viernes, 27 de junio de 2008

Que me case mi ex (y que sufra un poco)


ABSTRACT Married by her former husband. In a city a judge gets divorced. His ex-wife thought that her ex-husband was the responsible of all the bad moments of her life and tried do sufferings to him. A few years later decided to marry someone who had been the enemy of your ex-husband. She thought that if the ex-husband was in the ceremony of marriage, would be a good revenge. This is possible. But reality is that increasingly is forcing officials to act against their convictions in domestic partnerships between same sex, without respect to conscientious objection. Lillian Ladele, a Nigerian-born British registrar, has a conscience which does not permit her to officiate at the registration of “civil partnerships” for same-sex couples. Her employer, the Islington Borough in North London, says that she can keep her conscience, but not her £31,000 job. Now Ms Ladele has taken her employers to court for discriminating against her religious beliefs. It´s explained in Mercatornet. There was a solution. In fact was implemented during years when reached such a union, the presiding other officials. It was possible coexistence. But no. The dictatorship of relativism which wants to impose behaviors and the believer passing through the hoop. And if they do not want to go ghetto. It says this woman who is as serious as wielding conscientious objection to not marry a black person and one white, as if it was against human rights. If we accept this analogy, to relocate the International Criminal Tribunal for almost all world leaders, who in their overwhelming majority do not allow marriages between people of the same sex.

Cuentan que en una capital de provincia hubo un divorcio entre un juez encargado del Registro y su esposa, funcionaria de la administración autonómica. Ella, obsesionada con que todos sufrimientos de su fallido matrimonio eran responsabilidad del ex-marido, aprovechaba las pocas veces que tenía que tramitar algo con él para verterle todo su amargor. Pocos años después decidió contraer matrimonio civil con alguien que había tenido discrepancias y enfrentamientos con su ex-marido. Y pensó que si pedían casarse en el juzgado donde trabajaba su ex-marido, le harían pasar un doble mal trago que saciaría su sed de venganza.
Lo anterior es verosímil; lo que es totalmente verídico es que cada vez con más frecuencia se fuerza a funcionarios a actuar contra sus convicciones en las uniones entre personas del mismo sexo, sin respeto a la objeción de conciencia.
En Gran Bretaña una oficial de estado civil, Lillian Ladele, solicitó al tribunal de trabajo de Londres estar exonerada de realizar celebraciones de "matrimonios" civiles homosexuales -introducidas en el Reino Unido en 2004 y equiparadas al matrimonio-, amparándose en la objeción de conciencia. "Mi conciencia cristiana me impide convertirme en parte activa en la formación de uniones civiles entre homosexuales. Con esto no quiero impedirlas pues muchos colegas puedan realizarlas", dijo Ladele al diario inglés The Tablet. Hasta hace algunos meses, explica el diario, Lillian se ponía de acuerdo con sus compañeros de trabajo para evitar presidir uniones homosexuales. Luego que el gobierno introdujera una ley que invalida la objeción de conciencia por razones religiosas, esta práctica se volvió imposible. Por ello a Lillian le redujeron el estipendio y le impidieron celebrar prácticamente cualquier matrimonio. Lo cuenta Aciprensa
Había una solución que de hecho se puso en práctica durante años: cuando llegaba ese tipo de unión, la presidían otros funcionarios. Era posible la convivencia. Pero no. La dictadura del relativismo quiere imponer conductas y que el creyente pase por el aro. Y sino, al ghetto, que no te queremos ni ver. A la pobre funcionaria, de raza negra, se le hace la falsa analogía entre las uniones del mismo sexo y los matrimonios entre personas de distintas razas: sería tan grave como esgrimir la objeción de conciencia para no casar a una persona que negra y otra blanca, como si fuera contra los derechos humanos. Si aceptamos esa analogía, llevemos al Tribunal Penal Internacional a casi todos los gobernantes del mundo, que en su inmensa mayoría no permiten los matrimonios de personas del mismo sexo.

7 comentarios:

Alfonso dijo...

Hermano, nos insultas. Quiero a mi pareja con toda mi alma, y él me quiere a mí. Entre nosotros existe el amor, y si existe, es porque Dios quiere. Nos amamos, nos queremos, somos católicos, vamos a misa, intentamos hacer el bien. Trabajamos honradamente, estudiamos para prepararnos y ser mejores.

Oramos juntos, rezamos juntos. Leemos el Evangelio juntos.
Salimos en las procesiones juntos. Antes de la misa, nos hincamos de rodillas ante el Altísimo juntos. Luego vamos a comulgar juntos. No molestamos a nadie, hermano.

Nos queremos y nos amamos. Nos vamos a casar, y cuando lo hagamos, porque nuestra Iglesia no nos deja, prometeremos nuestro amor en un templo, en el altar, donde nadie nos conozca, en silencio, los cuatro. Dios, la Virgen María, él y yo.

Si nos queremos tanto, ¿por qué no nos dejas vivir en paz? ¿por qué nos discriminas? ¿por qué nos insultas, hermano, poniendo entre comillas la palabra matrimonio y llamándonos antinatural?

¿Tan blanca tienes el alma y tan libre de pecado estás para que todos los días nos tengas que tirar una piedra?

Un abrazo en Cristo.
http://blogs.periodistadigital.com/desdelaspuertasdelsur.php

Santiago Chiva de Agustín dijo...

No es mi intención insultar a nadie. Sólo critico la presión que se hace a los funcionarios públicos para obligarles a aceptar lo que va contra su conciencia cuando hay soluciones que evitan esas situaciones.

Como también yo estoy lleno de defectos, no juzgo la voluntad de nadie ni por tanto culpabilizo a nadie de nada. Pero tengo derecho a exponer las razones por las que no creo que el matrimonio deba ser algo que simplemente custodia unos sentimientos.

Un cordial saludo...

Anónimo dijo...

Para Alfonso: si cada vez que uno piensa diferente al dictado del lobby gay, realiza una injuria, apañaos vamos. Se acabó el libre pensamiento, todos a pedir la censura previa a la policía gay para no incurrir en homofobia. Vaya plan. Y en cuanto al tono religioso de tu discurso, no sé, me hago un lío. La Iglesia Católica es la misma ayer hoy y siempre y tu planteamiento no cuadra con lo que se ha creído siempre por todos en todas partes.

Alfonso dijo...

La Iglesia no es la misma de ayer, ni la de hoy ni la siempre. No es la misma que condenó a Galileo, ni la que dio esperanzas al mundo como la de Juan XXIII por poner un ejemplo, con respecto a la de hoy. Al igual, que los que estamos en la Iglesia, aunque en lo fundamental creamos en lo mismo, no todos pensamos los mismo, como por ejemplo no es igual una persona del Opus que una persona de una Comunidad de base, siendo ambos católicos.
Saludos.

Anónimo dijo...

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
CAPÍTULO II.
DERECHOS Y LIBERTADES.
Artículo 14.

Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Si se permite la objeción de conciencia a los funcionarios, para no tener que oficiar matrimonios entre personas del mismo sexo, por que no se les permite que objeten cuando la unión no es entre personas de la misma religión, o del mismo lugar de nacimiento, o de cualquier otro perjuicio que suponga discriminación contra ese árticulo 14.
Pero vamos más alla, si el cocinero de un colegio es vegetariano extricto, que solo prepare ensaladas para los niños, que objete en conciencia a la hoara de preparar carnes o pescados.
Si el médico cree en el budu, que en lugar de operar realice los ritos sanatotios de sus ancestros.
Si el policia es mormon que te ponga una multa, en conciencia, eso sí, por circular en coche y no en carreta.
La libretad de uno mismo termina donde empieza la de los demás, no puede existir una objeción de conciencia que limite los derechos de otros.

Santiago Chiva de Agustín dijo...

Hay un empeño en hacernos creer que pensar que el matrimonio es entre hombre y mujer es tan discriminatorio como pensar que es algo sólo para gentes de raza blanca. Copio lo que ha dicho otro anónimo como tú: "si cada vez que uno piensa diferente al dictado del lobby gay, realiza una injuria, apañaos vamos. Se acabó el libre pensamiento, todos a pedir la censura previa a la policía gay para no incurrir en homofobia."

Anónimo dijo...

Son algunos los que se empeñan en igualar matrimonio con la unión transcendeltal de un hombre y una mujer. La figura jurídica del matrimonio nos viene del derecho romano, como casi todo nuestro ordenamiento juridico, en el que un matrimonio era un contrato entre dos personas que debian reunir una serie de requisitos, entre ellos el ser ciudadanos romanos y ser libres, si la adecuación de los tiempos a permitido eliminar que el matrimonio sea solo entre ciudadanos, tambien los debe de ser en cuanto al sexo, o si no que prohiban el matrimonio entre españoles y extranjeros