Mostrando entradas con la etiqueta eutanasia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eutanasia. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de abril de 2009

Leyes imposibles (impossible laws)


ABSTRACT. Governments know that they can legislate, on topics related to bioethics, laws of enforcement impossible, without an important particular social alarm. An interesting article about euthanasia in Mercatornet explains how Legalisation of euthanasia would deny the full potential of the human spirit.
Los gobiernos tienen más que comprobado que en temas de Bioética se pueden aprobar leyes de imposible cumplimiento, sin especial desgaste.
Hace unos meses Obama aprobó la investigación con células madre obtenidas eliminando embriones humanos, pero aseguró estrictos controles (algo imposible de lograr ni con cámaras de seguridad 24 horas en cada esquina de todos los laboratorios del país)
Según el Informe Hendin, al poco de aprobarse la Eutanasia en Holanda, el 60 % de los casos no eran declarados por los médicos y el 20% de los facultativos manifestaban expresamente que ellos no estaban dispuestos a hacer los informes que pedía la ley, de modo que los controles quedaban en nada.
En Bélgica, la Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia que valoró los primeros meses de la aplicación de la ley, reconocía los límites del control de la aplicación de la ley: al final, decía, depende del respeto de los médicos a la obligación de declarar las eutanasias. Y parece ingenuo pensar que los médicos lo harán de modo que se auto inculpen.
Cuando en España se despenalizó el aborto en determinados supuestos, los requisitos enunciados en la ley y sus reglamentos, a pesar de la solemnidad jurídica que transmite el texto, no impidieron que aquello fuera un coladero del aborto libre. Es ingenuo pensar que la ley Aído, que en su fase de proyecto ha dado varios bandazos, vaya a dar con la tecla del cumplimiento estricto de la ley. Si te da igual matar un feto de 14 semanas, no te temblará el bisturí si tiene 18, 22, 24 o 36. El concepto de viabilidad fuera de la madre es algo demasiado etéreo para el que ha cogido práctica en hacer abortos y sobre todo en cobrarlos.
El efecto de “pendiente deslizante” que se da en todas estas leyes no es una consecuencia no deseada y evitable: es lo que se busca. El carácter de excepcionalidad, los supuestos, requisitos y dictámenes de comités éticos son lo pasajero, lo que sirve de medio, el peaje que hay que pagar para llegar a lo que realmente se busca: aborto libre, eutanasia a la carta o embriones en hipermercados biosanitarios.
Podemos engrosar en el número de los ingenuos o, pasar a ser integrantes de la cofradía de la vista gorda. Pero también podemos denunciar las incoherencias de estas leyes de imposible cumplimiento.

martes, 17 de febrero de 2009

SEDUCIDOS POR LA MUERTE. Un informe sobre la Eutanasia (Seduced by Death)



ABSTRACT. Seduced by Death, is a book of Herbert Hendin, avaleible now in spanish. More information about euthanasia in english, here.
Acaba de aparecer la traducción al castellano de un clásico sobre el suicidio asistido y la eutanasia: “Seducidos por la Muerte” de Herbert Hendin (Ed. Planeta). Es la obra en que se basó el Tribunal Supremo de los Estados Unidos para establecer que no existe derecho constitucional al suicidio asistido.
No es una obra cualquiera sobre la eutanasia. Es el informe serio y científico del director médico de la Suicide Prevention Internacional , y catedrático de psiquiatría del New York Medical College, que frenó a la administración Clinton cuando se disponía a sacar una ley financiada con fondos federales y el autor fue llamado a declarar, resumiendo su obra, ante el Congreso.
Herbert Hendin se había desplazado antes a Holanda para estudiar la viabilidad de esta práctica, pero el resultado fue este informe devastador, recogido en un libro que se lee como novela, aunque desgraciadamente no es una novela de ficción. Por eso, esta obra ha llegado a ser un auténtico acorazado contra la difusión de esta práctica de la que Meter Admiraal, uno de sus líderes en Holanda ha afirmado que “en aproximadamente veinticinco años, Europa puede recurrir a la eutanasia para abordar los problemas de demografía y envejecimiento”, aunque que se alegra de no estar entonces para verlo.
Una cosa es el debate social en los medios sobre este tema, casi siempre en torno a un caso límite (que nunca debería servir de base para la legislación, reguladora más bien del caso general, pues sin solución de continuidad y yendo de un caso límite a otro caso límite, y así sucesivamente, se puede llegar a todo). Y otra cosa es el estudio serio de los resultados de la eutanasia en un país, con vistas a implantarlo en el propio. Ahí es donde los gobiernos se vuelven atrás, como acaba de ocurrir en Francia.
Es de agradecer este estudio se haya hecho de forma muy amena, entremezclando la frialdad de los grandes números con la pasión de muchos relatos narrados con gran viveza y humanidad. Resultan también muy ilustrativas las conversaciones del autor con los principales promotores de la eutanasia en Holanda, que van sazonando toda la obra.
Algunos pasajes de este libro son clarificadores:
Pag. 28. “Más de la mitad de los médicos holandeses se sienten libres de sugerir el suicidio o la eutanasia a sus enfermos, lo que claramente condiciona la voluntariedad del proceso. El 60 por ciento de los casos no son comunicados, por lo que la legislación no se puede aplicar. Casi la cuarta parte de los médicos admite haber acabado con la vida de enfermos que no les habían dado su consentimiento, lo que al menos en teoría es ilegal en Holanda, como lo es en cualquier otra parte. Algunos ejemplos pueden resultar ilustrativos. Una mujer que no quería seguir cuidando a su marido enfermo le presentó la alternativa de la eutanasia o que fuese internado en una residencia para enfermos crónicos. El hombre, asustado ante la perspectiva de verse a merced de extraños, eligió morir. Un médico acabó con la vida de una monja algunos días antes de lo que hubiera ocurrido naturalmente porque padecía un gran dolor, estimando que las convicciones religiosas de la monja no le permitían pedir la muerte.”
Pag. 126. “…había más peticiones de eutanasia formuladas por los familiares que por los mismos pacientes. Este sacó la conclusión de que, frecuentemente, son la familia, los médicos y los enfermeros quienes presionan al paciente para que pida la eutanasia.”
Pag.156. “El país se ha movido desde la la eutanasia para los enfermos terminales a la eutanasia para los enfermos crónicos; desde la eutanasia para enfermedades físicas a la eutanasia para las enfermedades psicológicas, y desde la eutanasia voluntaria a la eutanasia no voluntaria y a la involuntaria… Cualquier país occidental que legalice el suicidio
médicamente asistido para los enfermos terminales se verá obligado a extenderlo de este mismo modo”
Pag. 240. “El riesgo de daño es más grande para muchas personas de nuestra sociedad cuya autonomía y bienestar están ya comprometidos por la pobreza, por la falta de acceso a una buena atención médica, la edad avanzada o su pertenencia a un grupo social estigmatizado”
En el video que aparece a continuación, el doctor Alvaro Gándara explica como un enfermo puede saberse con un sentido para vivir, como en el caso de la Doctora Sendino. O puede sentirse una carga -cuando muchos hablan de lo caro, molesto e inhumano que resulta vivir con una enfermedad crónica incurable- y entonces es fácil que acabe pidiendo la eutanasia porque el enfermo es siempre la parte más débil del sistema.

martes, 10 de febrero de 2009

Con Eluana, los débiles tienen menos derecho a la vida


ABSTRACT. As in the case of Terry Schiavo, in Italy the people who advocates euthanasia has found a victim: Eluana Englaro. You can read more here
El caso de Eluana, la chica italiana en coma desde hace 18 años, muestra que aunque la sociedad actual promete soluciones para todo, las cosas no suelen tener el final plenamente satisfactorio que deseamos. Al final ha muerto al poco de quitarsele de modo paulatino la hidratación y alimentación (un modo refinado de decir que se ha matado de sed y hambre.
Matar a una persona no es solución para nadie. Juzgando los hechos, no las personas, si un padre puede matar a su hija, que no entiende ni quiere, significa que sólo tienen derecho a la vida los que tienen inteligencia y voluntad. Queda abierta la veda para matar a miles de seres humanos. Y quizá más adelante los privilegiados serán los que tienen un mínimo de inteligencia y voluntad o los que cumplen unos estándares de calidad aceptados por un concienzudo Comité de Bioética.
Si los padres asumen que no tienen ese derecho, el caso Eluana hubiera sido un aviso para todos de que el derecho a la vida es incondicionado, sin control alguno de calidad. Y los que tenemos defectos, que somos bastantes, nos quedamos más tranquilos.
En el caso Eluana, los medios de comunicación que están a favor de la eutanasia inciden en el sufrimiento de los padres, que quieren acabar con el sufrimiento de su hija. Me he acordado lo que decía un experto en cuidados paliativos sobre casos como éste: las personas con cuidados paliativos adecuados no sufren; entonces parece que a los que hay que aplicar la eutanasia es a los padres, pues sólo tenemos certeza de que son ellos los que sufren. Aparece en este video, en una conferencia en la Universidad de Granada:

viernes, 12 de septiembre de 2008

Progresismo suicida (A suicidal society)


ABSTRACT. SUICIDAL SOCIETY. Spain is among the countries with the lowest suicide rate. But the Minister of Health of this country wishes to make it easier to commit suicide. You have chosen a wrong time. We have a big economic crisis and at this time tends to increase the number of suicides. To the family of a person who commits suicide, his death is a big pain. Journalists are cautious in giving news of suicide, to avoid the pull factor. If a politician praises the right to commit suicide, it is logical to fall into the slippery slope of deaths, as in Holland. In this way, the public health saves a lot of money and family inheritance is spent on travel instead of caring for a sick person. This is a suicidal society
El índice de suicidios en España es de 8,9 muertos por cada 100 mil habitantes (4.500 muertos al año). Frente a las naciones de norte y este de Europa, España presenta uno de los porcentajes más bajos de suicidios de nuestro continente. La reciente propuesta del Ministro de Sanidad parece buscar un cambio de tendencia, facilitando que los que padezcan enfermedades puedan ser ayudados a quitarse la vida, incluso a los que no se encuentren en situación terminal. Plantear esto en plena crisis no puede ser más extemporáneo, si hacemos caso a los estudios que señalan que en las épocas de crisis, por ejemplo, durante el Crack del 29, se da un aumento del número de muertes por suicidio entre los varones adultos (Galbraith pensaba que aumentó pero no más de un 2%, al menos la tasa general en Nueva York, pero Estados Unidos no es sólo la gran manzana. Que el suicidio sea algo protegible como si de él proviniera algún bien no es precisamente una afirmación pacíficamente compartida por la ciudadanía.
Para casi todo el mundo, la noticia de un suicidio es una desgracia. Mucho más para los parientes de una persona que se ha quitado la vida. Comprendemos que una persona sufra hasta el punto de desear la muerte. Todos experimentamos repulsa a ser una carga para los demás y deseamos morir molestando lo menos posible. Pero de este sentimiento natural al elogio o permisión social del suicidio hay un triple salto mortal. De hecho la sociedad es sensible a evitarlos. Las noticias de suicidios, por sentido de responsabilidad, son tratadas con prudencia para evitar el “efecto llamada” que suele tener. Durante años, en la Iglesia Católica, por su carácter inmoral y para evitar una percepción positiva del acto de quitarse la vida, se negó al suicida el sepelio cristiano (lo cual no era una afirmación de que el suicida estaba condenado, algo que la Iglesia no ha hecho ni con Judas). Además, nadie sabe que pasa por el alma de la persona en el último momento antes de morir. La mejor escritora del siglo de oro español se sintió inclinada en una ocasión a rezar por el alma de un suicida que se tiró de un puente al río y ni siquiera estaba enterrado en tierra sagrada. Dios le había hecho entender que entre el puente y el río estaba Él. Cuatro siglos después, Gabriel García Márquez relató el arrepentimiento del suicida en un micro relato sobre "...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida". Los avances en psiquiatría aportaron más luces. Muchos suicidas actúan como consecuencia de una depresión y eso hace del acto algo parcial o totalmente involuntario. Por eso, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el numero 2283; “no se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por vías que él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento saludable. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida.
Sin embargo, no es raro que en los medios haya un elogio del suicidio, un ascenso de los suicidas al Olimpo, elogiados por ser “espíritus libres”, por su valentía o por ser adalides de nuevos derechos. A estas pobres personas algunos medios y asociaciones les dan de modo cíclico los cinco minutos de gloria en la vida a los que, según Andy Warhol, todos tienen derecho. De hecho, no serían noticia si esos asesores no les organizaran sus ruedas de prensa, actos, folletos propagandísticos, etc. Y este ascenso de suicidas al Olimpo no sale gratis, tiene su precio. Si afirmara que el suicidio es bueno, justificaría que es una buena salida para asesinos, violadores, pederastas... Les señalaría un camino. Ya que la pena de muerte no está aceptada en nuestra sociedad, el suicidio del criminal sería una pena capital auto infligida. Si quitarse la vida es una opción, no tendría fuerza el deber moral ni legal de socorrer al que se va a suicidar. La gente asistiría al suicida que se sienta en el pretil de la ventana de un octavo piso como al espectáculo que ofrece el ejercicio de un derecho. Eso sí, siempre que la policía local desaloje la acera correspondiente, para evitar consecuencias colaterales. Si es un derecho, el Estado podría recordarlo y animar a ejercitarlo. Los Servicios de Salud de las Comunidades Autónomas estarían en su derecho de hacer campañas de sensibilización, por ejemplo: “Abuelo, sé solidario. Por tí, que dejarás de sufrir. Por los tuyos, que podrán tener un alivio permanente al no tener que venir más. Por la salud pública, que podrá dedicar más medios a enfermos con posible mejoría. Ejercita tus derechos. Puedes pedir la eutanasia al 903 222 111
El elogio del suicidio es el primer escalón para la eutanasia. Y en la admisión de la eutanasia siempre tiene pendiente deslizante, si hacemos caso a las estadísticas de Holanda, paraíso de los suicidas en formato de eutanasia. La ley envía un mensaje a la ciudadanía: si está permitido, si es legal, como va a ser malo. Desde la perspectiva del gasto en salud pública, siempre habrá un interés en que la gente se quite la vida frente a la alternativa de los cuidados paliativos, tan caros que acaban con el patrimonio del enfermo y deja a sus deudos sin ver un euro, con lo fácil que es firmar aquí, hombre… No es una acusación a nadie, es un dato objetivo. Quieren que se piense que lo progresista es poder suicidarse y no se lo cree ni Joaquín Sabina, que dedicó una canción a enumerar motivos para no suicidarse.
LA IMAGEN de arriba es un cartel de propaganda antisistema animando a los políticos a suicidarse... Sin comentarios

sábado, 12 de julio de 2008

Tiempo de callar, tiempo de matar


El doctor Luis Montes ha distribuido en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander un manifiesto para pedir la legalización del "suicidio asistido" y la eutanasia activa. El manifiesto acaba con una frase de la Biblia (del enemigo, el consejo): "Todo tiene su tiempo… tiempo para nacer, tiempo para morir…"
Hace un año, después de que el doctor Montes fuera imputado por supuestas sedaciones irregulares en el Servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés a finales de 2003 y principios de 2004, el juez dictaminó "mala práctica médica" pero archivó el caso por falta de pruebas: no se puede probar el delito por no haber autopsias. "Varios pacientes han muerto tras mala práctica médica a la hora de sedarles", señala, pero «hay una duda que no puede despejarse: los pacientes pudieron morir o por la sedación indebida o por su enfermedad inicial y esto, para exigir responsabilidad penal, ha de quedar claro». En honor a la verdad, en un auto posterior, en enero de 2008 en apelación se negó dicha mala praxis. También es cierto que los magistrados Manuela Carmena y Ramiro Ventura, dos de los jueces que componen el tribunal que dictó dicho auto sobre las sedaciones irregulares en el Hospital Severo Ochoa de Leganés firmaron años antes un documento a favor del derecho a morir, algo que no va en favor de su independencia. En ese momento, en que Montes fue arropado incluso por el presidente del gobierno, intenté encontrar en la red qué pensaba el Doctor Montes de la Eutanasia. Tarea imposible. Esos años, incluso los meses posteriores al sobreseimiento del caso, en que las sedaciones terminales olían a práctica de eutanasia, eran tiempo de callar. Hemos tenido que esperar un año para que Montes se quitara la careta y dijera sí a la Eutanasia.
Dice el Doctor Montes en su Manifiesto quiere que haya debate y que hay tiempo para nacer y tiempo para morir. Pero morir es distinto de matar. Eutanasia es matar y sobre todo, involucrar a un tercero en tu muerte. Por motivos supuestamente humanitarios, con aceptación del paciente, pero al fin y al cabo, matar. Si hablamos con rigor hay más posibilidades de llegar a la verdad en el debate.

martes, 20 de mayo de 2008

¿Servilismo de la Federación Síndrome de Down?


De la noticia publicada en El País de que el aborto hace caer el síndrome de Down en España en un 30%, lo que más me apena -después de la muerte de personas inocentes- son las declaraciones de Pilar, de la Federación Española de Síndrome de Down en las que dice que abortar a un hijo con Síndrome de Down es una decisión lícita. "Yo no me atrevería a recomendar a nadie que traiga al mundo a un síndrome de Down. Eso es una decisión que tiene que tomar cada pareja". No sé si habla a título personal. Si ésa fuera la opinión oficial de la Federación, sería la triste señal de que han caído en el servilismo ante el poder establecido. No olvidemos que estas asociaciones están muy necesitadas de ayudas oficiales. Y es valiente, heroico, arriesgado… morder la mano que te da de comer, claro. Decir las verdades del barquero a un gobierno, nacional o autonómico, que facilita la eliminación de niños con Síndrome de Down es arriesgarte a perder subvenciones. Sabemos que en política se actúa así. Pero hay que ser coherentes. Si no acabaremos en la eliminación de los Down ya nacidos, incluso de los adultos. Hay antecedentes en la acción T4 del III Reich, con imágenes sorprendentes en este vídeo (está en italiano, pero las duras imágenes merecen la pena) Como dice el cartel propagandístico de 1938 que introduce este comentario: "A la comunidad le cuesta 60.000 Marcos alemanes mantener a lo largo de su vida a esta persona que sufre una enfermedad de nacimiento.¡Camarada, éste es también tu dinero!” Los nazis hicieron una barbarie, pero la Acción T4 es coherente con su lógica: si los Down no deben vivir una vida indigna, ¿por qué no matarles también cuando ya han nacido? Una burrada... coherente con el principio que justifica abortar a los Down.
Si pinchas en estos carteles propagandísticos en favor de la eliminación de enfermos, verás más información sobre este programa, en la web del Museo Memoria del Holocausto de los Estados Unidos.
IN ENGLISH The abortion in Spain causes a decline of 30% of patients with Down syndrome. This news item published in El Pais what I produce more sadness are the statements of a person of the Spanish Federation of Down Syndrome. He said that aborting a child with Down syndrome is a lawful decision that has to take each pair. I do not know if that's the official views of the Federation. It would be sad sign that had fallen into servility to the established power. These associations need many aid officials. Criticizing a government that facilitates the removal of children with Down syndrome is a risk of losing subsidies. It would be a brave, heroic and risky. But it must be consistent. It would be easy to eliminate the Down syndrome born, two years old… or older Why not? There are antecedents: the T4 action of the Third Reich, with striking images in this video (in language is Italian; the images are harsh but good) The Nazis did something very bad, but the Action T4 is consistent with its logic: if Syndrome Down should not live a life unworthy, why not also kill them when they were born? A terrible decision... consistent with justification of abortions of the Down syndrome.

martes, 1 de abril de 2008

Programa de Cribado Prenatal


Cuenta Alexandr Solzhenitsyn escritor y Premio Nobel de Literatura ruso que una vez leyó en una revista científica soviética, en época de Stalin, cómo en Siberia se había descubierto animales que llevaban congelados decenas de miles de años. Para impresionar sobre la alta capacidad de hielo para conservar, refería la publicación que se conservaban tan frescos que los operarios se los habían comido ahí mismo. Pero un lector más avisado se planteaba en qué estado de desesperación deben estar unos trabajadores para hacerse con un trozo de pescado milenario, derretirlo al fuego y saciar su hambre.
He recordado esta anécdota al leer recientemente la noticia de que los hospitales andaluces realizarán ecografías de alta resolución a todas las embarazadas a las 20 semanas para la detección precoz de patologías congénitas y malformaciones, dentro del llamado Programa de Cribado Prenatal. A algunos les impresionará el adelanto técnico, pero quizá pocos caen en la cuenta de lo que supone esto. Detectamos mejor las enfermedades, ¡para eliminar a los enfermos! La corrección política exige tapar esto en los medios de comunicación (aunque no se tapan otras cosas de muy mal gusto, porque hay demanda). Antes se cribaba el material de construcción, las frutas, cereales y hortalizas, y ahora también se criban seres humanos en estado embrionario y fetal, de momento.

sábado, 22 de marzo de 2008

Las grietas de la eutanasia

Decía el Dr. John Wilke, de la Universidad de Cincinnati: "Si no le pueden aliviar el dolor, no pida usted la eutanasia. Cambie de médico, porque el suyo es incompetente" La única solución humana para el dolor es aliviarlo todo lo posible. El sufrimiento moral se puede paliar en parte, pero es más difícil y en todo caso, el dolor es nuestro compañero de viaje, señal de que vivimos.
Pero ante la cuestión del dolor se responde a veces con la legalización de la eutanasia para algunos casos límite. Sobre esto conviene tener claro algo. Preguntar a un enfermo si desea pedir la eutanasia es ponerle ante un dilema y ya tiene consecuencias en el enfermo. Si pide la Eutanasia, se le da una sustancia mortífera que no le duela, se le quita la vida y acaba el dolor, claro. Pero ¿y si pidiera medicina paliativa? Algunos dirán, con tono comprensivo, que no pasaría nada, todo sigue como siempre, se le cuida hasta que muera. Pero no. Ya nada es como antes. Si elige seguir viviendo, siempre tendrá que explicar por qué ha optado por una solución que supone más sacrificios a sus cuidadores, más dinero al Estado por gastos de la Ley de Dependencia y gastos sanitarios. El mismo personal sanitario que le cuida es el que le hubiera quitado la vida. Y como el enfermo no ha querido, hay que seguir cuidandole. Y total, para seguir sufriendo. Y los familiares, que quizá le sugirieron la eutanasia, son los que deben seguir viniendo a verle no se sabe cuantos meses o años más. Y quitando tiempo de dedicación a los niños, y con la hipoteca que les agobia, y en vacaciones, a ver que pasa... Los médicos o los familiares, no va a decir así las cosas, claro. Pero no somos tontos y sabemos cuando algo que hemos decidido no ha caído bien o resulta un engorro.
Si no estuviera legalizada la eutanasia en países como Holanda, nos podríamos creer el camelo de que es para casos como el de Chantal Sébire, la mujer francesa que padecía un cáncer facial y a la que hace unos días la justicia de su país le denegó la petición de eutanasia y que ha muerto –por lo que parece- suicidándose. No. Es algo que allí ya se va haciendo habitual y va calando la mentalidad de que si estás enfermo lo mejor -para todos- es pedir la eutanasia, en detrimento de los cuidados paliativos.
Para mayor complicación, el Estado es parte interesada en este tema. Aunque los políticos se indignen al oírlo, saben perfectamente que cuantos más se suiciden con la eutanasia, más millones de euros para otros gastos sanitarios. Cuestan mucho menos dinero los trámites de defunción que un día más de cuidados paliativos. Para un contable sin prejuicios morales la mejor solución está bien clara: animar a pedir la eutanasia a todos. Sin embargo, nuestros mayores y nuestros enfermos, que con su vida han colaborado a hacer un mundo más humano, se merecen la mejor solución aunque cueste más. Sólo un individualismo egoísta, desagradecido, neoliberal e inhumano prefiere -siquiera sugerirles- un veneno dulce.
Este montaje final en vídeo con imágenes de "Fresas Salvajes", de Ingmar Bergman, sirve de epílogo al artículo:


Publicado en Diario Siglo XXI, en Hispanidad.com, en el blog Diversitat funcional, en la Estrella Digital y en Granada Hoy (en papel, 24.III.08)

lunes, 4 de febrero de 2008

Los verdaderos guerreros


Con motivo de la muerte de Inmaculada Echevarría muchos que han opinado; pero me parece oportuno destacar que se ha escuchado poco o nada a enfermos que están en parecidas circunstancias. Quizá sea por un pudor natural a hablar ante un micrófono sobre el propio sufrimiento. O puede que ante los que opinan que la eutanasia es una opción tan lícita como seguir viviendo, los enfermos prefieran callar. No sabemos si por miedo a salir escaldados; o porque les apena que no se oigan más opiniones que defiendan que se puede vivir con sentido a pesar de las limitaciones.

No pretendo juzgar a la enferma fallecida, ni entrar ahora en si es eutanasia pasiva o consentimiento informado. Pero lamento que Inmaculada haya estado asesorada por promotores del suicidio asistido. Ella quería que se recordara como la guerrera. Sin embargo, guerreros, guerreros de verdad son los que llevan los mismos años o más luchando con la enfermedad, no tiran la toalla y nos piden que tampoco la tiremos nosotros usando aquella expresión acuñada por ideólogos nazis: vida que no merece ser vivida. Porque no hay vidas de segunda categoría.

Publicado en el Ideal de Granada el 17-3-2007

Eutanasia: menos salud, menos derechos

El Consejo Consultivo de Andalucía ha autorizado a los médicos que desconecten el respirador artificial a una enferma en Granada. Aunque se diga que no es eutanasia activa lo que se le quita no es un tratamiento extraordinario: se trata del aire para respirar; y eso le mataría por asfixia, aunque se le dé un sedante para que no sufra. Es un caso similar al de la enferma norteamericana Terry Schiavo; lo que se retiró fue el alimento por vía intravenosa para nutrirse: y murió de hambre y sed. No estamos hablando de hacer una operación costosa o quitar un medicamento: es quitarle algo ordinario en enfermos, de primera necesidad, que tienen niños en incubadoras y mayores con problemas respiratorios.

No hay que engañarse: esta decisión supone abrir la puerta a la eutanasia, que ya hay en algunos países. A las barreras arquitectónicas, algunos bienintencionados les quieren poner barreras vitales aún más difíciles de superar. Y será inevitable llegar al caso en que una enfermera, o uno de la propia familia pueda sugerir al oído del enfermo: ¿Sabes que estos dolores pueden terminar cuando quieras para siempre si firmas aquí? ¿Sabes que es muy caro mantener enfermos terminales y que si se ahorran esos gastos se pueden salvar vidas humanas jóvenes? ¿Sabes que tus hijos tienen que venir a verte, dejando solos a los nietos, pero que esta situación puede acabar cuando tú quieras?

Si para un tetrapléjico fuera una opción tan legítima pedir que se le quite la vida como seguir viviendo, lo sentiría por los tetrapléjicos: su derecho a la vida se ha devaluado un 50%. Todos tendrían derecho a la vida menos ellos que tendrían derecho a la vida y a ser “suicidados” por otro. Algo que no permitiríamos que se hiciera con una persona sana que quisiera acabar con su vida pero no se atreviera. Así que a menos salud, menos derechos.




Publicado en Ideal de Granada el 3-3-2007

Matar (dignamente)


Hace unos años, al escribir a un amigo en el aniversario de la muerte de su padre, víctima de un atentado terrorista, después de agradecérmelo, me hizo notar delicadamente, que más que la fecha de su muerte era la de su asesinato. El matiz tiene su importancia: no murió, le mataron.
Me he acordado de esto al oír hablar de una asociación que promueve la legalización de la eutanasia, que habla del derecho a morir dignamente. Morirse, se muere sólo; pero si a uno le dan una sustancia mortal, o le quitan la alimentación, no se puede decir tan sólo que ha muerto: le han matado, alguien le ha quitado la vida.
Con la maraña de información (y desinformación) hay que recordar lo obvio: No es lo mismo morir que ser matado. Como tampoco es igual morir dignamente que matar (según ellos, dignamente, por contar con su consentimiento, por lástima, por comodidad o por sanear las cuentas de la sanidad pública). Si empezamos por hablar con rigor, será más fácil entender cuando hablamos de quitar el encarnizamiento terapéutico –algo aceptado por todas las culturas- y cuando de eutanasia.

Publicado en ABC, 1-11-2006

¿Quitar la vida sin sentirse culpable?


La eutanasia salta a la opinión pública con motivo de la declaración de una enferma grave en nuestra ciudad. Ver una persona sufrir siempre da pena a cualquiera; una persona que presenta la triste disyuntiva de vivir con una dolorosa enfermedad o suicidarse con la cooperación de otro merece comprensión.

Hace dos años Zapatero dijo que no ayudaría a morir a alguien en la misma situación que Ramón Sampedro. Le comprendo perfectamente; ¿Quién puede quitar la vida a un ser humano sin sentirse culpable? Y a esa persona que coopera al suicidio ¿le dejaría usted para cuidar a su hijo pequeño o a su padre enfermo? ¿Quién podría vivir tranquilo consigo mismo después de haber matado una persona, aunque lo haya pedido? El que se “apiada” y aplica la eutanasia, ¿por qué no tuvo piedad para haber cuidado y dado amor día tras día a esa persona que lo demandaba? Son preguntas para pensar.

Publicado en IDEAL en Octubre de 2006