lunes, 4 de febrero de 2008

Decisión dolorosa… y dolor duradero


Ha dicho nuestra Vicepresidenta que el Gobierno no va a consentir que se vulneren los derechos de ninguna mujer que haya tenido o tenga que hacer frente a una decisión tan dolorosa como la de interrumpir su embarazo.

Estas afirmaciones me dejan algo perplejo. Lo primero que me gustaría saber es cuando se ha impedido a una mujer abortar. Por desgracia, deben ser pocas, ya que los medios de comunicación están llenos de anuncios de clínicas abortistas y no estamos en un país en vías de desarrollo con problemas de transporte. Lo que ha ocurrido es que han abortado en muchísimos casos no amparados en los supuestos de despenalización. O sea, que ocurre justo lo contrario de lo que se lamenta.

La otra cuestión que me sorprende es que siendo es una decisión dolorosa no se haya dado en toda esta legislatura (tampoco en las anteriores del PP) alternativa alguna al aborto. Porque ocurre que en muchas de las que han abortado, el dolor de haber tomado y ejecutado esa decisión se ha hecho duradero. Si tenemos en cuenta los nulos medios que pone el gobierno para evitar abortos, se puede deducir que la vicepresidenta piensa que no es para tanto ese sufrimiento post aborto. Pero no opinan lo mismo Sarah, Amanda y Brit, tres jóvenes entrevistadas esta semana en el periódico gratuito holandés Metro. En un resumen del servicio Aceprensa, se lee que una de ellas dice: “Ahora me pregunto: ¿cómo habría sido el niño?, ¿cómo habría ido todo? Le pido por favor a toda mujer que dude, que no vaya a la clínica. Nunca te lo perdonarás.” Y no es una excepción; en el mismo reportaje se cita una investigación realizada en Nueva Zelanda que siguió a un grupo de mujeres de 15 a 25 años. El 42 por ciento de las que habían abortado antes de los 25 años tenían serios problemas psíquicos, el doble de las que nunca lo habían hecho. Demasiadas situaciones dolorosas para el que gobierno se preocupe sólo de que los dueños de las clínicas abortistas no se sientan acosados.

Publicada en el diario digital siglo xxi el 3 de febrero de 2008

En el video que aparece a continuación se ve una breve escena de la película "La sed", de 1949 dirigida por el recientemente fallecido Ingmar Bergman, en el que se refleja este síndrome post aborto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No tengas la poca vergüenza de meter a Bergman en esto. Si hace una película de nazis es nazi... ¿no?


Me quedo con la frase de Maruja Torres acerca de la postura de la iglesia ante el aborto: "un hipócrita interés por la vida acompañado de una muy poco ética indiferencia ante el sufrimiento humano"

Santiago Chiva de Agustín dijo...

No sabía que había una Institución que velara por la correcta interpretación del legado de Bergman. Todos los días se aprende algo nuevo Sobre en cuanto a la opinión de la respetable Maruja Torres... no sé, prefiero razonamientos que el recurso a argumentos de autoridad del Magisterio Laicista.