lunes, 4 de febrero de 2008

La lógica de la razón y la asignatura de religión


La Constitución dice en su artículo 27 que los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

El vigente Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre Enseñanza de 1979 dice en su artículo 2 que los planes educativos en los niveles básicos, medios y de formación profesional incluirán la enseñanza de la religión católica en todos los Centros de educación, en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales. Las autoridades académicas adoptarán las medidas oportunas para que el hecho a recibir o no recibir la enseñanza religiosa no suponga discriminación alguna en la actividad escolar.

El presidente Rodríguez Zapatero y la Vicepresidenta Fernández de la Vega han dicho en repetidas ocasiones que se respetará ese Acuerdo con la Santa Sede sobre Enseñanza.

El Gobierno propone en la LOE que la religión se dé, fuera de horario escolar y sin evaluar. No hay ninguna otra asignatura que se dé, fuera de horario escolar y sin evaluar: o sea, según la LOE, la religión se dará en condiciones no equiparables a las demás disciplinas fundamentales: justo lo contrario de lo que dice el Acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede sobre Enseñanza de 1979.

Recibir la asignatura de religión supone con la LOE contar un profesor sin la autoridad que da suspender o aprobar, con los consiguientes problemas de disciplina; y al ser fuera de horario escolar, en muchos casos un perjuicio para los padres al no poder usar sus hijos el transporte escolar de todos: es decir, recibir la enseñanza religiosa supone discriminación en la actividad escolar: exactamente lo opuesto a lo señalado en el Acuerdo de 1979.

Y curiosamente, el tema de la asignatura de religión es el único que el Gobierno dice que ni siquiera negociará, después del éxito de la manifestación del día 12 en Madrid.

La lógica de la razón lleva a rebelarse ante esta incoherencia del gobierno: no se puede ser y no ser a la vez y en el mismo sentido. Que el gobierno denuncie el Acuerdo o si no, que lo cumpla; pero que no nos tomen por tontos.

3 comentarios:

Juanjo dijo...

En el tema de la religión como asignatura en la escuela he de decir que creo que hay gente que realmente es coherente con esa opción.Pero también veo muchas posturas incoherentes:
- veo gente que en absoluto es creyente y lleva a sus hijos a colegios religiosos. Obviamente, los escogen por otras razones, no por sus convicciones religiosas.
- veo gente que lleva a sus hijos a hacer la primera comunión y una vez hecha -como una acto social, de consumo,...- no vuelve a pisar una Iglesia.
- veo a gran parte de ese alumnado que va a colegios religiosos que luego nunca pisa una Iglesia.

En fin, creo que la religión -como moral- no debería ser una asignatura en la escuela pública. Por supuesto, sí en los colegios religiosos. En tal caso, de haber, tendría que ser una asignatura sobre historia de las religiones, no de la religión católica.

Y si el problema es que los niños y niñas de familias creyentes reciban su formación religiosa...¿Para que están las parroquias? ¿Y la familia....? La familia creyente debería ser el verdadero núcleo de la formación religiosa.

Anónimo dijo...

La mayoria de colegios religiosos son concertados, es decir, reciben fondos públicos para finarciar su activida, toda su actividad, es decir, son como colegios públicos pero dirigidos por empresas privadas.
Si el colegio lo pagan mis impuestos tengo derecho a llebar a mi hijo, y a que no reciba educación religiosa, eso no debe de ser una asignatura, debe ser catequesis

Santiago Chiva de Agustín dijo...

El planteamiento del Anónimo anula la libertad de enseñanza. La enseñanza de religión es de conceptos, no es catequesis, que implica práctica cristiana, que se da en las parroquias. La mayor parte de las legislaciones admite la religión en las escuela porque da una formación humana completa, incluso a los no creyentes. Y de hecho, la mayor parte de los padres en España la eligen para sus hijos