sábado, 22 de marzo de 2008

Las grietas de la eutanasia

Decía el Dr. John Wilke, de la Universidad de Cincinnati: "Si no le pueden aliviar el dolor, no pida usted la eutanasia. Cambie de médico, porque el suyo es incompetente" La única solución humana para el dolor es aliviarlo todo lo posible. El sufrimiento moral se puede paliar en parte, pero es más difícil y en todo caso, el dolor es nuestro compañero de viaje, señal de que vivimos.
Pero ante la cuestión del dolor se responde a veces con la legalización de la eutanasia para algunos casos límite. Sobre esto conviene tener claro algo. Preguntar a un enfermo si desea pedir la eutanasia es ponerle ante un dilema y ya tiene consecuencias en el enfermo. Si pide la Eutanasia, se le da una sustancia mortífera que no le duela, se le quita la vida y acaba el dolor, claro. Pero ¿y si pidiera medicina paliativa? Algunos dirán, con tono comprensivo, que no pasaría nada, todo sigue como siempre, se le cuida hasta que muera. Pero no. Ya nada es como antes. Si elige seguir viviendo, siempre tendrá que explicar por qué ha optado por una solución que supone más sacrificios a sus cuidadores, más dinero al Estado por gastos de la Ley de Dependencia y gastos sanitarios. El mismo personal sanitario que le cuida es el que le hubiera quitado la vida. Y como el enfermo no ha querido, hay que seguir cuidandole. Y total, para seguir sufriendo. Y los familiares, que quizá le sugirieron la eutanasia, son los que deben seguir viniendo a verle no se sabe cuantos meses o años más. Y quitando tiempo de dedicación a los niños, y con la hipoteca que les agobia, y en vacaciones, a ver que pasa... Los médicos o los familiares, no va a decir así las cosas, claro. Pero no somos tontos y sabemos cuando algo que hemos decidido no ha caído bien o resulta un engorro.
Si no estuviera legalizada la eutanasia en países como Holanda, nos podríamos creer el camelo de que es para casos como el de Chantal Sébire, la mujer francesa que padecía un cáncer facial y a la que hace unos días la justicia de su país le denegó la petición de eutanasia y que ha muerto –por lo que parece- suicidándose. No. Es algo que allí ya se va haciendo habitual y va calando la mentalidad de que si estás enfermo lo mejor -para todos- es pedir la eutanasia, en detrimento de los cuidados paliativos.
Para mayor complicación, el Estado es parte interesada en este tema. Aunque los políticos se indignen al oírlo, saben perfectamente que cuantos más se suiciden con la eutanasia, más millones de euros para otros gastos sanitarios. Cuestan mucho menos dinero los trámites de defunción que un día más de cuidados paliativos. Para un contable sin prejuicios morales la mejor solución está bien clara: animar a pedir la eutanasia a todos. Sin embargo, nuestros mayores y nuestros enfermos, que con su vida han colaborado a hacer un mundo más humano, se merecen la mejor solución aunque cueste más. Sólo un individualismo egoísta, desagradecido, neoliberal e inhumano prefiere -siquiera sugerirles- un veneno dulce.
Este montaje final en vídeo con imágenes de "Fresas Salvajes", de Ingmar Bergman, sirve de epílogo al artículo:


Publicado en Diario Siglo XXI, en Hispanidad.com, en el blog Diversitat funcional, en la Estrella Digital y en Granada Hoy (en papel, 24.III.08)

10 comentarios:

Gregorio dijo...

El hombre ha sido creado por Dios y le ha dado libre albedrío.
¿Porqué esa manía que tiene usted de contradecir a Dios?
¿Porqué esa manía de querer dominar la vida y la muerte de los demás?

Santiago Chiva de Agustín dijo...

Por una parte, estaremos de acuerdo en que, libremente, se pueden hacer cosas malas; y no me parece que intentar evitarlas, argumentando, sea contradecir a Dios. En cuanto a lo segundo, yo no quiero dominar la vida ni la muerte de nadie sino que me gusta razonar con gente buena como usted. Un saludo

Anónimo dijo...

El hombre ha sido creado por Dios.

Pues no elijáis la Eutanasia los que seáis Cristianos. Pero porqué tenéis que decidir sobre lo que deben o no hacer los que no comparten vuestras creencias? nadie os obliga a vosotros a elegir la eutanasia para vosotros mismos. Porqué vosotros sí que elejís lo que deben hacer los demás?

Cuando tu vida solo implica sufrimiento, para tí y para los que te rodean, sin haber posibilidad de mejora, lo egoísta es agarrarse a la vida de manera artificial. Lo natural, lo que sucedería en la naturaleza, es morir con dignidad, marcando tú mismo con honor y comprensión tus últimas páginas. Y el contradecir esto implica sufrimiento, como es normal. Con esto quiero decir que la Eutanasia no es algo "extraño", aunque desde luego, el que prefiera continuar malviviendo por razones morales o de cualquier otro tipo... debe de ser su derecho, ya que existen los medios para ello.

Santiago Chiva de Agustín dijo...

La diferencia entre morir y ser matado es esencial. El proceso natural de la muerte no es artificial; es un proceso que con los cuidados paliativos es lo que espera un ser humano. Cuando me opongo a la eutanasia no impongo creencias, expongo razones; me gustaría recibir contra argumentos, criticas racionales a esas razones; no vayamos a parecernos a Rajoy y ZP debatiendo como besugos. Gracias...

Juanjo dijo...

Hola SANTIAGO:
Entiendo algunos de los miedos de los que hablas ante la eutanasia pero otros me parece que es acentuar mucho las suspicacias. Obviamente, la eutanasia tampoco puede ser “a la carta”. Tendría que tener muchos mecanismos intermedios para asegurar la certeza de la no reversibilidad de la enfermedad, del sufrimiento, …Obviamente, tampoco creo que tuviera que ser aplicada por el personal que ha cuidado a esa persona. y desde luego, la petición de la eutanasia tiene que partir de la propia persona. En fin, sé que es un tema espinoso pero que habría que plantearse.

Juanma dijo...

Santiago, me he permitido copiar mi post pero es realmente lo que pienso.
Para empezar, tengo que reconocer que en el tema de la eutanásia se me plantean bastantes dudas y hace tiempo que tengo mi propio debate interno. Por un lado siempre he pensado que cada persona és dueña de su cuerpo, siempre que se demuestre que está en plenas facultades mentales, por eso en principio estoy de acuerdo con la eutanásia llamada pasiva, que por otra parte ya se practica en la mayoría de países desarrollados puesto que se limita a no prolongar la vida en casos concretos como en los comas de larga duración y en los que la ciencia no da ninguna esperanza.

Con el caso de Chantal Sébire se vuelve a abrir el debate de la eutanásia activa. En un principio se puede pensar, que quizás con el tiempo la ciencia avance lo suficiente para la curación de estas enfermedades y claro uno está tentado a creer que es mejor esperar a que te llegue la muerte cuando toque que a que te la provoquen, ya que después no hay vuelta atrás.

Pero sigo creyendo que lo mejor es respetar la decisión de esa persona que vive el drama dia tras dia en su piel y que por mucho que nos esforcemos no podremos ponernos en su sufrimiento y agonía de muerte en vida.

Por otro lado lo que no acepto en estos casos son las doctrinas hipócritas de los que se limitan a argumentos religiosos, que por eso mismo no son argumentos.

Roig i Negre dijo...

Copio a continuación la respuesta que dí en mi blog a tu comentario, que viene a compartir el cuerpo de este mismo artículo:

"Estoy completamente de acuerdo contigo, Santiago, cuando dices que la eutanasia es un tema muy pantanoso, sobre el que es preciso reflexionar en profundidad para poder así hacer frente a toda su casuística.
Obviamente, el hecho de que un enfermo terminal se cuestione acerca de la eutanasia, el hecho de que esta misma se le posibilite, tiene consecuencias, que no son sino las propias a la libertad. La libertad tiene consecuencias.
Veo en tu interesantísima disertación dos pilares discursivos fundamentales: uno, la libertad en la decisión del paciente, y otro, las repercusiones "externas" de la misma.
Comenzando por la segunda, apuntar, que si bien las consideraciones que propones son a tener en cuenta, resta decir que en ningún caso factores como el gasto económico que los tratamientos paliativos suponen al Estado, o como los trastornos que puedan suponer a sus allegados, deben determinar una legislación contraria a la eutanasia.
El Estado en todo momento debe estar capacitado y dispuesto a hacerlos frente, así como a apoyar de todos los modos posibles a los allegados del paciente, en todos los aspectos que se requiera (ayuda económica, ayuda en el cuidado, ...)
Pero no se trata aquí de buscar la rentabilidad económica, ni el bienestar de los allegados del paciente, sino más bien, y con esto refiero ya al primer pilar discursivo mencionado, se trata de la libertad del paciente.
El paciente que opta por la eutanasia, tiene todo el derecho a acabar con su vida cuando lo crea oportuno, si bien, como hemos comentado, es preciso minimizar los factores externos mencionados que, en ciertas ocasiones, pueden conducir al paciente a tomar esa decisión.
De lo que aquí se habla es del derecho a que cada cual decida sobre su vida, del derecho al suicidio (en este caso asistido, en la medida que el paciente no lo puede hacer efectivo por sí mismo). Estoy con Sartre cuando considera el suicidio como la máxima expresión de la libertad humana.
Pero, volviendo al asunto, cabe apuntar que incluso el propio hecho de que el Estado considere delito la eutanasia o el intento de suicidio, debería exceder en todo del cometido de su poder legislativo, pues como los teóricos del Estado Moderno expresaron claramente, la legislación debe punir* únicamente el daño a la libertad de los individuos, marcar directrices en favor de su pleno respeto, o dicho de otro modo, la legislación del Estado Moderno sólo debe ser garante de que se cumpla ceñido respeto a la máxima liberal "la libertad de un individuo tiene como único límite la libertad del otro". Y poniendo en práctica tal principio, la legislación ni siquiera debería versar sobre ello. La práctica eutanásica se circunscribe únicamente al ámbito de la libertad individual, sin que su efectuación dañe, en ningún caso, la libertad de cualquier otro.
Para acabar, sólo decir que estoy completamente de acuerdo con tu reivindicación de un necesario respeto a "nuestros mayores y nuestros enfermos".

*Refiero aquí al carácter punitivo o coactivo del derecho del que descreo completamente (en favor del carácter directivo), pero esto ya sí es harina de otro costal."

Un saludo.

Anónimo dijo...

Todo paciente, en pleno uso de sus facultades mentales, tiene derecho a negarse a seguir un tratamiento, es decir, si a usted el médico le receta unas pastillas, tiene derecho a decidir si las toma o no.
Supongamos ahora que el tratamento recomendado por el médico es respiración artificial y alimentación intravenosa, pues el pacienta sufrio un serio traumatismo que le dejo postrado a una cama, sin posibilidad de recuperación. ¿Esta ese paciente en su derecho de negarse a recibir los tratamiento de respiración asistida y alimentación forzada?, ¿Son esos tratamientos cuidados paliativos, o un alargamiento de la vida más alla de los límites del propio cuerpo (sin la respiración asistida ya habria muerto)?.
Si se le reconoce el derecho a renunciar al tratamiento, ¿Que es más humano? ¿dejarle morir axfisiado o suministrarle algun tipo de droga que haga esos últimos momentos más llevaderos?

Santiago Chiva de Agustín dijo...

Quitar un respirador artificial puede ser quitar un medio médico extarordinario, algo cuya licitud casi nadie niega. Dejar de alimentar por via intravenosa es diferente; supone matar de hambre, una tortura maléfica.

Anónimo dijo...

Que dejar de alimentar por via intravenosa es una tortura creo que lo comparte todo el mundo.
Imaginando un supesto, en el que un paciente mantiene por si mismo todas las funciones, pero es incapaz de alimentarse por si mismo, y libremente decide que no deséa ser alimentado artificialmente ¿no podríamos contemplar la eutanasia? De todas formas va a morir.