lunes, 13 de abril de 2009

Libertad religiosa devaluada en Occidente (Religious freedom devalued)


ABSTRACT. In his article of Mercatornet you can read some good ideas about the problems of religous freedom in ours democracies.
Recojo algunas ideas de un artículo sobre ataques a la libertad religiosa en Occidente. Está escrito por el periodista canadiense Daniel Proussalidis y recogido en la web australiana Mercatornet
Hasta ahora vivir en un país como Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos era una garantía de libertad religiosa. Varios ejemplos hacen dudar de esta afirmación. Fue la idea cristiana de hombre la que dió origen al reconocimiento de las libertades. Estos ataques indican que asistimos una creciente reacción contra esta idea de fondo.
Cuando se nombró a Doug Cryer, un cristiano practicante, jefe de la Oficina Inmigración y Refugiados de Canadá, la reacción de los activistas homosexuales ha sido exigir que no se le ponga en esa oficina, sino en la que regula el Trigo, donde no toman decisiones de peso, como las que afectan a las solicitudes de asilo. ¿Y por qué? Porque Cryer cometió el "crimen" de oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo y defendió el derecho de las confesiones religiosas a declarar públicamente que el comportamiento homosexual es pecaminoso. Y estas opiniones le inhabilitan para cargos públicos de peso. Antes incluso de que empezara a ejercer el cargo y de que se demuestrara su presunta incapacidad, se le discriminó. La parlamentaria Olivia Chow dice que Cryer, por sus creencias, no puede ser justo para atender las solicitudes de asilo de personas que reclaman la persecución a causa de su homosexualidad. (Es como decir que un funcionario homosexual no puede ser justo para atender las solicitudes de asilo de personas que reclaman la persecución a causa de sus creencias católicas, tan valoradas por los homosexulaes, como se puede ver). Es como un test de tolerancia religiosa que se pasa a las personas que buscan un puesto en la vida pública de Canadá.
Otro ejemplo, también de Canadá. El Ministro de Ciencia y Tecnología, Gary Goodyear, cometió el “grave error” de negarse a declarar que creía en la Tierra la vida provenga de formas de vida más bajas. Preguntado sobre el tema, Goodyear, dijo a un reportero que él era cristiano evangélico y que las preguntas acerca de su religión no afectan al buen desarrollo de su trabajo. El periodista comentó después que esa respuesta demuestra desconfianza en la ciencia, porque quizá sea una creacionista. Una vez más, se pone en tela de juicio la competencia de una figura pública debido a sus creencias, no por lo que hace. Y una vez más, la víctima es un cristiano. Es como decir que algunos han expresado su preocupación de que el Sr. Goodyear fuera hostil a las mujeres, porque quizás sea musulmán.
El Cardenal George Pell de Sydney habló recientemente con la Universidad de Oxford sobre la intolerancia contra los cristianos en la vida pública. Quizás su ejemplo más flagrante fue la respuesta mordaz que hubo contra los que apoyaron la Proposición 8 de California, la enmienda constitucional que cambió la legislación sobre el derecho a contraer matrimonio. Algunas iglesias fueron saqueadas y algunos que apoyaron la Proposición 8 fueron intimidados en sus lugares de trabajo. El Cardenal Pell dijo que el efecto de este tipo de ataques contra el cristianismo es despojar a los creyentes de su capacidad para hablar en público sobre cuestiones que afectan a la sociedad americana. El silencio de los medios de comunicación acerca de esa violencia en California hace más fuertes a los que intimidan a los creyentes. El prelado también citó terribles ataques anti-cristianos en su propio país, Australia. El cambio en ley del aborto en el estado de Victoria el año pasado, no sólo despenalizó el aborto, sino que ha quitado a los médicos el procedimiento para ejercer su objeción de conciencia. ¿La razón? Eso permitiría a los médicos o enfermeras imponer sus creencias sobre la mujer. En cambio, a la ley no le preocupa la presión del Estado a las creencias del médico.
Pero tal vez el peor ataque contra el cristianismo se está llevando a cabo en Gran Bretaña. Los ataques son abundantes, pero el hecho que se destaca es el de una madre adoptiva a la que se consideró no idónea para nuevas adopciones porque permitió convertirse al cristianismo a una de sus hijas a su cargo, que era musulmana. Unos meses antes de la chica pidió ser bautizada y a pesar de disuadirla de asistir a una iglesia anglicana, la niña musulmana insistió en ir. Eso fue el colmo para los funcionarios británicos. No consideraron apta a la madre para futuras adopciones por no cumplir su deber de preservar a la chica en su religión.
Pero más allá de reconocer el problema, tiene que haber una respuesta. Allí donde el laicismo intenta acabar con la libertad religiosa, deben estar sus defensores. Si el fanatismo anti-cristiano se muestra en la plaza pública, allí deben hablar los que creen en igualdad de condiciones. Como dice el Cardenal Pell "los creyentes deben denunciar estos montajes, incluso en Europa, donde hay una pequeña minoría con influencia desproporcionada en los medios de comunicación".
Hasta aquí las ideas de Proussalidis. Quiero añadir este video donde el cardenal Francis George, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos pide públicamente que se respeten dos principios básicos e intocables, hasta ahora, en aquel país: el de la libertad religiosa y el de la conciencia personal, ya que la Administración Obama anunció hace poco que pretende eliminar la cláusula de conciencia para los profesionales (médicos, enfermeras, etc.) que trabajen en el Ministerio de Salud y Servicios Humanos (HSS), y que no quieran participar en abortos o en otras intervenciones que tiendan directamente a matar a alguien. Lo cuenta con detalle Juan José García Noblejas en Scriptor

2 comentarios:

Ynot dijo...

"Porque Cryer cometió el "crimen" de oponerse al matrimonio del mismo sexo y defendió el derecho de las confesiones religiosas de declarar públicamente el comportamiento homosexual es pecaminoso, algo que le inhabilita para cargos públicos de peso."

Las confesiones religiosas no tienen derecho a decir que el comportamiento homosexual es pecaminoso.

Antes que nada, ninguna legislación occidental basa su código civil, o penal, en las creencias religiosas. Gracias a Dios, o a Satanás, esa época está muerta y enterrada.

El concepto de "pecado" es únicamente un invento que no tiene reflejo en la vida judicial.

Si una persona mata a otra, al menos en Occidente, irá a la cárcel por haber cometido un crimen contra la sociedad. Un crimen basado en la ética, los derechos humanos (alejadísimos de las creencias cristianas) y el contrato social. No irá a la cárcel por haber cometido un pecado.

Hoy en día, la iglesia no tiene derecho a decir públicamente que la homosexualidad es un pecado, sobre todo, por que nadie sabe lo que es un pecado, porque los pecados sólo existen en las cabezas de los dirigentes religiosos. Y para más pruebas no hay más que leer cualquier texto canónico escrito para saber lo que piensa la iglesia hoy en día. Por cierto, esta es la misa iglesia que hace siglos casaba a parejas homosexuales y las bendecía al igual que hacía con las parejas heterosexuales.

¿Me va a contar alguien que a lo largo de los siglos bajó Dios sin que nadie se diera cuenta y le dejó una notita al Papa, o al patriarca de Constantinopla, donde dijo "por cierto, dejar de casar a ese tipo de parejas que me ofende".

Claro que no.

Desde el punto de vista laico, las acciones contra este señor tienen toda la razón del mundo.

Anónimo dijo...

La homosexualidad es un problema de identidad sexual.
El matrimonio homosexual es un paripé.