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viernes, 23 de enero de 2009

La agenda de Obama afectará a los derechos de todos (Obama´s agenda will hurt to the rights of the citizens)


ABSTRACT. Within an hour of his swearing-in, the following was posted on the official White House website, as Obama's immediate "civil rights" goals. Read more
La administración de Obama no ha perdido el tiempo en sus planes para cambiar América. Hay que aprovechar su momento de gloria, cuando las críticas no se oyen por el ruido de los fastos. Sólo una hora después de la toma de posesión del nuevo presidente, se colocó en el web oficial de la Casa Blanca, la lista de objetivos inmediatos de la administración Obama en temas de "derechos civiles".

Entre otros objetivos, figuran:
Protección del travestismo en el lugar de trabajo (escuelas incluidas) a través de la ley federal de no discriminación en el puesto de trabajo por la orientación sexual o identidad de género.
Ampliar los tipos delictivos de odio (que incluye cualquier crítica a la conducta homosexual), también la radical "Matthew Shepard Act" que permitiría que al gobierno federal perseguir y castigar el delito, si se percibe "motivado por un prejuicio basado en el género auténtico o aparente de la víctima o en su orientación sexual, o la identidad de género". Y favorecer una protección judicial efectiva contra delitos de odio (también cualquier crítica a la conducta homosexual) contra los ciudadanos.
Derogar la Ley de Defensa del Matrimonio [DOMA] firmada por Bill Clinton que decía siempre significará la unión entre un hombre y una mujer.
Apoyo pleno a las uniones de hecho y reconocimiento federal de las parejas homosexuales, con los mismos beneficios que el matrimonio.
Derogación de la Ley "Don't ask, don't tell". Según esta ley, aprobada por Bill Clinton, la orientación sexual no será una prohibición para servir en el servicio a menos que se manifieste la conducta homosexual y el ejército despedirá a los miembros que tengan en conducta homosexual.
Ampliar las adopciones de niños por homosexuales.
Más educación sexual y anticonceptivos en las escuelas y en toda la sociedad (así se logra formar a los niños en la idea de que el matrimonio no tiene por qué ser entre personas de distinto sexo).

Si esto se lleva a cabo, tendrá al menos estas consecuencias:
Disminuirán los derechos de los padres a la educación moral de sus hijos. El Estado dará formación moral contra las ideas de los padres, que no podrán impedir que sus hijos asistan a las sesiones de adoctrinamiento moral
Menos libertad religiosa: las confesiones religiosas no podrán prestar algunos servicios sociales, educativos y sanitarios porque supondrían ir contra sus criterios morales.
Se perjudicará la libertad de expresión: decir que la conducta homosexual es inmoral, pecaminosa, inadecuada, perjudicial o contraria al uso natural de los órganos genitales sería una infracción. Manifestar descuerdo con la legislación matrimonial homosexual, sería fomentar el odio.
Se prohibirá a los padres que, en caso de morir ambos teniendo hijos menores, soliciten en testamento que a sus hijos los adopten un hombre y una mujer. Esa cláusula se tendrá por discriminatoria y por tanto, será nula, pudiendo sus hijos ser adoptados por dos lesbianas o dos gays contra la voluntad expresa de los padres.

martes, 4 de marzo de 2008

Largas listas negras de objetores


Bernat Soria, ministro de Sanidad, anuncia que los médicos, enfermeros, etc. que se niegan a practicar abortos se deberán inscribir en un registro. No es de recibo que para ejercer un derecho constitucional -la objeción de conciencia-, tengas que apuntarte en una lista, como si tuvieras una enfermedad de declaración obligatoria. La excusa aportada –que pueda haber médicos que objetan por la mañana en la sanidad pública y abortan por la tarde, en una clínica privada- se solucionaría con denuncias en casos particulares, si es que se dan. Pero poner la venda antes de la herida al precio de reducir la libertad, lleva a la creación de listas negras y puede acabar en el macartysmo. Cómo si el deber fuera abortar y la objeción la excepción. La realidad es que la inmensa mayoría de los médicos objetan al aborto. Es lógico, basta con ponerse en su piel: a poca gente le es indiferente acabar con una vida humana con sus propias manos.

Diario Siglo XXI

lunes, 4 de febrero de 2008

Linchamiento Políticamente Correcto


Aquilino Polaino, catedrático de Psiquiatría, al ser consultado en el Senado sobre la adopción de niños por parte de parejas gays ha aportado los datos que tiene: lo que le han dicho sus 162 pacientes gays. No es el poseedor de la verdad, pero si muchos de esos 162 pacientes, tienen un padre violento o alcohólico o una madre sobreprotectora y exigente, sería un pobre servicio a la ciencia médica si negase esos datos. Además ha hecho referencia a la estabilidad de las parejas homosexuales y ha recordado un estudio de la Federación Estatal de Lesbianas y Gays de 2002, que señala que un gay tiene, a lo largo de su vida, una media de 39 relaciones estables. Otro dato, esta vez aceptado por gays y lesbianas.

Imagino que sus 162 pacientes gays no van al médico por afición: necesitan una ayuda facultativa. Tampoco es creíble que vayan al médico contra su voluntad. Luego, la experiencia que él –y sus pacientes- tienen es que hay una patología, al menos en esos 162 casos. Tampoco aquí afirmo que sea el poseedor de la verdad ni de que todos los gays sean enfermos; pero sí se reconocerá al menos que muchos gays -no uno ni dos- con nombres y apellidos, no quieren llevar una vida al estilo gay sino como heterosexuales, y lo logran, porque no creen que su vida tenga un destino inmutable. Que esas personas necesiten apoyo médico no las hace peores ni genera homofobia. Es la condición humana: el que no tiene una necesidad médica, tiene otra o la tendrá.

Todos estos datos se pueden intentar rebatir científicamente, con otros datos, pero no se puede hacer un linchamiento mediático: se le ha llamado catedrático de la homofobia; se ha pedido que se le expulse del Colegio de Médicos…Y todo eso, en un ejercicio de imprudencia, sin leer lo que ha dicho, cogiendo frases sueltas e interpretándolas. Recuerda al caso del comisario europeo Buttiglione, rechazado por sus opiniones sobre la familia. Y al de Ake Green, pastor protestante sueco, encarcelado por criticar el “matrimonio” gay. Estos linchamientos políticamente correctos me hacen sospechar que la libertad de expresión y la libertad de cátedra salen perdiendo, si finalmente sale esta reforma del Derecho de familia.

Editada el XLSemanal (sin enlace en Internet)