reconocer al hombre negro como un hombre libre. William Wilberforce logró abolir el comercio de esclavos se abolió en 1807, paso previo a la posterior acta de libertad a todos los esclavos de 1833 en todo el Imperio británico.

Recientemente he visto la película que cuenta la vida de Wilberforce, Amazing Grace, una producción británica de 2006 dirigida por Michael Apted (Gorilas en la niebla, Las crónicas de Narnia), una de esas películas que devuelve la fe en el hombre.

Esta lucha es similar a la de tantos que hoy en día, a contracorriente, defendemos los derechos del ser humano en estado embrionario o fetal, pero verdaderamente humano.

He recogido en el primer video de 5 minutos algunas claves de la estrategia de esa lucha:
- Hacer visible qué supone verdaderamente la esclavitud (o el aborto) enseñando las cadenas, los barcos donde eran amontonados peor que animales (los bisturíes, las clínicas de aborto legal)
- Recoger el testimonio de las personas que han estado en los canales de la esclavitud: esclavos libertados, capitanes de barco, viajantes, comerciantes (y del aborto: mujeres que han abortado, médicos arrepentidos)
- Transmitir a todos los aspectos de la cultura la necesidad de defender la libertad del ser humano: literatura, música, gastronomía, comercio ( y del derecho a la vida: vídeos, Internet, canciones, libros)
- Boicotear los negocios que se benefician de la esclavitud (y del aborto: ¿Cuándo veremos una empresa farmacéutica socialmente responsable que garantice que no saca ni un céntimo de euro vendiendo abotivos?)

En el segundo video se ve como deben tenerse en cuenta todos los instrumentos jurídicos posibles en la estrategia en la defensa de los derechos.

lunes, 19 de abril de 2010

La inequívoca condena de la Iglesia a los abusos a menores (frente a los devaneos del falso progresismo)


A pesar de los errores -hechos penosos- que han cometido algunas personas en la Iglesia, nunca se ha cedido en llamar pecado a lo que es pecado: la Iglesia siempre ha condenado como gravemente inmorales y dañinas las relaciones sexuales consentidas con menores y pornografía infantil.

Da pavor pensar qué hubiera pasado -no ocurrió porque Dios no lo permite- si la Iglesia hubiera cedido a las presiones de los católicos que falsamente se llaman progresistas y defienden que la moral sexual católica se relaje. Lo que faltaba: curas gays casados y divorciados predicando las bondades de la masturbación en la catequesis. Parece ingenuo así se garantizaría que no hubieramos tenido abusos.

El odio puede provocar Alzheimer moral. Y hacer olvidar que durante años muchos han defendido una liberación sexual que incluye las relaciones sexuales consentidas con menores (abusos en toda regla). Con frecuencia son los mismos que atacan a la Iglesia por estos abusos, gente que ven en teorías pansexualistas algo exótico de los 60 y 70. Lo recordaba José Javier Esparza en un excelente artículo hace un año el mea culpa (tardío) de la izquierda francesa.

Aquí van algunos datos, constatables en Internet:
- La pornografía infantil ha sido libremente accesible en las sex-shops de USA entre 1972 y 1977
- En los años 60 y 70 muchos criminólogos y psiquiatras reclamaban la despenalización de estos actos, la reducción de las penas y una flexibilización de los tratamientos para los abusadores.
- Algunos ideólogos de Mayo del 68 intentaron crear un clima de opinión favorable a las “relaciones sexuales no violentas” con niños. Una década después, este planteamiento cristalizó en una serie de propuestas disparatadas. Para los artífices de estas propuestas, el enemigo a combatir eran precisamente las prohibiciones de la Iglesia. En aquella época se libraba una batalla en particular contra la moral sexual católica porque constituía un obstáculo represivo para la emancipación de la sexualidad infantil. En concreto, Daniel Cohn-Bendit, el mítico Danny el Rojo de la Revolución de 1968, reconoció que realizó abusos a menores. Y Jean Paul Sartre firmó un manifiesto en Le Monde para liberar a tres hombres acusados de haber tenido relaciones sexuales sin violencia con menores de quince años
- Entre los Verdes, en 1985 se solicitó que se despenalizara el sexo con los niños.
La célebre editorial Deutscher Ärtzteverlag, en 1989, publicó un libro que pedía abiertamente que se permitieran los contactos sexuales pederastas
- Un tribunal de la Haya decidió en julio de 2006 que el partido pedófilo Diversidad, Libertad y Amor Fraternal (PNVD, siglas holandesas), “no puede ser prohibido, ya que tiene el mismo derecho a existir que cualquier otra formación”. Los objetivos de este partido político eran: reducir la edad de consentimiento (12 años) para mantener relaciones sexuales, legalizar la pornografía infantil, respaldar la emisión de porno duro en horario diurno de televisión y autorizar la zoofilia. El partido acaba de disolverse en 2010, entre otros, gracias al sacerdote católico Fortunato Di Noto, pionero en la lucha contra la pedofilia y fundador de la Asociación no lucrativa Meter.

Nadie pide en una bandeja la cabeza de estos personajes o movimientos que siguen mirandose con nostalgia de iconos del pasado. No ha habido ni hay ahora campañas en la prensa contra el gobierno federal de USA, los tribunales de Justicia de Holanda, o los líderes de la revolución sexual 1968. El látigo se reserva para fustigar a la Iglesia.

Hace cinco años Benedicto XVI fue elegido Papa. Tenemos un buen Papa, un Papa santo que lleva a cuestas los pecados de los demás, que soporta la injusticia y que no tiene miedo a meter la escoba para limpiar a fondo la Iglesia. ¡Gracias, Santo Padre!

-------------------------

Pongo a continuación un video del papa Benedicto con los jóvenes de Malta: una vez más, la visión tremendista de la prensa que anunciaban manifestaciones de las víctimas, ha sido contradicha por la realidad. Emociona leer los testimonios de estas víctimas despúes de su encuentro con el Papa.

lunes, 12 de abril de 2010

La Iglesia es santa


Recojo este magnífico artículo de Armando Segura, Catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada, aparecido recientemente en el diario local granadino IDEAL

Y cada día es más santa. Es como un río de fuego que devora todas nuestras maldades, por eso, es precisamente, santa porque las devora.
Luego ¿hay maldades? Sin duda, los periódicos nos las arrojan al rostro todos los días como si las maldades fueran un escándalo para el fuego devorador. ¿Cómo va a serlo si ese río de fuego, está ahí, justamente, para devorarlas?
¿Cómo explicar que la Iglesia es la asamblea de los santos que fueron pecadores o de los pecadores que luchan para ser santos? Sólo interesan las estadísticas de los que caen y a ser posible, interesa divulgar sus nombres. Nunca, se difundirán, las de los que se levanten y menos aun, se difundirán sus nombres. Un buen tema de reflexión para el “New York Times” y sus imitadores.
La Iglesia no es un poder político indirecto que utilice la estrategia de la fe para incrementar su dominio. Mal negocio comprar lo fugaz a costa de lo eterno. La letanía de los que ven negro todo lo blanco y acusan a los demás de los escándalos que ellos mismos practican y fomentan. Les parece ser hipócrita, el mantener la diferencia entre el bien y el mal a costa de nosotros mismos. ¿Prefieren que lo malo pase por bueno y lo bueno por malo?. ¿Son así más honrados?
La Iglesia llama al pan, pan y al vino, vino, aunque ese juicio recaiga sobre ella misma.
No somos tan tontos que no sepamos de la vida y de lo que hay por ahí. Son millones los que cada día se aprestan a ser mejores y se disponen a hacer sus deberes: las madres de familia, que con riesgo de su vida o de su comodidad, tienen muchos hijos, afrontando burlas y chascarrillos; los trabajadores que asumen los chistes, sabiendo que Dios quiere hacer felices a sus hijos y quiere que los dejemos nacer, los enfermos y los sanos, los capacitados y los discapacitados, los ricos y los pobres, los parados y los pluriempleados. Una sola fe un solo bautismo. Miles de creyente en todas las latitudes entregan su vida, a diario, por dar testimonio de que Cristo vive, y que la Iglesia tiene el secreto de la santidad porque guarda en su depósito, la fe en la vida eterna.
Aquí no hay ninguno santo de nacimiento pero todos somos santos porque los sacramentos de la Iglesia nos hacen santos a diario, porque nos hacen participar de la santidad de Dios.
Hablamos por experiencia. Cuando una familia cristiana tiene seis o siete hijos, o más, se escandalizan. Sin embargo, cierran los ojos, sin compasión alguna, ante el millón largo de abortos anuales en España. Si pagamos impuestos, porque pagamos impuestos, si no nos permitimos ver todo lo que nos echan porque somos anticuados, si tras muchos años de trabajo logramos algún nivel social ¿Quién sabe como ha sido? Porque lo que no reconocerán nunca es que estén equivocados y que la fe sea más luminosa que la increencia. ¿Tan difícil es, aceptar que ver sea mejor que no ver?
Casos “de libro” son los dos últimos papas. Juan Pablo II arrastra multitudes, aun después de muerto, fascina a la juventud, víctima del terrorismo, no tiene miedo, sigue con mayor fuerza cada día, porque hay un manantial en la Iglesia del que bebemos todos y que nos purifica a todos de nuestras maldades.
Benedicto XVI, desde mucho antes de ser nombrado Papa, era el blanco de todas las críticas: retrógrado, integrista, inquisitorial, oscurantista. Si calló porque encubrió, si habló porque no debió hacerlo. Este es el trato que ha merecido el intelectual más lúcido de Europa, el pontífice de doctrina más ajustada a los últimos avances de las ciencias, el hombre que está informado de la última novedad del progreso científicos, el que afronta los problemas cara a cara, el que prefiere preguntas a respuestas. No perdonan que un creyente sea inteligente, o peor aun, más inteligente; les parece una contradicción, “un hierro de madera” .
Nosotros los creyentes no tenemos miedo ni a la vida ni a la muerte porque estamos hechos en la misma fragua de otros miles, millones que ya murieron dando testimonio.
Esos médicos que, por ser fieles a su conciencia, no dispensan abortivos, nunca alcanzarán “puestos de confianza”. Esos maestros que se nieguen a enseñar los dogmas de la ideología de género, a lo que están obligados, por imperativo legal”, no gozarán de grandes destinos ni privilegios. Ni las enfermeras tendrán un puesto adecuado si no hacen la vista gorda cuando se precipite en los hospitales, la muerte a los ancianos terminales. Tampoco llegarán muy lejos los políticos honestos, los diputados decentes que no transijan con la mentira sistemática al pueblo. De ellos dirán: “no son de fiar”. Y así infinidad de casos.
Esos son la Iglesia ¡Vaya con la estrategia y el poder indirecto de la iglesia! En China, en África, en la India, en Próximo Oriente, nos echan de todas partes, nos matan a diario, nos acorralan, nos despojan de nuestras tierras y nos impiden alcanzar puestos de dirección. Así ha sido siempre en la historia universal.
Sabemos que valemos muy poco, por no decir nada, pero llevamos un río de fuego devorador. Somos felices. No es nuestro pero mana dentro de nosotros y va devorando toda la ganga de nuestras vidas, dejando sólo el oro puro y líquido de la santidad.
No lo duden, la Iglesia es santa. Lo dicen las estadísticas.
--------------------
Añado este video de la agencia Rome Reports que puede dar luces sobre cómo ha actuado la Iglesia Católica en elos últimos años en temas de abuso sexual a menores

martes, 30 de marzo de 2010

Matrimonio duradero = salud = interés social


El Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), aquí está la web en versión española, publicó este mes un estudio, después de entrevistar a 12.500 estadounidenses en el que se señalan algunas circunstancias (casarse a una edad madura, con alguien de la misma raza y tener hijos) que favorecen que el matrimonio sea duradero.

El estudio también aborda el tema de si es mejor vivir juntos antes del matrimonio o no y concluye que es más probable que sobreviva la relación de las personas que se casan que la de los individuos que simplemente viven juntos. Un 78 por ciento de los matrimonios duran como mínimo cinco años en Estados Unidos, frente al 30 por ciento de las cohabitaciones.

Sin entrar al fondo, es noticia que un estudio sobre el matrimonio duradero la divulgue el Centro de Control de Enfermedades. Y es que hay razones de salud pública ya que numerosas investigaciones demuestran que las personas casadas viven más tiempo y sufren menos dolencias físicas y mentales que los que no se casan. O sea, que a los organismos de salud pública les interesa, por puros motivos prácticos, que las familias sean estables.

En España, un estudio así, aunque sean sólo datos objetivos, no sería tomado en serio. Se verían intereses moralizantes. Un dato es que, a pesar de haberlo difundido EFE, en Internet sólo lo ha recogido un diario provincial. Quizá la prensa no quiera dar malas noticias a potenciales lectores divorciados. No están los tiempos para perder lectores.

En todo caso nos lleva a la conclusión de que la estabilidad del matrimonio no es algo meramente privado. Es de interés social. Por eso el estado, aunque no pueda obligar a hacer cosas a favor del bien común, sí puede favorecer a los que las hacen y difundir las ventajas del matrimonio que dura.