jueves, 7 de febrero de 2008

Los Obispos ante las elecciones


He vuelto a leer el documento de los obispos sobre las elecciones y no leo que haya que votar a ningún partido; simplemente se dan orientaciones sobre temas políticos con repercusiones morales. En la historia de las democracias, muy rara vez el episcopado de un país ha indicado a quién en concreto había que votar; que yo recuerde, al acabar la Segunda Guerra Mundial, en la Italia post fascista, con un peligro real de caer en la órbita de las dictaduras del telón de acero y con un partido comunista estalinista fuerte, apoyó a la "Democracia Cristiana" en unas elecciones concretas. Y nunca más. Si alguien conoce otros casos, que me los diga.

Sobre terrorismo los obispos dicen lo mismo que ya dijeron en el documento "Orientaciones morales ante la situación actual de España" en noviembre de 2006: "Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político legítimo de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político. Los eventuales contactos de la autoridad pública con los terroristas han de excluir todos los asuntos referentes a la organización política de la sociedad y ceñirse a establecer las condiciones conducentes a la desaparición de la organización terrorista, en nuestro caso, de ETA" Y nadie se rasgó las vestiduras entonces por esto.

Sobre matrimonio, derecho a la vida, etc., no es que simplemente tengan el derecho a opinar: es que tienen el deber de orientar a los católicos, en una sociedad donde el ruido mediático puede llevar a la confusión. La Iglesia se dirige a sus fieles y también a los hombres de buena voluntad (es decir al que quiera oírla). Porque los temas de los que hablan no son confesionales. Si no ¿cómo se explicaría que el 97% de los países no admitan el matrimonio entre personas del mismo sexo? Millones de no católicos piensan lo mismo que ellos en temas de matrimonio, derecho a la vida, derecho de los padres a ser ellos -y no el Gobierno- los responsables de la educación moral de sus hijos.

Publicado en Periodista Digital

5 comentarios:

cambiaelmundo dijo...

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Anónimo dijo...

Los hombres no son infalibles. Sea cual sea el papel de la Iglesia, está claro que los hombres que forman parte de ella se equivocan, como todos los humanos. Y sin embargo, la fé de los creyentes les confiere un gran poder, pues los católicos pueden pensar que cuando los obispos hablan son siempre fieles a las enseñanzas de Jesús.
La noticia es: que no. Que los hombres de la Iglesia se han equivocado miles de veces a lo largo de la historia y han defendido actitudes y políticas que no comulgan con el cristianismo.


Cuando los Obispos se meten en política cometen dos fallos. El primero de ellos, es hablar públicamente de algo que no les compete (lo suyo es la teología). El segundo es creer que ellos están en posesión de la verdad.
Ninguno de estos errores sería tan grave si no fuera porque arrastran a muchos fieles, confundiéndoles y guiándoles de forma poco adecuada.

Los hombres de la Iglesia deberían mantenerse siempre al margen de la política.

Tenemos ejemplos en el presente de muchos países donde los sacerdotes tienen una gran influencia política porque son capaces de dirigir el voto de los fieles, y utilizan ese poder de forma inadecuada, en pro de objetivos que rara vez tienen algo que ver con Dios y la Iglesia.

Y si recurrimos al pasado, podemos hacer recuento de las barbaridades que se han cometido en nombre de Dios y la Iglesia. Es mejor que la religión se ocupe del alma y los obispos eviten dirigir al pueblo, como si fueran algún tipo de ser superior.

Anónimo dijo...

Soy Observador: Con falda y a lo loco, "Joder,vaya con la tropa"

Anónimo dijo...

Tus argumentos, Santiago, que en algunos mometos podrian llegar a convencer, caen en saco roto cuando te marcas comentarios tan acertados como: "La Iglesia se dirige a sus fieles y también a los hombres de buena voluntad (es decir al que quiera oírla)", es decir, que si no escuchas a la Iglesia CATOLICA, no confundamos; no eres hombre de buena voluntad. O cuando acuñas frases como: "Si no ¿cómo se explicaría que el 97% de los países no admitan el matrimonio entre personas del mismo sexo? ", es decir, la mayoria tiene razon, siempre y cuando la mayoria seas tú, ya que, la mayoria de los españoles aceptamos los matrimonios entre personas del mismo sexo (ganaron los mismos que que hicieron la ley)
No obstante, tambien la mayoría pensaba que la tierra era plana, y curiosmente es esférica, o que las mujeres no deberían tener derecho a votar, y ahora nos escandalizamos de los paises en que eso es asi, en la alemania nazi la mayoria pensaba que habia que esterminar a los judios, etc...
La Iglesia debe orientar a sus fieles, eso es innegable, pero que lo haga en sus templos, y no en la calle, o que te pareceria una manifestación por la Castellana pidiendo la imposición de la ley islamica en españa, total, solo orientan a sus fieles...

Santiago Chiva de Agustín dijo...

Cuando digo que la Iglesia se dirige a sus fieles y también a los hombres de buena voluntad (es decir al que quiera oírla) no me parece que excluya como faltos de buena voluntad a los que no la escuchan. Procuro no juzgar a las personas.

Cuando me apoyo en las mayorías el quiero también dejar claro que no es tampoco argumento suficiente para nadie y como tú pienso que la mayoría se puede equivocar. No obstante, puestos a comparar, reconocerás que es más cualificada la mayoría de un 97% que las que tu aduces.

La Iglesia, que yo sepa no impone sus creencias; sería un imposición inaceptable: exigir que los españoles acudan a Misa, juren con la Biblia, se les exija fidelidad al Papa. En los temas relacionados con la familia, el derecho a la vida, que no son temas de Iglesia sino de la sociedad, la Iglesia, un sindicato, una asociación de libreros o la masonería tiene derecho a reclamar lo que vea oportuno, con argumentos racionales. En la calle, en el metro, en le desierto y donde le plazca. Respetando las leyes. Que no significa afirmar que sean inamovibles. Saludos cordiales...